Las cartas del “amor loco” de Simone de Beauvoir

El director de Shoah, Claude Lanzmann, vende a la Universidad de Yale las 112 misivas que la filósofa le envió cuando eran amantes

Claude Lanzmann tenía 27 años cuando se convirtió en el amante de Simone de Beauvoir, de 44, en julio de 1952. Ninguno ocultó jamás una relación que se prolongó durante siete años y que la escritora y filósofa conjugó con la que mantenía y siguió manteniendo con Jean-Paul Sartre hasta la muerte de este. Lanzmann, director de la monumental película sobre el Holocausto Shoah en 1985 y uno de los documentalistas más respetados del mundo, no fue el único amante de la autora de El segundo sexo que, como Sartre, preconizaba las relaciones abiertas. Pero sí fue el único con el que Beauvoir llegó a convivir, algo que ni siquiera hizo con el impulsor del existencialismo.

Pasado el amor, quedó la amistad, que se prolongó hasta la muerte de Beauvoir, en 1986. Y 112 cartas de amor loco que la autora de Memorias de una joven formal le escribió a lo largo de los años de su relación, sobre todo durante sus viajes, y cuya existencia se desconocía hasta ahora, a pesar de la fama epistolar de Beauvoir. Las misivas, de las que apenas empiezan a conocerse algunos extractos, han sido vendidas a instancias de Lanzmann por la casa de subastas Christie’s a la biblioteca Beinecke de libros y manuscritos raros de la Universidad de Yale, por un monto no revelado. El trato se cerró el viernes pasado y, desde entonces, no ha arreciado la curiosidad en Francia por esta inesperada maniobra del intelectual de 92 años.

De hecho, la decisión de enviar al exilio americano, como ha descrito su venta a Yale el diario Le Monde, unas cartas guardadas celosamente durante tantas décadas no ha sido fácil para Lanzmann, antiguo secretario de Jean-Paul Sartre y que a la muerte de Beauvoir pasó a dirigir la revista Les Temps Modernes, fundada por la pareja de filósofos.

Si ha dado este paso, ha explicado Lanzmann en un comunicado transmitido por Christie’s y reproducido por la prensa francesa, ha sido por la escandalosa leyhereditaria de Francia que estipula que los derechos sobre los escritos de un autor, incluso las cartas dirigidas a otros, deben pasar a sus parientes. El contenido de esas misivas, según esta increíble ley, pertenece al que las escribe pero nunca a los destinatarios, a quienes están dirigidas, lamenta Lanzmann. En el caso de Simone de Beauvoir, los derechos de edición sobre las cartas que le escribió a Lanzmann están por tanto bajo control de su hija adoptiva, Sylvie Le Bon de Beauvoir. Y ahí está precisamente el problema. Porque Le Bon y Lanzmann tienen una mala relación desde hace años.

A pesar de haber publicado otras cartas de su madre, la hija nunca ha querido hacer lo mismo las de Lanzmann, asegura este. El documentalista va más allá aún en una entrevista con Le Monde publicada este fin de semana al afirmar que Le Bon quiere borrarle por completo de la vida de Simone de Beauvoir.

Odio

Sylvie Le Bon no desea solamente oponerse a la publicación de mi correspondencia con Simone de Beauvoir. Ella desea, pura y sencillamente, eliminarme de la existencia de Simone de Beauvoir. Es la única manera, piensa ella, de hacerme inofensivo, asegura Lanzmann al diario parisino. ¿Pero de dónde viene este odio, como califica el documentalista el sentir de la hija de su antigua amante y amiga hacia su persona? Según Lanzmann, el enfrentamiento comenzó cuando Le Bon decidió, en 1990, publicar el libro Cartas a Sartre, algo a lo que él se oponía porque muchas de las misivas incluidas hablaban de personas aún vivas. Lanzmann recuerda que ya en su autobiografía, La liebre de la Patagonia, afirmaba que Castor, como llamaban a Simone de Beauvoir, no las habría publicado jamás ni habría permitido que se hiciera. Pero la hija de Simone de Beauvoir no le hizo caso y, a partir de ahí, comenzó un distanciamiento que no ha hecho más que agravarse con los años, asegura ahora Lanzmann. La hija de la filósofa no ha querido explicar sus motivos para no publicar las cartas, subraya el periódico.

No está claro por ahora qué va a suceder con esta excepcional y apasionada correspondencia, como la ha descrito el propio Lanzmann. La librería de Yale ha dicho que por el momento solo estarán disponibles en su sala de lectura, según la agencia France Presse. Pero Lanzmann asegura a Le Monde que no descarta su publicación en Estados Unidos. Todavía no hemos hablado de ello, pero tengo intención de hacerlo pronto, adelanta.

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