LUIS CHUMACEIRO @luischumaceiro | El arma secreta
Screen Shot 2015-03-07 at 7.49.53 AMSábado 7 de Marzo de 2015|TalCual

Sería una torpeza creer que un pueblo sin defensa no tiene más que amigos, y un cálculo escandaloso suponer que la falta de resistencia va a conmover al enemigo (…) Porque un pueblo haya perdido la fuerza o la voluntad de sostenerse en la esfera de lo político no va a desaparecer lo político del mundo. Lo único que desaparecerá en ese caso es un pueblo débil.

Screen Shot 2015-03-07 at 5.02.30 AMCarl Schmitt, 1932 Qué tiene de extraño el hecho de que un usurpador pretenda sacar provecho de la radicalización de un país? ¿Acaso su antecesor no fue un maestro en la instigación y apología de la violencia como metodología de mando? Los que hablan de dialogo y la necesidad de promover acercamientos olvidan que el deseo de un gobierno “para todos los venezolanos” no entra dentro de la estrategia del opresor. De manera que el primer paso para resolver nuestro conflicto sería tratar de conocer primero el terreno que pisamos y después ajustar los llamados a la reconciliación a los que quieran reconciliarse.

La manipulación amigo-enemigo es el centro de la estrategia que viene ejecutando este régimen en los últimos 15 años. Está demasiado claro como para perder el tiempo explicándolo. La polarización del país es el ideal de quien controla el poder; en especial, si ese poder incluye la sodomía de quien cuenta los votos y de quienes deberían frenar las violaciones sistemáticas a la Constitución y a los principios fundantes de la democracia. Todos son siervos de los apetitos del voraz depredador.

Para muestra, el CNE acaba de fijar las internas de la oposición para que se desvíe el enfoque en la selección de candidaturas mientras el país se hunde; pero, siguiendo la línea de sus amos, no termina de definir en qué momento se celebraran las parlamentarias. Esto es así porque la estrategia depredadora no está bien definida y, tal como va el rechazo generalizado, hasta es probable que no se den nuevos procesos electorales. Y esto es así aunque controlen absolutamente el proceso y muevan los hilos, ya no tan finos, del fraude.

Los parámetros, códigos y principios de esta caterva de forajidos con los que se ha topado nuestro país no se corresponden, nada tienen que ver, con el concepto de la política que se manejó en los tiempos de la democracia. Precisamente por tal diferencia, resulta de la mayor utilidad el desarrollo de Carl Schmitt. Él concreta que el enemigo político no tiene por qué ser moralmente malo; no tiene por qué ser estéticamente feo; no tiene por qué actuar como un competidor económico y hasta podría quizás parecer ventajoso hacer negocios con él, tal como refleja la relación antinatura de los Bolichicos con los verdugos de su raza.

Lo dijo ese retoño del fundamentalismo de derecha que llaman Tulio Álvarez, en uno de sus pocos momentos de lucidez, al escribir el libro Reelección Indefinida: Camino a la Violencia: “El enemigo es el otro, distinto, con el cual puedo enfrentarme. Ese otro, el enemigo, me es útil porque me sirve de elemento de cohesión. Bienvenido sea su odio porque me ayuda en demasía. Entonces la estrategia es aprovechar esas diferencias, típicas en cualquier sociedad pluralista, con el objetivo de aglutinar a los míos y acumular apoyos que me mantengan en el poder, no de cualquier manera; sino en forma indefinida, perpetua. Para qué ejercer el poder en forma alternativa si el que me siga, inmediatamente, me perseguirá y tratará de destruir. ¿Quién me obliga a entregarlo? ¿La Constitución? ¡Yo soy el Constituyente, soy la Constitución!”. Y sí soy el todo, no puedo tolerar disidencias, diferencias, pluralismo. Y que conste que lo cito aunque generalmente difiero de ese señor.

Los dos usurpadores con los que se ha inaugurado el Siglo XXI venezolano en la práctica han sido lo mismo. Para ellos la violencia, inclusive la de las armas, no es sino una forma de hacer política. No le han temido a las consecuencias de sus actos; al contrario, siempre han perseguido una reacción, si es violenta mejor, consolidadora de la estrategia. Para ellos no existe el bien o el mal. No hay costos.

Solo vale el conflicto en la medida en que se transfigura en lo político, en que se transforme en un proceso que origine enemigos y consolide a los suyos. Sin polémica, sin rivalidad, se debilita la estrategia de control total de la sociedad.

Pero no quiero finalizar sin mencionar un elemento singular que hemos olvidado. Antes de decirlo, quiero dejar constancia expresa de mi firme respaldo a los factores democráticos que se han sacrificado todos estos años en una lucha desigual contra un régimen opresivo y criminal.

Los partidos políticos, sus dirigentes, los líderes sociales, empresariales, sindicales, todos aquellos que han sufrido represión y no se han dejado comprar tienen un valor único en el rescate de este país. Además la unidad de todos ellos es la premisa para salir de este desierto.

Dicho esto, ¿cuál ha sido el rol de eso que llaman oposición en lugar de ser la Resistencia? Cada vez que los usurpadores van en picada, entran en conflicto interno, caen en fase terminal, aparece una decisión, acto, manifestación, reacción del mundo opositor que los levanta, reagrupa y vivifica. En la estrategia amigo-enemigo han sido el complemento perfecto. Pareciera que disfrutaran con la polarización, como si fuera un negocio electoral del cual se pudiera sacar provecho. Me despido afirmando con convicción que la oposición ha sido el alma secreta del régimen.

Hasta que este problema no se resuelva estamos en desventaja.