JUANJO BECERRA —PUNTO DE VISTA EL ‘CASO ERREJÓN’— Apunten a la cesta, no a las manzanas

Screen Shot 2014-11-23 at 10.52.16 AMVale, Íñigo Errejón recibió un sustancioso contrato de investigación de manos de un colega de partido. Lo firmó y siguió cobrando seis meses el correspondiente sueldo pese a que era incompatible con su agenda política y con los pagos que recibía de Podemos. En el peor de los casos, se benefició de un chanchullo más de la casta universitaria. En el mejor, obró de buena voluntad, pero fue torpe y lento a la hora de mantener alejada la sombra de la duda. Imperdonable en un partido que pretende elevar el umbral de la honestidad en la política española.

A nadie se le escapa que este lamparón en el expediente de Errejón se extiende como chapapote sobre la credibilidad de Pablo Iglesias y los suyos. De ahí el empeño general de los últimos días en apuntar con el dedo a la manzana podrida. Pero a mí, más que la manzana, me preocupa la cesta, el fallo sistémico de la Universidad española, su empeño en promover la picardía y la trampa por encima del mérito.

Sólo así se explica que el responsable de la Agencia de Obra Pública de Andalucía, que fuera profesor colaborador de la UMA, pudiera adjudicarle a capricho 284.000 euros a Alberto Montero, que todavía lo es. O que éste sólo fuera capaz de encontrar a un aspirante a la envidiable nómina que contemplaba el proyecto. O que ese candidato, Errejón, esté más especializado en la política boliviana que en la de vivienda, según Google Scholar.

El sistema universitario que permite semejante sucesión de despropósitos es el mismo que somete a los rectores al voto de aquellos a los que tiene que gobernar, dejándolos maniatados e inútiles. El mismo que contrata a un 90% de sus nuevos profesores entre los candidatos de la casa, que tolera catedráticos sin labor científica reconocida o que no obliga a devolver los recursos destinados a investigaciones hueras. Lo que no se evalúa, se devalúa, y así nos luce el pelo.

Es la obra de un PSOE que siempre ha considerado a la Universidad pública algo suyo y para los suyos, y un PP que, sin lobbies religiosos que lo azucen, la ha abandonado a su suerte. Pero ustedes apunten, si quieren, a la manzana.