Share this:

" />
La mosca en la oreja / Poner cara de tonto para prosperar – PEDRO LLORENS -EL NACIONAL – DOMINGO 30 DE JUNIO DE 2013

Cuando el bigotón Pánfilo amanece embuchado de Corazón de mi Patria y se pone a imitar (por supuesto en cadena de radio y TV) sus peculiares decretos de guerra a muerte: ¡acábese con la corrupción!… sus oficiales ya no salen corriendo a ejecutar la orden, por absurda que sea, como acostumbraban… ahora le tiran trompetillas, sotto voce por supuesto. 

Hay otros mandos, otros intereses (curioso que un régimen que se ufana de socialista, aunque tenga la cruz gamada marcada en el rabo, registre tantas transacciones) que marcan pauta, producen rectificaciones, lanzan o dejan sin efecto bravatas… no pocas veces motivo de escándalo público. 

Alexander Pope, escritor británico del siglo XVIII, sostenía que “ocurre con la gente de mente pequeña (y esto va con Pánfilo, el Señor de los Ojitos, Castorcito el roedor y chavistas en general) lo mismo que con las botellas de cuello estrecho, que cuanto menos contienen, más ruido hacen al vaciarlas”. Manuel Vázquez Montalbán, empecinado citador de pensamientos, se tomó el trabajo de recopilar 1.080 recetas literarias, no del todo enmohecidas, para ayudar a colegas escribidores a salir de griegos y romanos, y también de Confucio, Nietzsche, Bernard Shaw y también Cioran, injustamente puteados pero puteados al fin… 

Y de paso el bueno de Manolo, permite decir al bigotón Pánfilo (por intermedio de sus invitados) algunas cuantas verdades que pudieran servirle para enderezar el rumbo: “La soberbia no es grandeza, es hinchazón, y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano” (San Agustín). “La popularidad es la gloria en calderilla” (Víctor Hugo). “Un necio que se cree sabio es más necio que un necio ignorante” (Moliere). “Del trono al patíbulo no hay más que un paso” (Thomas Carlyle)… 

El bigotón Pánfilo, a quien seguramente Sai Baba recomendó poner cara de tonto sin serlo para que pudiera prosperar (pensamiento atribuido a Montesquieu) pierde la compostura cuando alguno de los cuatro gatos que le llevan a sus sesiones de gobierno con el pueblo se le engrilla y también el tono, la mesura y la sindéresis cuando revela nuevas cualidades del bienaventurado Corazón de mi Patria… como la de haber asegurado que murió en la miseria, sin casa ni carro, porque hizo un voto de pobreza cristiana, suficiente para que la audiencia se tronchara (por no decir otra cosa) de la risa… habría que investigar los millarditos de dólares que hubo en las gavetas, bajo el colchón, en el Fonden, en Taiwán y otros paraísos fiscales, actualmente, con seguridad, a buen recaudo.