Leonardo Padrón | La historia de esta AN comienza con el fin de una revolución

En una entrevista realizada por el diario El Tiempo de Puerto La Cruz, Leonardo Padrón planteó su visión frente al nuevo escenario que se presenta en Venezuela tras la instalación de la Asamblea Nacional. Comentó que hay muchos parlamentarios admirables, entre ellos mencionó a Ramos Allup, José Guerra, Miguel Pizarro y Delsa Solórzano.

 

Jolguer Rodríguez Costa 25.1.2016

Screen Shot 2016-01-25 at 11.34.38 –¿Su versión sobre la emergencia económica propuesta por Maduro?

–El decreto llega con unos cuantos años de retraso; es un crimen contra el país. El segundo crimen es que el decreto está lleno de emboscadas. Más controles, más autoritarismo, más abismo.

–¿Un parlamentario admirable?    

–En esta nueva AN, de oposición mayoritaria, hay muchos. De entrada han destacado el propio Ramos Allup, José Guerra, Miguel Pizarro y Delsa Solórzano. Ojo, no he oído todas las intervenciones.

–¿Faltó algo al cambio de elenco en la AN?  

–Hubiera sido realmente saludable no seguir viendo a un personaje tan siniestro y tóxico como Pedro Carreño en la AN.

–¿El papel jugado hasta ahora por la bancada oficialista?  

–El predecible. Entorpecer. Sabotear. Desconocer la voluntad expresada por la mayoría abrumadora del país.

–¿Y por la opositora?    

–Hasta ahora han cumplido fielmente con las expectativas. Los puntos que han llevado a discusión son de una pertinencia absoluta.

–¿Un argumento válido para defender la revolución?  

–Si hablamos de sus líderes y afines: nadie quiere renunciar a la buena vida después que la probó.

–¿Otro para salir de ella?    

–El país tocó fondo. El cambio debe seguir escalando peldaños.

   Estricta realidad

–¿Un sector de utilería en el país?    

–El sistema judicial. La impunidad sigue siendo la madre de todas las vergüenzas, la celestina de todos los delitos.

–¿Quién o qué institución necesita un apuntador? 

–El señor que trabaja en Miraflores perdió la brújula totalmente. Necesita un galpón de asesores con una buena dosis de lucidez y sentido común.

–¿Un personaje de sus novelas como Henry Ramos Allup? 

–Ramos Allup posee el costumbrismo y la picardía de los adecos de vieja cepa. Lo mejor es que no es ficción, sino estricta realidad.

–¿Fue Venezuela alguna vez una novela rosa?  

 –Si nos aferramos al concepto de melodrama, Venezuela ha sido una protagonista muy tradicional. Ingenua y siempre agraviada por el villano de turno.

–¿Irrumpirá la roja?    

–Ya irrumpió, triunfó, saqueó y se agotó.

   –¿Escribiría una sobre el discreto encanto de la boliburguesía?    

–Voy a tener exceso de insumos e inspiración.

–¿Se impuso un libreto a las televisoras en Venezuela?  

–El libreto de la amenaza, el miedo y la autocensura.

–¿Se ha autocensurado? 
–En TV ya ni siquiera me dan chance de plantearme el dilema. En radio y prensa soy absolutamente fiel a mis convicciones. En poesía, sería inadmisible.

–¿Le han jalado las orejas en la TV?  
–He tenido mis desencuentros y mis notables diferencias de criterio.

–¿Entre el divismo en la política y en la TV?    
–En la TV es hasta divertido. En política es nocivo para la sociedad.

–¿Son las barras de fanáticos en el parlamento como los extras de televisión?  

–No, a los del parlamento les pagan mucho mejor. Y ni se diga a los que lanzan tomates y huevos en las afueras de la AN.

–¿El papelón de la AN? 

–De la extinta, haber fracasado de forma estruendosa ante el país al ignorar las urgencias fundamentales que requiere y al hacerse de la vista gorda con todos los actos de corrupción gubernamental que han desangrado nuestras arcas.   

La  narconovela

–¿Qué haría con Antv?    

–Antv es el canal de televisión de la Asamblea Nacional. Es un medio de comunicación de la democracia. Por lo tanto sus cámaras deben mostrar lo que sucede dentro del hemiciclo. Objetivamente. Sus empleados no pueden obedecer a un carnet político o una tendencia ideológica. Su función es mostrar cómo el parlamento dirime los avatares del país. Punto.

–¿Un personaje venezolano en busca de autor?    

–Nicolás Maduro no tiene quien le escriba.

–¿Un género para la revolución?    

–La narco-novela. ¿Alguna duda?

 –¿Otro para la MUD?  

–La telenovela de ruptura.

–¿Un título para el calvario del país?    

–La gran estafa.

–¿Habrá espacio posible para escribir con libertad?    

–Ya estamos en franco camino de recuperar espacios y libertades.

–¿Qué tal una novela basada en las colas?    

–Sería una novela muy lenta, cansona. Y sobre todo, exasperante. A esa humillación sólo le dedicaría una pequeña subtrama.

–¿Se venderá lo que queda de medios independientes?  

–Quién sabe. El paisaje político se ha movido sustancialmente desde el 6D. Y el movimiento sísmico continúa.

–¿Cómo digiere a sus detractores?  

–Ya uno se habitúa a que la intolerancia es el predicamento general del chavismo oficial. La gente de a pie no ejerce esa pobreza de espíritu.

   –¿Un escritor revolucionario?  

–César Vallejo. Revolucionó el idioma y la sensibilidad poética latinoamericana.

–¿Y durante esta revolución?  

–Rafael Cadenas. Justamente por oponerse con tanta altura y lucidez a esta farsa llamada revolución.

–¿Se considera un político, hoy?

–Ni hoy ni nunca. Me considero un ciudadano con derecho a reclamar un mejor destino para su país.

–¿Un desenlace para el proceso?  

 –Se irá diluyendo en las aguas de su propio fracaso. Las críticas internas serán cada vez mayores. Quizás sobrevenga una división. Acción Democrática  vivió varias divisiones en su historia. Creo que ahora le toca al Psuv.

–¿Juntaría en un dramático a las dos tendencias políticas? 

–Ya en “Cosita rica” lo hice con dos grandes actores que casualmente ya no están con nosotros. A Yanis Chimaras, chavista en su vida personal, lo puse a interpretar a un empleado de Pdvsa  botado por el gobierno. En la novela se enamora de una metáfora de Lina Ron, interpretada magistralmente por Lourdes Valera, tenaz opositora. Ambos disfrutaron mucho esa propuesta de tolerancia y amor.

–¿Qué tal una versión parlamentaria de amores del siglo XXI?

–La historia que comienza donde las demás terminan. Ese era su eslogan publicitario. Lo mismo ahora: la historia de esta Asamblea comienza con el fin de una revolución.

–¿El entrevistado imposible?  

–El que sólo declara mentiras.

–¿Un imposible económico?   
–El control de divisas. Es imposible seguir sosteniendo tamaño desatino.

–¿La misión imposible?

–Soportar tanta ineficacia gubernamental, tanta irresponsabilidad, tanta sordidez, por mucho tiempo más.

–De ser posible, ¿dos preguntas a Maduro?

–Uno: ¿Por qué no le habla al hampa con los mismos gritos, ofensas y amenazas con los que agravia al país opositor? Y dos: ¿No le pasa ni un segundo por la cabeza que la derrota del 6D se debe a que realmente hay algo que está haciendo muy mal?

–¿Lo definitivamente imposible para el soberano? 
–Seguir soportando la ruina absoluta de sus condiciones de vida.