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Las armas de Carapaica
Screen Shot 2014-02-15 at 12.17.40 PMJuancho el líder carapaica asesinado
Sebastiana Barráez Pérez
Edición 890 – 14/2/2014

JUANCHO. La primera vez que vi a Juan Montoya “Juancho” apenas tenía descubierto los ojos y los orificios de nariz y boca. Cubría todo lo demás, incluso sus manos. Luego de muchos contactos y mensajes aceptó concedernos una entrevista. Tomando estrictas medidas de seguridad, nos llevaron, a la fotógrafa Damelis Solórzano y a mí, hasta un lugar recóndito del 23 de Enero, popular barriada caraqueña. Allí, en un local pequeñísimo, estaba él y un grupo de personas fuertemente armadas y con capuchas; contexturas fuertes, lo que hacía presumir que eran hombres y jóvenes. “Soy el comandante Murachí y a mi lado el comandante Manuel”. Así empezó la entrevista de casi tres horas. Con el tiempo, hubo otras entrevistas. Por fin un día decidió hablarme sin el rostro cubierto. Hablaba con pasión de “su pueblo”. Tras esa imagen de hombre decidido, escondía mucha ternura por sus mujeres, por su familia. Entendí que era un ser extraño, capaz de accionar un arma si estaba convencido de esa necesidad o de sacrificarse por un sueño. No pocos de esos que han dicho públicamente que la revolución perdió a un hombre valioso, lo enfrentaron ferozmente. Casi nunca estaba solo, pero la última vez que nos vimos dio muchas vueltas en su moto. Llegó nervioso, solo y con el pasar de las horas, más tranquilo volvió a hablar con febrilidad de sus sueños. Estaba preocupado por el país, le angustiaba lo que pasaba al interior del chavismo. “No es una entrevista”, me advirtió. Y cuando le dije riéndome que sería un tubazo, me confesó: “lo sé, pero estoy seguro que para ti la solidaridad y la amistad son más importantes”. Ese día parecía nostálgico. Le preocupaba su seguridad, no sólo “por el fascismo de la derecha”, como llamaba a la oposición, sino “por la derecha endógena que tenemos en la revolución”, murmuró. No tenía simpatía por Valentina Santana, el líder de La Piedrita, a quien le criticaba su método de lucha, pero aún así cuando elCicpc allánó viviendas en el 23 de Enero en busca de Santana, la posición de Juancho y su grupo fue firme. “Si le permitimos eso, mañana entrarán por cualquiera de nosotros”.

PRESO. Juancho ingresó a la policía Metropolitana en el año 2000, con la llegada de Freddy Bernal a la alcaldía. Allí estaban algunos de sus más feroces enemigos. Por el caso de los explosivos en Fedecámaras, fue preso. Permaneció varios meses en los sótanos de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM). Mario Silva en su programa nocturno lo atacó con dureza e incluso reveló su identidad públicamente. Entre los colectivos del 23 de Enero y organizaciones populares hubo voces para que lo liberaran. Juancho tenía décadas de lucha popular.

HISTORIA. Perteneció al grupo cultural y deportivo Indios Caribe, que conducía Luis Roberto Rodríguez “Niño”, enlace con los hermanos Arné y Jessy Chacón y Bandera Roja. En la intentona golpista del 27 de Noviembre de 1992, ese grupo colabora activamente en la planificación y organización de la toma del Canal 8.Juancho asume el liderazgo de Indios Caribe luego del 12 de junio de 1993 tras el asesinato Luis Roberto Rodríguez “Niño”. Cuando Chávez sale de la cárcel el 27 de marzo de 1994, Juancho perteneció al primer anillo de seguridad de Chávez en el primer acto público del teniente coronel. En la campaña de 1998 tuvo una intensa actividad por el triunfo de quien ganó las elecciones. Tuvo una destacada participación durante el golpe del 11 de abril y los días posteriores, en la defensa del presidente Chávez, igual que durante el paro petrolero. Estrecha relación con Ferddy Bernal, Lina Ron, con el ahora ministro Miguel Rodríguez Torres, con el diputado Reinaldo García.

PRONUNCIAMIENTO. La rebeldía de Juancho no le permitía convalidar con el silencio algunos hechos en el gobierno nacional. Es así que en enero del año 2010 se pronuncian públicamente cuestionando al ejecutivo y pidiéndole a Chávez que renueve el gabinete acusándolo de enriquecerse ilícitamente.Noticias RCN de Colombia divulgó el vídeo en el que aparece Juancho como el comandante Murachí, del Movimiento Revolucionario de Liberación Carapaica. Le pide a Chávez rectificar el rumbo del proceso bolivariano. “Las nuevas instituciones del estado revolucionario bolivariano se encuentran secuestradas, por estos pseudo revolucionarios, quienes se hacen llamar socialistas”. Agregó que hay quienes han ejercido cargos de representación popular y dirección política han incurrido en hechos de enriquecimiento ilícito en nombre de la revolución, “ubicados en un plano de inmoralidad y anti-ético que raya en la conducta de un hamponato político de nuevo estilo. En la entrevista exclusiva que les hicimos para Quinto DíaCarapaica se declaró aliado de Chávez pero criticó la corrupción y habló de un pueblo en armas. Confesaron que se radicalizan como una muestra de descontento ante “la corrupción, ineficiencia e incapacidad, resultado de estos 10 años y más allá de todo esto la ética, la moral, la praxis”.

¿SICARIATO? Fue asesinado en un hecho aún confuso cerca de la sede de la fiscalía, mientras se efectuaba la marcha de la oposición. En el chavismo las voces corrieron a señalar a la abstracta “derecha” y en la oposición “a la policía”. Quizás nunca se sepa, ni la de él ni la de los muchachos en las manifestaciones. Lo que sí es cierto es que la violencia va tomando vuelo, las peleas por el poder en los sectores polarizados se radicalizan, en esas aguas revueltas muchos tratarán de pescar. Los que han regado y rieguen la sangre del país, también han sembrado el dolor en el corazón de sus seres queridos. Y al final todos seremos víctimas de lo que hagamos ahora con el país. La manera torpe como se generaron los sucesos en Táchira, catalogando a una protesta estudiantil de terrorista, que el gobernador diga que intentaron secuestrar a sus hijos sin prueba alguna, la insistencia en decir que fue atacada la residencia de gobernadores para atentar contra la primera dama. La realidad es que ahí no viven los Vielma, ellos habitan en una quinta, en una urbanización cerrada y fuertemente custodiada en la parte alta de San Cristóbal. Inexplicable la actuación de un tribunal y la fiscalía instalados en un cuartel militar para imputar a los estudiantes presos y enviarlos a una peligrosa cárcel. El intento de silenciar a algunos medios de comunicación, creando más dudas y miedos. Alguien juega con fuego. No se suspenden las clases, se provoca aún más al movimiento estudiantil, a quien se le suman voces de la sociedad civil y ahí aparecen los que apuestan a la violencia y al caos.