Jack Andraka, the Teen Prodigy of Pancreatic Cancer

Screen Shot 2015-04-06 at 11.15.00 AM

páncreas, ovario y pulmón

“You don’t have to do this, Jack!” somebody in back shouts.

The silver glint of a retainer: Andraka grins. Since he won the $75,000 grand prize at this past spring’s Intel International Science and Engineering Fair, one of the few freshman ever to do so, he’s become a North County High School celebrity to rival any soccer star or homecoming queen. A series of jokes ensue about Andraka’s mad scientist doings in the school’s imaginary “dungeon” laboratory. In reality, Andraka created his potentially revolutionary pancreatic cancer detection tool at nearby Johns Hopkins University, though he does sometimes tinker in a small basement lab at the family’s house in leafy Crownsville, Maryland, where a homemade particle accelerator crowds the foosball table.

This 15-year-old “Edison of our times,” as Andraka’s Hopkins mentor has called him, wears red Nikes carefully coordinated with his Intel T-shirt. His shaggy haircut is somewhere between Beatles and Bieber. At school one day, he cites papers from leading scientific publications, including Science, Nature and the Journal of Clinical Neurology. And that’s just in English class. In chemistry, he tells the teacher that he will make up a missed lab at home, where of course he has plenty of nitric acid to work with. In calculus, he does not join the other students who cluster around a blackboard equation like hungry young lions at a kill. “That’s so trivial,” he says, and plops down at a desk to catch up on assigned chapters from Brave New World instead. Nobody stops him, perhaps because last year, when his biology teacher confiscated his clandestine reading material on carbon nanotubes, he was in the midst of the epiphany that scientists think has the potential to save lives.

After school Andraka’s mom, Jane, a hospital anesthetist, arrives in her battered red Ford Escort station wagon with a saving supply of chocolate milk. She soon learns that Jack’s big brother, Luke—a senior, and a previous finalist in the same elite science fair—has been ordered to bring his handmade arc furnace home. He built it in a school lab, but teachers grew nervous when he mentioned that the device could generate temperatures of several thousand degrees Fahrenheit, and melted a steel screw to prove it. The contraption will find a spot in the Andraka basement.

“I just say ‘Don’t burn down the house or kill yourself or your brother,’” the boys’ mother cheerfully explains. “I don’t know enough physics and math to know if that’s a death ray or not. I say use common sense, but I don’t know what they’re working on down there.”

***

Pancreatic cancer is one of the most lethal cancers, with a five-year survival rate of 6 percent. Some 40,000 people die of it each year. The diagnosis can be devastating because it is often delivered late, after the cancer has spread. Unlike the breast or colon, the pancreas is nestled deep in the body cavity and difficult to image, and there is no telltale early symptom or lump. “By the time you bring this to a physician, it’s too late,” says Anirban Maitra, a Johns Hopkins pathologist and pancreatic cancer researcher who is Andraka’s mentor. “The drugs we have aren’t good for this disease.”

Untitled1¡DESCUBRIMIENTO DE UN GENIO!

Se llama Andraka, parece ser descendiente de Otomanos-Eslavos…

Un chico de 16 años inventó un sensor que detecta el cáncer en 5 minutos y en etapas tempranas

Jack Andraka perdió a un ser querido a los 13 por cáncer de páncreas. Se puso a investigar y descubrió el sensor, que cuesta 3 centavos de dólar. Los laboratorios se negaron a apoyarlo porque derriba a la millonaria industria del cáncer. Una universidad avalará su descubrimiento.

Jack Andraka: para muchos la esperanza. Para los laboratorios, el fin de un negocio.Con tan sólo 16 años, un estudiante estadounidense de secundaria inventó un sensor para detectar el cáncer en tan sólo cinco minutos.

El descubrimiento puede cambiar la vida de muchísimas personas, pero también es una amenaza para la industria farmacéutica, que recauda millones por esta dolorosa enfermedad.

Todo comenzó con la pérdida de un ser querido cuando Jack Andraka tenía 13 años. Le dijeron que el cáncer de páncreas se detecta cuando ya no se puede tratar, lo que lo empujó a investigar sobre el cáncer a través de herramientas sencillas en Internet.

Y tres años después, descubrió una manera “rápida, simple y efectiva” de detectar esta enfermedad mortal, que gracias a este invento, podrá neutralizarse. Con información que obtuvo de Google y Wikipedia, Jack estudió las 8 mil proteínas que se encuentran en la sangre, hasta entender que una de ellas, la mesotelina, se dispara en etapas tempranas, en las personas que enferman de cáncer de páncreas.

“Detecta una de las miles de proteínas (la mesotelina) que hay en la sangre de los enfermos de cáncer. La mecánica fue utilizar anticuerpos y entretejerlos en una red de nanotubos de carbono, de modo que se obtiene un marcador que únicamente reacciona ante dicha proteína” explicó al presentarse en el Festival de las Mentes Brillantes.

El invento es un sensor de papel, que cuesta 3 centavos, y que es capaz de detectar en cinco minutos tres tipos de cáncer: el de páncreas, el de ovario y el de pulmón.

Pero lo más sorprendente de todo es que ha sido26 mil veces más barato siendo 168 veces más rápido. Además, este método es 400 veces más sensible que los actuales y no es invasivo.

Pero su mejor punto a favor es que “se puede detectar el cáncer en las etapas más tempranas, cuando alguien tiene casi 100 por ciento de probabilidades de sobrevivir, y hasta el momento es más de 90 por ciento exacto para detectar el cáncer” dijo. “Y va a ser lo mismo para cáncer ovario y de pulmón” añadía “y cambiando el anticuerpo, este mismo invento puede utilizar una proteína diferente para detectar Alzheimer, otras formas de cáncer o VIH”.

Pero no fue nada fácil de conseguir. De 200 solicitudes que envió a laboratorios, todos se negaron a continuar con sus investigaciones, excepto uno. Finalmente logró que la Universidad Johns Hopkins ayudará a su desarrollo.

Es un descubrimiento que podría afectar a la millonaria industria del cáncer.

Su invento está en etapa de tramitación de patentes, algo que puede demorar varios años, pero el día que se apruebe puede resultar toda una revolución para la ciencia médica.

Además, durante la conferencia, el joven apuntó que la ciencia no debería ser un lujo, y que debería ser un derecho humano fundamental, “el derecho de acceso a la información debe ser de todos, no sólo de los que pueden pagar” afirmó.

Un descubrimiento que le ha llevado a ganar el premio Gordon E. Moore de la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Intel y el Premio Smithsoniano al Ingenio Estadounidense y es el orador más joven de la Real Sociedad de Medicina en Estados Unidos. Sin duda más que merecido.”!!!!

Para despertar la conciencia y reaccionar.