Héctor Pérez Marcano | Se complica más el panorama porque no hay consenso

Héctor Pérez Marcano copy29 marzo, 2017

 

 

Los tiempos de la diplomacia son lentos, muy lentos, angustiosamente lentos en este caso de la batalla que Almagro propone en la OEA. El comunicado de los 14 países encabezado por USA y México ha levantado un entusiasmo exagerado si nos remitimos a la votación realizada cuando en su primer documento sobre Venezuela, propuesto por Almagro, al Consejo Permanente la Canciller venezolana trató, desesperadamente, de impedir su admisión. En aquella oportunidad Almagro logró 20 votos a favor, 12 votaron en contra y hubo dos abstenciones. Ahora de aquellos veinte firmaron 14, faltaron 6 pues nos hay que contar a los cuatro Estados caribeños que ahora adhirieron al documento. Siguen faltando seis votos para lograr los 24 que se requieren para aprobar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana a Venezuela.

Se complica más el panorama porque no hay consenso sobre cómo, cuáles y cuándo aplicar las sanciones que estipula la CDI. El segundo documento de Almagro es impecable pero cometió el error de ponerle un plazo de 30 días al régimen venezolano que es ducho en saltarse los plazos a que lo obligan las leyes, además como dije arriba Almagro sabe que los tiempos de la OEA son muy lentos y el régimen venezolano todavía cuenta con aliados en el organismo y algunos países siempre preferirán soluciones que no les exijan posturas firmes, tal es el caso de Chile -hay otros- por ejemplo.

Recuérdese que cuando el primer documento de Almagro parecía que todo rodaría hacia la aplicación de la CDI. Era cuestión de conseguir los cuatro votos que faltaban y en el Caribe era posible como se acaba de demostrar con la adhesión de los cuatro Estados caribeños que no formaron parte de los veinte que votaron a favor del documento de Almagro hace ya casi un año.

Se apareció Zapatero con el plan urdido en combinación con el régimen venezolano. Se le permitió al expresidente español que le presentara al Consejo Permanente su plan del diálogo, lo cual trajo como consecuencia que rápidamente algunos países decidieron esperar los resultados del supuesto diálogo y así, como expresé arriba, no verse obligados a mantener una firme posición en la condena al régimen venezolano y en defender firmemente las sanciones que establece la CDI.

Ahora los 14 proponen que no haya presión coercitiva hacia el régimen venezolano. Es evidente que no conocen bien las características políticas del régimen y las habilidades del asesoramiento cubano.

Si no hay medidas coercitivas, ¿cómo van a obligar al régimen venezolano a realizar elecciones?