Humberto Mendoza D’Paola | TEODORO PETKOFF
Screen Shot 2015-09-07 at 8.51.20 PM7 de septiembre de 2015

Lo fascinante de la personalidad de Teodoro Petkoff, como persona, pero fundamentalmente como político, es su vastísimo arsenal cultural, donde la formación intelectual es tan profunda en la parte de las bellas artes, la filosofía, la sociología, la economía -su materia insigne-, pasando por la música, la ópera, la llamada cultura general. Su capacidad para entender y amoldarse a los cambios político-sociales y entenderlos en sus precisos momentos.

A don Mario Vargas Llosa le impresiona y admira su capacidad de compartir la teoría, bien manejada, con una práctica ejemplar y el poder habernos mantenido a los interesados en los problemas de América Latina, atentos a cinco editoriales semanales, bien escritos tanto en su forma como en el fondo abriendo la página de su Diario TalCual, con argumentos sólidos e interesantes. Un personaje digno de novela, como lo calificara el premio Nobel de Literatura el pasado 6 de mayo en la ciudad de Madrid.

Otra característica que yo resaltaría, es su capacidad de trabajo y ejemplo contagioso para quienes hemos trabajado a su lado. Muchos imaginan a Petkoff sentado con sus piernas sobre el escritorio dictándole a una secretaria los editoriales y en sus incansables viajes por todas las carreteras venezolanas guiado por un chofer en un cómodo vehículo, nada más lejos de la realidad. Quienes le acompañamos en las campañas políticas e incluso cuando fue Ministro Jefe de Cordiplan, nos tocó sufrir de su agresivo e incansable manejo y sus innumerables Volswagens.

Agregaría lo señalado por don Felipe González con ocasión al otorgamiento del premio Ortega Y Gasset para trayectoria de vida: sin jamás traicionar sus ideales, siempre ha sabido estar, tanto teórica como en la práctica, políticamente al día. De allí la famosa frase que le acuñara Alonso Moleiro: Solo los estúpidos no tienen derecho de cambiar.

Finalmente, para mí, su seguidor, amigo y abogado por los últimos 30 años, su pregonar con el ejemplo, en la austeridad, el respeto, la discusión profunda, su capacidad de mentor, la lealtad con sus adversarios, la verticalidad de los principios, su enorme generosidad y su siempre disposición a enseñarnos o a corregirnos, su solidaridad con sus colaboradorews, es lo que yo, sucintamente, más destacaría de Teodoro Petkoff.