LUIS CHUMACEIRO @luischumaceiro | In executivis mortis @tulioalvarez
Sábado 21 de Marzo de 2015 | TalCualScreen Shot 2015-03-21 at 12.02.18 PM

Screen Shot 2015-03-21 at 12.06.05 PMAl contrario de lo que expresa la contundente mayoría jacarandosa que adversa visceralmente al régimen rojo-rojito, me he tomado con absoluta preocupación la Venezuela Executive Order que dictó Obama declarando una inusual y extraordinaria situación de alerta para la seguridad nacional y las relaciones exteriores de los Estados Unidos por la situación de nuestro país. Con este acto, el mandatario norteamericano pretende implementar la normativa del Congreso denominada Venezuela Defense of Human Rights and Civil Society Act of 2014, la misma que promulgó, en lugar de vetar, el 18 de diciembre pasado.

Ahora bien, ¿cuál es el significado real de esta decisión ejecutiva? ¿Tiene la trascendencia que la propaganda oficialista ha destacado en su desesperación por tratar de velar la crisis moral, política, económica y social que vive nuestra pobre patria? Al igual que lo hacen los proto-líderes rojos, ¿se trata de un manoteo gringo propio de matones de pacotilla que gritan mucho pero reculan para pegar la carrera al menor avance del enemigo? Lo primero que se me ocurre es que un político estadounidense puede ser tan populista y manipulador como cualquier otro del orbe. La diferencia es que allá existen leyes y controles, un sistema de pesos y contrapesos (check and balances), unos medios de comunicación libres o al menos no controlados por el Ejecutivo y, ciertamente, un alto grado de maduración política que disminuye los peligros de un poder incontrolado. Pero el riesgo está ahí y Obama no es ningún santo.

Una de las dimensiones de la separación de poderes, la que existe en USA porque aquí solo la vislumbro en mis clases teóricas de Derecho Constitucional cuando le pido a los alumnos que imaginen una utopía criolla, es la adjudicación del poder del gobierno entre ramas separadas de tal manera que la autoridad de una rama en un asunto dado esté limitada por la autoridad de otra rama. La Constitución otorga al gobierno federal ciertas facultades; específicamente, el poder de conducir las relaciones exteriores, decidir en cuestiones de guerra y de paz, y reglamentar el comercio entre los estados y con otras naciones. Estas facultades enumeradas, y todos los poderes implícitos en ellas, pueden ser ejercidas por el gobierno federal.

De esta forma, Obama es en forma expresa el comandante en jefe del Ejército y la Marina de los Estados Unidos y de la milicia de los diversos Estados cuando se la llame al servicio activo. Pero la enumeración de sus atribuciones demuestra la intención, subyacente en el propio texto de la Constitución, de desarrollar en una forma genérica y vaga sus atribuciones. No es casual la indefinición.

Esto ha derivado en un poderío contradictorio de la Presidencia. Kennedy y Johnson enviaron tropas a Vietnam; y Reagan a Granada y Líbano, sin que el Congreso hubiese declarado la guerra. Por la otra pista, el traficante conocido como Jimmy Carter firmó un tratado de limitación de armas con la Unión Soviética que no fue ratificado por el Senado, reflejándose una gran debilidad que llevó a afirmar que el presidente era un gigante digno de compasión y desvalido. Esto sin contar la torta que puso en Irán.

Desde 1965, cuando se produjo la escalada de la intervención norteamericana en Vietnam bajo la presidencia de Johnson, y hasta la dimisión forzada de Nixon en 1974, la opinión dominante era que los Presidentes estaban ejerciendo un poder excesivo.

Los dos inmediatos sucesores de Nixon, Ford y Carter- encontraron tantas dificultades para obtener respaldo a sus programas de gobierno que se comenzó a hablar de una presidencia en peligro. Sin embargo, en el primer año de permanencia en el cargo del presidente Reagan, volvieron a surgir voces de alarma sobre el excesivo poder presidencial ya que este líder estaba decidido a aplastar toda oposición a los cambios políticos que felizmente introdujo.

En estos tiempos, se ha añadido el factor nuclear y el terrorismo como claves de poderío absoluto. En esencia, ese hombre con el que los orates que vienen dirigiendo a Venezuela desde hace 16 años se están metiendo, tiene el poder de decidir por sí mismo el inicio de guerras, convencionales o no. Por algo un oficial del ejército lo acompaña a todas partes con el maletín que pone en funcionamiento el sistema de misiles que pueden destruir cualquier zona de la Tierra.

Queridos lectores, la vaina va en serio.

No se trata solo de Obama, tiene el respaldo del Congreso, de los dos partidos mayoritarios, de los factores económicos involucrados que tienen motivaciones bien definidas y, al final, hasta los cubanos están maniobrando para sobrevivir lo que se les avecina. Lo ridículo es pensar que toda esta movilización es porque somos un riesgo militar. Basta ver el resultado en muertos, heridos y la destrucción de equipos, en el simulacro de defensa organizado por las milicias y la FAN para evaluar el poderío militar vernáculo.

El riesgo declarado por los gringos es otro, muy claro. Se trata de las acusaciones que relacionan a los carteles de la droga con el mundo militar, el apoyo logístico a las FARC en Colombia, el patrocinio a los grupos extremistas en América Latina, el lavado de dinero y re-direccionamiento de recursos para el financiamiento del terrorismo y el fundamentalismo islámico. Lo peor es que ellos están convencidos de que esto es así y van a intervenir en consecuencia. Esta sería la mayor desgracia que podríamos vivir los venezolanos.

La orden ejecutiva no deja lugar a dudas. Órdenes similares fueron dictadas antes de las invasiones a Afganistán e Irak.

Argumentarán, como ya lo han hecho, que existe violación de los derechos humanos y quieren proteger la institucionalidad democrática. Ellos quieren salvaguardar su propio sistema financiero del lavado que deriva de la corrupción. Lo dijo Obama con claridad: Protecting the U.S. financial system from the illicit financial flows from public corruption in Venezuela.

Pero adicionalmente quieren la cabeza de los responsables y aquí apuntan directamente al mundo militar; con una excepción, la de la Fiscal 20 del Ministerio Público. Son jefes militares y policiales, vienen más. Parece que esa gente va a pelear al grito de degüello: No prisioners. Solo existe una fuerza más retaliativa en el mundo que el sistema de inteligencia americano: El Mossad. Y en la cacería de sus enemigos, estos dos monstruos se dan la mano.

De manera que solo puedo manifestar profundo dolor y preocupación por las consecuencias de decisiones diabólicas que terminan de poner a nuestra patria en un riesgo de desintegración y vergüenza nacional que nunca antes se ha sentido.

Por lo demás, solo me queda decirle a los sancionados: theatrum-belli, mortis est.

Se la merecen.