Héctor Pérez Marcano | “Fidel el invicto”

Héctor Pérez Marcano7 diciembre, 2016

Finalicé mi columna anterior hablando de las divergencias entre Fidel y Raúl de vieja data, hoy expreso mi admiración por la forma como manejaron esas divergencias sin ocasionar un grave cisma en el proceso cubano.

Fidel nos confió a Moisés Moleiro y a mí, abril de 1967, sus preocupaciones por la presión soviética para que cesara la solidaridad a los movimientos revolucionarios de América Latina. Su preocupación aumentaba porque la posición soviética tenía respaldo de importantes dirigentes del Partido Comunista Cubano. Concretamente se refería a Carlos Rafael Rodríguez, en ese momento vicepresidente y el hombre de confianza de los soviéticos; también Raúl que siempre fue pro-soviético desde sus tiempos juveniles cuando fue militante de la juventud del Partido Socialista Popular (PSP, nombre del viejo partido comunista cubano).

Screen Shot 2016-12-08 at 9.19.53 AMEn esos años sesenta Fidel, desechando las presiones soviéticas, había incrementado su apoyo en hombres, armas y dólares a los movimientos revolucionarios de Centroamérica, Colombia, Perú y Venezuela. El “Che” había partido para Bolivia con todo el apoyo de Fidel; Luben Petkoff y Arnaldo Ochoa (el futuro “héroe de Angola”, fusilado) habían desembarcado, junto con quince cubanos por una playa occidental.  Moisés Moleiro, Eduardo Ortiz Bucarán, Américo Silva y yo, acompañados  de varios cubanos partiríamos para Machurucuto. Teníamos conocimiento que habría dos desembarcos más para Venezuela; el incidente de Machurucuto, denunciado por el presidente Leoni ante la OEA cambió los planes.

Fidel, cada vez más ofuscado, nos dijo que no iba a ceder, que estaba dispuesto a enfrentar dos bloqueos, el de USA y el de la URSS. Yo le comenté a Moleiro que ese planteamiento de Fidel era una locura.

La muerte del “Che” en Bolivia y la derrota de la lucha armada en Venezuela hicieron claudicar a Fidel. Tanto los cubanos que vinieron con Luben Petkoff como los de Machurucuto regresaron a Cuba convencidos de que el triunfo era imposible.

images-1El invicto Fidel cedió, se arregló con los soviéticos y comenzó la etapa -portándose bien- en la que Fidel era la vedette de las tomas de posesiones de los presidentes latinoamericanos. Poco a poco fue recomponiendo sus relaciones con América Latina, Cuba salió del aislamiento.

Pero Fidel no había archivado sus planes de dominación continental y en eso apareció Hugo Chávez. Más adelante narraré cómo parten de la crisis de los misiles nucleares en 1962 las divergencias de los soviéticos y Raúl con Fidel.