LA CRISIS GRIEGA » Los griegos reciben decepcionados la propuesta final de Tsipras

Screen Shot 2015-07-11 at 5.59.37 AM

Esto no es por lo que votamos no, se lamenta Anna en un barrio de izquierdas en Atenas

“Cuando decimos que no, queremos decir que no”. Carteles con este lema poblaban este viernes las abigarradas calles del barrio de Exarjia, el bastión en Atenas de los movimientos sociales y de grupos izquierdistas y anarquistas, convocando a una manifestación contra la austeridad el próximo lunes.

“La gente está muy decepcionada. Son las mismas medidas que había antes del referéndum”, afirma Panayiota, dependiente de una cafetería del barrio. Si bien la propuesta que ahora presenta el Gobierno de Alexis Tsipras no es la misma que el 61 % de los griegos rechazó en la consulta del pasado domingo, sino que se parece más a otra que Bruselas puso luego sobre la mesa teniendo en cuenta las demandas griegas, para muchos atenienses que apoyan al Ejecutivo de Syriza supone un paso atrás.

“Esto no es por lo que votamos no”, se lamenta Anna, una empleada de banca. En su trabajo, asegura, hoy se comenzaba a hablar de que las instituciones financieras volverán a abrir sus puertas en breve, tras casi dos semanas de corralito, pero los controles de capital continuarán al menos por un tiempo para evitar el pánico bancario: “Ahora lo que más temen en los bancos es que haya reestructuraciones y fusiones, porque el cierre bancario los ha dejado en malas condiciones”. Fuentes bancarias aseguraron a Reuters, sin embargo, que los bancos seguirán cerrados toda la semana próxima.

A su lado, una empleada pública que no quiere dar su nombre, explica que “para nada” se siente representada por las nuevas medidas de ahorro ofrecidas a los acreedores por el Gobierno de Tsipras, al que ella votó en las generales del pasado enero. “El problema es que no tenían un plan B para negociar. Pero deberíamos prepararnos y salir del euro porque en la Eurozona no hay futuro para un país como nosotros, siempre nos estarán obligando a firmar nuevos memorandos de austeridad”.

Tras conocerse el nuevo paquete de reformas la noche del jueves al viernes, miles de internautas helenos criticaron duras críticas al Gobierno en la red social Twitter convirtiendo el hashtag #ExplainNoToTsipras en trending topic en Grecia.

“Desde luego yo no sé por qué razón se ha convocado el referéndum, si ahora nos traen medidas de austeridad iguales o peores que las que rechazamos”, se queja Efi, empleada de una agencia de viajes, mientras hace fila ante un cajero a fin de retirar los 60 euros diarios que permite el corralito: “Está claro que el Gobierno quería salir reforzado de cara a la negociación pero yo sigo sin verle el sentido”.

Otros votantes del no, en cambio, son más contemporizadores, como el florista Georgios Mutazis, pese a que pasa los días sin apenas vender un ramo. “No sólo por el corralito, es porque la gente no tiene dinero a causa de la crisis”, puntualiza. “La situación es muy difícil para nuestro Gobierno y para Grecia, aunque también para otros países del sur. Y Tsipras ha hecho lo que ha podido, aunque al final ha tenido que aceptar medidas que nos seguirán ahogando”, cree. O como el librero Vasilis: “El no nos hizo ganar como pueblo. Es cierto que ahora tenemos que aceptar las mismas medidas, pero yo volvería a votar no, aunque nos echen del euro”.

En el barrio de Kolonaki, uno de los más pudientes de Atenas y donde el sí triunfó holgadamente, todos los consultados respiraban aliviados por lo que se percibe como un acuerdo en ciernes con los acreedores: “Estas nuevas medidas de austeridad no son justas ni serán la solución a la economía, pero lo importante es que avancemos en el acuerdo”, opina la doctora Maria Taga: “En toda negociación hay que buscar un compromiso y creo que Tsipras cometió un error al convocar el referéndum. Pero nuestro primer ministro es joven e inexperto, ya irá aprendiendo”.

La mayoría de la prensa, pese a ser buena parte de ella contraria al Gobierno izquierdista, subraya que las propuestas enviadas a Bruselas, si bien incluyen “nuevas medidas de austeridad”, acercan a las partes al “acuerdo” con las instituciones.