LUIS CHUMACEIRO @luischumaceiro —Bolívar nunca se rindió—
Sábado 9 de Agosto de 2014 |TalCual

Screen Shot 2014-08-09 at 3.34.24 PMNo imaginé que el artículo que escribí sobre la película Libertador generara tantas reacciones. Los lectores coinciden en la crítica sobre la escasa veracidad histórica. No quiero dejar una impresión totalmente negativa sobre el tratamiento que allí se hace de los acontecimientos históricos ya que en un punto acertaron: Bolívar nunca se rindió.

En el tortuoso camino entre Bogotá y Cartagena el Libertador consideró la invasión a Venezuela para rescatar la unidad colombiana. Todos sus movimientos así lo confirman pero, lo más relevante, aquí lo daban como un hecho. La primera mención sobre este riesgo en el Congreso Constituyente de Valencia se realiza el 8 de junio de 1830. En el debate de este día, se planteó una estratagema de Bolívar para invadir Venezuela fingiendo un viaje para Europa como destino final.

El Congreso tenía plena consciencia del peligro de levantamientos y rebeliones. El diputado Peña lo advirtió en la sesión del 22 de julio de ese año utilizando un argumento aplicable en estos tiempos: “Estamos en sesión secreta y de ello me valgo para hablar con toda claridad. Recordemos que llevamos veinte años de revolución y recordemos también que los militares no dejan su poder tan fácilmente”. Esto es para que comprendamos que la historia enseña pero los alumnos son muy malos.

El 8 de agosto de 1830 a petición del propio General Santiago Mariño, designado como Secretario de Guerra y Marina a pesar de sus desencuentros con el Congreso, la plenaria consideró la posibilidad de una invasión. Él informó que Bolívar estaba sumando tropas en Colombia y que Venezuela se encontraba en peligro. Refirió el levantamiento del batallón Callao cerca de Bogotá y el acantonamiento de tropas en Ocaña. Los bolivarianos controlaban el poder en Colombia y Urdaneta estaba a la cabeza del Ejecutivo. En este punto, le pregunto al acucioso lector: ¿Cree usted que realmente Bolívar pensaba invadir o, simplemente se trató de una presión del poder ejecutivo, por intermedio de Mariño, para obtener lo que pedía el componente militar?

SE PLANTEÓ ASESINAR A BOLÍVAR En el debate, el diputado Unda sugiere un acuerdo con Bogotá sobre una alianza ofensiva y defensiva “para hacer salir al General Bolívar y para expulsarlo del país”. El mismo temor refleja el diputado Cabrera al proponer que vayan espías para determinar las fuerzas que puede haber reunidas en Santa Marta, Cartagena y los Valles de Cúcuta. Además, para averiguar dónde se encontraba el General Bolívar ya que, si se encontraba en Santa Marta, “es muy verosímil que reúna fuerzas allí, que las reúna en Valledupar y caer a Perijá, porque por mar no es posible”. Inclusive, el diputado Troconis dramatiza para que se asumieran las medidas principales “porque estoy esperando que de un momento a otro vengan a decirnos que Maracaibo esta tomado. La invasión de Maracaibo es muy probable…” Los temores eran fundados ya que Bolívar había salido el 8 de mayo de Bogotá y todavía estaba dando vueltas por Colombia.

La situación era tan extrema que se planteó la posibilidad de asesinarlo y una declaratoria de guerra por la amenaza que él representaba. El tema de la justificación del asesinato de Bolívar había sido planteado desde bien temprano. En la sesión del 1° de junio de 1830 lo hizo el diputado Febres Cordero: “…deberíamos resolver en qué casos es permitido el tiranicidio y quiénes han de juzgar si es o no tirano y si habrá o no otro medio para deshacerse de él”. Una mancha difícil de borrar. Después un diputado, Ángel Quintero, presentó la ignominiosa idea al advertir sobre una explosión en Cartagena y hacer moción para que “ese decreto comprenda un artículo cardinal, para que se declare fuera de ley al General Bolívar en el momento que ponga los pies en el país, y que se autorice a todas las autoridades para que, en este caso, puedan pasarlo por las armas”.

¿Por qué si en la Venezuela de 1830 estaban convencidos hasta la paranoia del peligro que representaba una invasión de Bolívar, nosotros vamos a seguir con la tesis del hombre solo y abandonado? Basta analizar las proclamas de los jefes militares de Colombia, al conocer su muerte, para entender que El Libertador era un ídolo que aun podía unificar al partido militar. Pero al final la cita de San Pedro Alejandrino no dejó de cumplirse.

Los venezolanos de aquellos tiempos estaban claros, existía una amenaza real contra la nueva Nación y los militares no entregan el poder por las buenas. Lecciones que deben ser acogidas en estos días.