JOHN MAGDALENO Consultor y politólogo | Es la primera vez que el país tiene claro que la Oposición puede ganar las elecciones
ENTREVISTA ALONSO MOLEIRO
Viernes 21 de Agosto de 2015

La gente está responsabilizando (de la crisis) a Maduro

Chávez había logrado separar su figura de la gestión de los ministros

Ahora la responsabilidad es compartida

 |Screen Shot 2015-08-22 at 3.45.47 PMTalCual

Para el académico, los efectos del comentado “Dakazo” son un mito. Aunque cauteloso con la posibilidad de un fraude, Magdaleno sostiene que “hay gente empeñada en preocuparse por el 25 por ciento de aceptación de Maduro y minimizar su 75 por ciento de rechazo”. Las causas de la crisis chavista, afirma, son estructurales, y difícilmente modificables en el mediano plazo. Por lo tanto, tendrán una expresión electoral.

-¿Cuáles son las claves fundamentales del estado actual de opinión pública? -Hay esencialmente 6 grandes rasgos, diría yo. El primero, un clima de opinión muy negativo; cerca del 86 por ciento de los consultados evalúan como negativa la situación del país. Hablo de una encuesta de Datanálisis que cerró el 30 de mayo. Algo similar dicen otras firmas, como Venebarómetro, Delphos e Ivad. Hasta la propia Hinterlaces lo dice en sus estudios. Hay un cambio notable en las identidades políticas. Mientras en octubre de 2012, el 44 por ciento de los entrevistados se asumía chavista abiertamente, en este momento ese dígito está entre 22 y 23 por ciento. Eso dice la Omnibús Datanálisis, que es un estudio que conozco muy bien porque lo dirigí varios años. Eso equivale a una reducción a la mitad de la identidad chavista. Otro rasgo del actual clima de opinión, sin dudas, es lo que pasa con el registro de identificación partidista. En diciembre de 2012, después de las presidenciales en las cuales resultó electo de nuevo Chávez, la identificación con el PSUV estaba sobre el 40 por ciento.

Ahora ronda el 20. Un rasgo importante en todo este contexto es que la escasez, como variable de la crisis, pasó a ser principal problema del país, por encima de la inseguridad, incluso. Hay dos rasgos también muy importantes. Una brecha en la intención de voto, a favor de la Oposición, que oscila entre 15 y 20 por ciento de acuerdo a varias firmas de opinión. Oscar Schémel, en sus presentaciones privadas lo dice: la ventaja es de 17 puntos. Aunque no lo diga en televisión, Hinterlaces lo dice.

-Lo que la gente teme ahora es que se repita la historia: que se presente un “cisne negro” y que el gobierno vuelva a remontar la circunstancia y salirse con la suya.
Lo que pasa es que no están dados los elementos, los factores de entonces. Para comenzar, no está Chávez. El gobierno tiene una merma grave de sus ingresos fiscales petroleros. El país se quedó sin divisas, estamos caminando con unos dígitos inflacionarios escandalosos, que el gobierno esconde, y en medio de una situación de escasez gravísima.

-No quedan en pie ninguno de los elementos tradicionales del poderío chavista. Ni siquiera el popular.

-No existen. La opinión pública, de forma comprensible, suele interpretar mecánicamente las cosas, con prejuicios, se apoya en lo sucedido en el pasado para proyectar hechos futuros. Creo que es la primera vez, desde 1999, que la Oposición encara una elección con una genuina expectativa de obtener un claro triunfo. Esta es la primera vez que la determinante mayoría de los electores percibe que la Oposición puede ganar.

-Puede ser esta, la primera vez en este siglo que la sociedad venezolana se exprese en términos electorales en clave pendular, castigando al gobierno.

-Por supuesto, ese es el mensaje latente en todas las consultas y en los actuales indicadores. Hay mucho malestar.

-El cuestionamiento hacia el chavismo que usted describe, presente en todos los sondeos de opinión actual, toca a los poderes públicos chavistas, hoy bastante desprestigiados.
Sin duda. Además, a diferencia de lo que sucedía antes, la gente está responsabilizando a Maduro y al gobierno. Es un punto importante; Chávez había logrado separar su figura de la gestión de los ministros. En este momento, para la mayoría del país, la responsabilidad es compartida, y Maduro se lleva la parte más alta. La aprobación actual de Maduro está cerca de 25 por ciento. Puntos específicos, como la identidad política y el vínculo con el PSUV, tienen números parecidos, cercanos al 20 por ciento.

-El descrédito de las instituciones fue un aspecto muy comentado de los últimos años del Pacto de Punto Fijo, en virtud de que existía un ambiente de plena libertad de prensa que lo hacía posible. Aunque sin duda existe, no es un aspecto muy comentado en el estado de opinión actual, probablemente a causa de la censura impuesta. Se han impuesto puntos ciegos para diagnosticar la actual impopularidad de este sistema.

