LUIS UGALDE | El estado de ánimo del venezolano puede cambiar en una semana

LUNES 5 DE FEBRERO DE 2018Screen Shot 2018-02-05 at 6.28.42 AM

HUMBERTO SÁNCHEZ AMAYA  @HumbertoSanchez ARTE & ESPECTÁCULOS/8

El ex rector de la UCAB reitera que las elecciones convocadas por la asamblea nacional constituyente no son democráticas

Considera que Lorenzo Mendoza es el candidato de la mayoría de la población

El sacerdote jesuita ingresó recientemente como individuo de número de la Academia Nacional de la Historia

 

El padre Luis Ugalde ingresó hace dos semanas como individuo de número de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, institución que elogia por la labor que ha desarrollado durante años, especialmente en momentos en los que desde el gobierno se ha querido minimizar los avances de la época democrática.

Prácticamente la historia ha desaparecido en el currículo de primaria y bachillerato. Con Zamora llenan el siglo XIX y con Chávez el XX. Buscan instaurar que no hemos hecho nada significativo; si acaso Bolívar, pero después, nada. Zamora es un mito que ganó un par de batallas y después lo mataron. Esa no es la historia de un país que está lleno de realizaciones, afirma el sacerdote jesuita, ex rector de la UCAB.

En su discurso de ingreso a la academia habló de no ignorar los logros comprobados del país. ¿Pero cómo mantener eso como motivo de esperanza? —Has puesto el dedo en la llaga. La palabra clave es la esperanza. Usemos una imagen del campo: si un agricultor está convencido de que la semilla echada en tierra no va a producir nada, bien sea porque va a llover o la tierra o la semilla están malas, ese señor no puede trabajar. Sería loco laborar para algo que no se va a producir. Esa es la diferencia de la esperanza. La Biblia presenta al sembrador como el hombre de la esperanza.

Se esfuerza para ver la cosecha. Hoy día para recuperarla y lograr el cambio, necesitamos que esos cambios sean perfectamente posibles y necesarios. Si es así, este año comenzará. La Constitución exige unas elecciones, que no son las que tramposamente quiere hacer la asamblea nacional constituyente, cuya existencia es también tramposa. Tenemos en 2018 establecido las elecciones democráticas.

¿ Entonces está de acuerdo con lo expresado por la Conferencia Episcopal Venezolana la semana pasada? —Absolutamente. Empieza con algo que todo venezolano debe tener en la cabeza: que la asamblea nacional constituyente es inconstitucional e ilegítima. Cuando dice que es supraconstitucional, proclama su condición dictatorial.

El CNE no puede estar subordinado a la constituyente; además, debe ser neutral. Luego dice un par de cosas más importantes, que es un despropósito ético y humano que en medio de una situación de penuria como la actual, se privilegie y se monte un espectáculo de distracción y alienación.

Ahora, lo que dice la Iglesia debe decirlo el mundo académico, empresarial, organizaciones sindicatos. Cuando veamos que en coro planteamos eso, ya amaneció la democracia.

Pareciera que este comunicado dice lo que algunos partidos de oposición no expresan con la misma contundencia.

¡Por supuesto! Por lo general, en estos temas la Iglesia no suele meterse directamente porque no es su oficio particular. Para eso están las instituciones, pero estas se han violado todas. En el caso extremo se genera una crisis humanitaria de proporciones como las actuales. Entonces la Iglesia tiene que salir, porque si no está negando el Evangelio. El asunto es de vida o muerte. No puedo hablar de amor al prójimo si dejo que la gente muera. Mueren los millones que se van del país y los millones que están dentro y no tienen comida, empleo o ingreso salarial que no pierda su valor. Todos saben en el gobierno, y por supuesto la oposición, que esto no mejorará en seis meses.

¿Considera entonces que el diálogo en República Dominica fracasará? —Si vas a jugar fútbol contra el Barcelona, lo más probable es que no le puedas meter goles. Sabíamos todos, incluso los que han ido al diálogo porque no son tontos, que el gobierno hará lo posible para no ceder en nada y lo ha demostrado. Quiere las elecciones mañana para que no nos podamos unir ni hacer campaña, actualizar el registro o quitar las inhabilitaciones. Pero la oposición ha sido inteligente.

Este no es como los otros diálogos. Ha llevado a países que no son aliados del gobierno. El mundo democrático es consciente de lo que está pasando, de que acá hay un golpe de Estado por parte del gobierno.

Sin presión, el gobierno no va a ceder en nada. Entonces hay que reunir la presión externa de los demócratas con la presión interna de los demócratas. No es posible que siendo los venezolanos que queremos el cambio, más de 80%, nos dejemos derrotar por el 25%.

¿Qué debe hacer el venezolano con estas elecciones convocadas por la constituyente? —En mi artículo de la semana pasada, dije no a la elección dictatorial y sí a la que está determinada según la Constitución. Si digo que no voy a elecciones porque me harán trampa, entonces no me movilizo. El país está paralizado anímicamente por falta de esperanza, pero si al mismo tiempo todos los grupos decimos que sí a la elección democrática, y apostamos por la unidad, todo cambia. Es indispensable que la unidad no solo sea de partidos, sino toda la sociedad que defiende la democracia, los derechos humanos y valores morales indispensables para rescatar la República con una economía sana, productiva y sin pobreza. En esta línea debe manifestarse el mundo empresarial, el académico, las organizaciones gremiales y las iglesias, los ortodoxos, luteranos, protestantes y rabinos. Así, la gente desengañada, recupera la esperanza. El estado de ánimo del venezolano puede cambiar en una semana.

En el acto de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela asistió Lorenzo Mendoza. En los pasillos se decía que es su candidato.

–(Sonríe) No, en eso no me he metido y nadie encontrará ni media página en la que yo haya dicho eso. Sería un despropósito que me metiera en ese asunto. Además, hasta donde yo puedo entender, él no quiere ser. Lo que sí puedo decir es que si mañana hay una encuesta, arrasa. Es el candidato de los venezolanos, incluso de los chavistas