Héctor Pérez Marcano | Sin recule…

Héctor Pérez Marcano copy5 Abril, 2017

 

 

Si permitimos que el régimen imponga su estrategia dictatorial…

 

Estamos en una situación desconcertante de la cual es urgente salir, so pena de que la acción de la sociedad civil se diluya y no tenga la contundencia que tan grave atentado contra la Constitución reclama. No ha habido en lo interno una acción que responda a una hoja de ruta señalada por la MUD y pareciera que no hay una coordinación con la Asamblea Nacional. Es tan así que la Conferencia Episcopal Venezolana se ha visto obligada a reclamar la acción urgente y necesaria para defender la vigencia de la Constitución. Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, se ha visto obligado a declarar que: Las decisiones políticas tienen graves consecuencias para el destino del país. No habrá soluciones mientras la sociedad civil no tome conciencia de su papel y OBLIGUE A LOS PARTIDOS A TOMAR POSTURAS CONTUNDENTES (mayúsculas mías). Deben hacer valer los mecanismos constitucionales. La protesta es legítima y un derecho válido.

Me temo que la pasividad interna pueda enfriar la vigorosa solidaridad internacional que se disparó al conocerse la situación de golpe de Estado perpetrado por el régimen de Nicolás Maduro. O también pudiera ocurrir cierta confusión por la declaración de la Fiscal General de la República que pudiera ser tomada por algunos como una señal de división de poderes.

No olvidemos que los apaciguadores están al acecho -tanto adentro como afuera. Ya Rodríguez Zapatero entró de nuevo en acción dirigiéndose a la OEA ofreciendo sus buenos oficios. En mayo de 2016 cuando Luis Almagro presentó su primer documento sobre la situación venezolana y parecía que podría activarse la Carta Democrática Interamericana Zapatero logró que le permitieran hacerle una exposición al Consejo Permanente de la OEA. Enfrió la acción solidaria ya que algunos países prefirieron esperar los resultados del diálogo prometido por el español. Hasta el Vaticano cayó en la trampa.

Los partidos tienen que responder al reclamo que les hace la Conferencia Episcopal Venezolana. De nada valdrá la validación de los partidos si no derrotamos el golpe de Estado. Es la hora de arriesgar por la democracia; si permitimos que el régimen imponga su estrategia dictatorial y totalitaria no habrá respeto para los partidos y demás instituciones de la sociedad civil. El recule no es suficiente. Estamos en la misma situación de las sentencias de la Sala Constitucional que no reconoce al Poder Legislativo y lo sitúa en desacato, además de desconocer la legitimidad de la elección del estado Amazonas.