-Peor aún: un esfuerzo deliberado para suprimir, neutralizar, las ventanas que nos permitan ventilar y diagnosticar lo que nos sucede, siempre procurando minimizar el impacto de esta crisis. Son cosas que uno sabe, incluso de primera mano. Elevarle el costo a comunicadores, dueños de medios, gerentes de medios, previniéndolos en torno a no informar lo que sucede en el país, ni más ni menos.

-En los momentos de gloria del chavismo había una percepción en general optimista sobre el futuro del país. La mitad de los consultados aprobaba al presidente y más del 40 por ciento de los venezolanos era chavista.

-Como promedio histórico, en general, sí. Aunque Chávez encaró crisis importantes, políticas, de liderazgo; de gestión, también en el 2010. En un año como 2001, Chávez andaba por el 36 por ciento de aprobación de gestión. Luego del golpe de 2002, sube diez puntos en aceptación. Un año después, transcurrido el paro petrolero, llega en julio del 2003 a su punto más bajo, el 31 por ciento, su mínimo histórico.

– Para algunas personas hay un sedimento social mucho más oportunista y corrompido en el desempeño político venezolano de lo que todos estamos dispuestos a aceptar. Muchas personas piensan que con un ardid parecido al Dakazo, con reparto de dinero o prebendas, la gente puede transarse y votar de nuevo por los chavistas.
Puedo decir tres cosas. Uno, la Oposición tiene la primera opción, y es incuestionable, de triunfar en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. Es una oportunidad de oro. Hay gente empeñada en preocuparse por el 25 por ciento de aprobación de Maduro e ignorar o minimizar su 75 por ciento de rechazo. Dos: es cierto, puedo conceder, que lo que ocurre no es garantía de triunfo, y que la MUD no se puede dormir en los laurales, sino trabajar para mejorar y ampliar su ventaja. Hay que pasearse por escenarios de escamoteo del chavismo. Pero, a ver: yo estoy hablando de la estructura.

Aquí hay elementos estructurales. ¿Puede variar profundamente la intención de voto de los venezolanos, en medio de esta crisis, en el corto plazo? Esa es la pregunta. ¿Salimos de la recesión, la tasa de inflación, la crisis, de aquí a diciembre? Definitivamente no. Por el contrario. ¿Puede mejorar la escasez, de aquí a diciembre? Puede ser paliada, con un plan masivo de importaciones, que dicen está en camino, por un tiempo.

Difícil borrar la imagen que se ha venido cultivando en el juicio de los ciudadanos sobre el desempeño del gobierno en estos dos años. La incomodidad, el sufrimiento de estos años.

-La pregunta que le he formulado alimenta el escepticismo crónico en Venezuela. Dentro y fuera de ella.

-Sí. Pero estos son datos concretos, estructurales, no van a variar con el paso de los meses de forma significativa. Los ingresos fiscales petroleros del gobierno este año son, en el mejor de los casos, entre 40 o 45 mil millones de dólares. El de 2012 fue de 94 mil millones de dólares, la campaña presidencial de Chávez. La cifra de ingresos es muy inferior, menos de la mitad. Tampoco habrá portaviones.

Screen Shot 2015-08-22 at 7.44.06 PM-¿Se ha paseado usted por la posibilidad de que, impedido de ganar de la manera habitual, el gobierno sencillamente decida robarse las elecciones?
Jamás he creído en la tesis del fraude masivo y electrónico que anduvo circulando por ahí. No creo en hackers rusos, ni en espías chinos. He visto encuestas de forma habitual, todas, cruzadas, antes de cada elección, desde 1998, y debo decir que los resultados oficiales se han acercado bastante, en estos años, a lo que habían vaticinado las encuestas más serias. Si estuviéramos en presencia de un evento fraudulento, uno menos podría ir advirtiendo indicios más serios de una modificación de las preferencias. Debo reconocer, sin embargo, que en esta ocasión, dada la abultada brecha que lleva la Oposición, en virtud de la grave crisis que experimenta el chavismo en todos los órdenes, que compromete seriamente su futuro y su poder de convocatoria, he llegado a pensar que algunos sectores radicales del chavismo, viendo venir su derrota, podrían estar tentados en un fraude. Hay condiciones que pueden incentivar al ala más extremista a por lo menos pensárselo. Eso no significa que se concrete.

-Un fraude masivo terminaría notándose por algún lado

-Si se supo que hubo fraude en el plebiscito de Pérez Jiménez, es imposible que, en caso de ejecutarse esta vez, no terminemos sabiendo que un fraude tuvo lugar. A Pinochet mismo, el propio ministro de la Defensa lo detuvo en seco cuando planteó ante su gabinete la eventualidad de un fraude en Chile. Nada eso garantiza nada, por supuesto.

Es difícil; no hay fraudes perfectos, como no existe el crimen perfecto. Claro que debe existir un protocolo de acción en la MUD para saber qué hacer ante esa posibilidad.