Héctor Pérez Marcano | Política Caribe ı 32 minutos

Héctor Pérez Marcano20 de enero, 2016

En treinta y dos minutos Ramos Allup desmoronó toda la verborragia que durante tres horas Maduro desparramó sobre los sufridos parlamentarios, quienes respetuosamente se calaron otra vez los argumentos de la guerra económica, el imperio, etc., etc.

Como si acabaran de llegar al poder, Maduro dijo: Ponernos al frente de esta tarea que es la gran tarea, cada una estos sectores tiene sus particularidades y complejidades -¡qué profundo!-, el sector de los nueve motores… y por allí se destapó a hablar de las posibilidades -Venezuela potencia- en cuanta actividad productiva la imaginación de la humanidad ha logrado éxitos extraordinarios. Los nueve motores, otra vez los motores; ¿alguien se acuerda de los cinco motores de Chávez? Si con los cinco de Chávez llegamos a esta bancarrota, situación catastrófica la llamó el mismo Maduro con desesperación, ¿adónde nos llevarán los fulanos nueve motores? Nueve motores y un Plan 50 que abarcan 50 rubros que de la noche a la mañana se desarrollarán como si de soplar y hacer botellas se tratara.

La verdad es que ni siquiera es más de lo mismo, es peor de lo mismo, ya que el llamado Plan de Emergencia Económica acentúa las facultades arbitrarias que el Ejecutivo se ha atribuido. Sería todavía peor que cuando Chávez extasiado ordenaba exprópiese, exprópiese, exprópiese. Asombra que hablen de estimular el aparato productivo nacional después de poner esmero en destruirlo. Hablan de sustituir importaciones después de esmerarse en construir una economía de puertos.

Dos veces perdió los estribos cuando tocó el tema de la amnistía. Insisten en el tema creado de los cuarenta y tres muertos. Yo les preguntaría: ¿cuántos muertos hubo el 4 de febrero de 1992? Decenas, y Chávez asumió toda la responsabilidad del Golpe de Estado fallido. Asumió que era el responsable de los muertos y sin embargo el presidente Caldera lo indultó con todos sus derechos.

El mismo presidente Caldera cuando pacificó al país en 1969 no nos exigió nada a cambio, pese a que durante diez años libramos una guerra en la que hubo centenares de muertos de ambos bandos. Volvimos a la legalidad sin pagar nada, porque los conflictos políticos armados exigen decisiones supra judiciales para solucionarlos. Argelia y Viet Nam lo confirman.

La otra rabieta con lo de la ley sobre las viviendas de la Misión GVV. Se enfurecen porque les quitaríamos el arma del chantaje a quienes viven amenazados porque en cualquier momento podrían ser desalojados, como ya ha sucedido.

¡Den Xiao Ping no sopló botellas!