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La piedra de Sísifo AMÉRICO MARTÍN | TalCual Sábado 27 de Julio de 2013

Screen Shot 2013-07-27 at 10.41.05 PMSe ha comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo  Albert Camus

1  Toda la grandeza de ese hombre sepultado en el infierno y embridado a una piedra que debe llevar eternamente a la cima, se aprecia cuando desciende a buscarla para empujarla de nuevo. Ese breve momento es de descanso y de reflexión y por lo tanto de libertad. Y como decir libertad es decir infinito, bien cabe esperar de Sísifo que descubra la manera de liberarse de su suplicio hurgando en las ilimitadas posibilidades que se encierran en la infinitud. 

Lo mismo le pediría a quienes se dan con la piedra no dos sino infinitas veces. Se repiten una y otra vez. Los mismos argumentos. La misma lógica, si se la puede calificar así. Como si no hubiésemos calibrado las entretelas de la abstención la vemos reaparecer como novedad y siempre para ralentizar lo que tras mucho esfuerzo puede llamarse avance de la oposición. 

El trajinado nudo de la cuestión es el mismo. Si consideramos fraudulenta y ventajista la conducta del poder ¿en razón de qué concurrimos a las elecciones? El silogismo parece demoledor en sus tres pasos: 1) CNE favorece al gobierno. 2) la MUD toma la decisión de aceptar su arbitraje y participar en sus comicios 3) ergo: la MUD favorece al gobierno. 

Si los acontecimientos políticos fueran tan sencillos nadie se haría lenguas de los grandes líderes históricos. Supieron ellos abrir nuevos espacios, tomar sesgos, imponer caminos invisibles para la mayoría. Y sobre todo: rompieron las leyes de la lógica. 

La ciencia-arte de la política es lógica y no lo es. Tratándose de una actividad de todos los días en distintos escenarios, no improvisar equivale a perderse, y si no se conquistan nuevos espacios o se defienden los viejos todo se reducirá a un eterno y aburrido recomenzar. 

 Como he vivido y leído muchas historias de fraudes materializados, intentados o ejecutados a medias, puedo anticipar que los resultados generalmente no fueron siempre los mismos. Pinochet diseñó todo para un fraude y perdió. Pérez Jiménez montó un proceso electoral con todas las ventajas a su favor, y perdió. Y sin ir más lejos. El 14 de abril fue, como fraude, bastante pobre. No pudo evitar que el país apreciara el colosal avance de la oposición con casi un millón de nuevos votos en menos de un año, pari passu con el brutal retroceso del gobierno, cuyas variaciones fueron parecidas, pero en pérdidas. 

No se les oye jactarse del resultado de abril. No les satisface. Solo lo mencionan cuando se les obliga y lo hacen sin alegría. 

Como los dos triunfos del macedonio Pirro contra la República romana, los de aquí pagaron un costo tan, pero tan elevado que salieron con el rabo entre las piernas. Otra “victoria” como esa y van y se quedan sin soldados. La resonancia de Capriles en el extranjero se alimenta del mal sabor que dejó la dudosa ganancia del sucesor del caudillo. 

Si se le vieron las costuras a la decisión del CNE y fue visible el fortalecimiento de la oposición en abril, es obvio que la diferencia entre las dos aceras será más pronunciada, como más grave la condición de vida de los venezolanos. Será de ver el efecto residual de una masiva votación opositora y la conquista de varias decenas de alcaldías, las más importantes entre ellas. ¿Cómo reaccionarán los insatisfechos con una gestión tan desacertada como la de los sucesores del caudillo fenecido? Abstenerse sería más que un suicidio una imperdonable tontería. Hay que presentar batalla en cada uno de los municipios a sabiendas de que los desenlaces se deciden en las luchas mismas. El gobierno lo sabe más que muchos escépticos. Por ejemplo: Si puede ganar “limpiamente” con un fraude ¿por qué descarga toda su brutalidad contra Mardo? Obviamente porque no le resulta fácil vencerlo, pese al exuberante ventajismo ¿Por qué promueven la no participación de los adversarios, cuando pudieran obtener la victoria amparándose en un fraude? Maduro, sudoroso, ha sido el primero en mostrar la “contradicción” entre denunciar el fraude y llamar a votar. Sabe perfectamente que sus trucos son cada vez más costosos y por eso quiere ardientemente poner a colaborar a los opositores con su régimen, induciéndolos a abstenerse. 

3  Las reglas de la política no son las del ajedrez, donde los jugadores anticipan movimientos con unas piezas inertes. En la política la pelea se da en todos los espacios. 

Quien se abstiene pierde. Territorio abandonado es territorio ocupado por el adversario, con el agravante de que no cargará con el costo del fraude porque fraude es desconocer la voluntad del otro, siempre que el voto se ejerza. Si no hay voto, hermano, tampoco habrá fraude. 

Queremos votar, se oye decir, pero para la Constituyente. Forma elegante de abstenerse en diciembre. No tiene sentido escoger entre constituyente y municipales. 

Aquella es importante pero a su tiempo. La Constituyente no tumba gobiernos ni desplaza las municipales. El admirable compendio de programas viables reunido en su proyecto por Enrique Colmenares Finol muestra la vía de la futura reconciliación, la paz y el progreso. Un país sin odios, construyéndose desde los cimientos a la cumbre. 

Todo eso está bien pero influirán las mayorías, que podrán definirse en las municipales. Reestructurar un poder descentralizado y participativo es de sabios, pero igual lo es atenerse al apotegma chino: para caminar mil leguas debe darse un paso. 

Ese paso, aquí, ahora, es votar el 8 de diciembre.