@luischumaceiro —Lenguas encriptadas
Sábado 29 de Marzo de 2014 | TalCual

La imagen de El Usurpador es la de un orate empecinado en que le den un golpe de Estado.

No cabe otra conclusión cuando, desde el mismo poder, en el marco de una angustiosa crisis económica causada por erróneas políticas de un espécimen previo a la aparición del hombre de Neanderthal, se disparan torpedos contra la base misma de flotación del régimen. Y lo hacen justo en el momento en que preparan el Guisad 3 para importar papel toillete y toallas sanitarias.

Las últimas acciones hablan por sí mismas. Se escoge alcaldes que con el mayor favor de sus comunidades, electos con alta votación, para destituirlos en forma sumaria; y, de paso, sin fórmula de juicio, condenarlos sin un debido proceso y por un tribunal de excepción. En igual dirección, se elige al prototipo de diputada, la que se ha constituido en símbolo de lucha democrática, para eliminar su condición manu militari. Para terminar de derretir la placa de maquillaje que oculta el verdadero rostro de este régimen, anuncia el arresto de tres generales a pesar de que, en principio, la Constitución les otorga el beneficio de un antejuicio de mérito para ser juzgados.

Lo peripatético de tal proceder, porque los verdugos constituyen un elenco de corifeos que bailan por los mismos enramados elevados del totalitarismo de la Alemania Nazi, es que ellos mismos están sentando las reglas con las que serán juzgados. Y no podía faltar el elemento histriónico de que el fiscal y juez de María Corina alegue el ejercicio de otro cargo público para destituirla mientras disfruta de una doble condición civil y militar, sin contar otros beneficios adosados a la impunidad con la que actúa desde siempre.

Los sargentos también hacen de las suyas en este desnalgue colectivo. Un ministro, en abierta burla a un pueblo sufrido, afirma: “Si la gente hace colas para ir al cine, ¿por qué se tienen que molestar por hacer colas para comprar leche o harina pan?” Inmediatamente después, como para tapar la metida de pata: “Yo sé que se molestaron conmigo por lo que dije pero ya se acostumbrarán a la cola y la tarjeta de racionamiento”. Otra ministra con apellido de General gomero, anunció en el programa “Contacto con El Usurpador”: “El control de precios ha sido tan eficiente que muchos productos no se consiguen… Pido confianza al pueblo, vienen ajustes; unos precios tendrán que subir y otros también”.

Pero el que botó la bola fue ese teniente utility de la destrucción que, ante los cortes permanentes de electricidad, llegó a decir: “No se quejen, la crisis eléctrica es democrática; la luz se va hasta cuando yo estoy declarando”. Y el mismo día nos llegaba la noticia del desalojo del TSJ por falta de luz en sus instalaciones y no a causa de los “Magitrados” oscuros que pululan por ahí; e, inclusive, la referencia que hizo Maduro: “El hotel donde están los cancilleres se quedó sin luz y los pobres se murieron de calor”. Y los oyentes sintieron un fresquito por tan buena noticia.

Para que no se dude de la bajeza humana, se produjo el show de la Unasur para consolidar a un Usurpador que masacra al pueblo, destruye la economía y violenta el orden constitucional. Los cancilleres condenan una posible “ruptura constitucional” cuando lo que existe es un Estado represor que violenta sistemáticamente los derechos humanos. Solo omitieron señalar a Jimmy Carter, Sean Penn y Danny Glover, como propuesta de terna imparcial que sirva de mediación.

De manera que tenemos que acostumbrarnos a ese encriptamiento que denuncia la ministra, a la que su hermano le robó las pocas neuronas que heredó. Mensajes como el del Usurpador: “Bolívar quedo huérfano de esposa a los 17 años”, seguramente dirigido a la Primera Combatiente; el anuncio de un debate ideológico en el Congreso del PSUV sobre el tema: “Chávez, resurrección o reencarnación”, todos transmiten algo en forma subliminal.

Al cierre, El Usurpador anuncia que van a ser designados el contralor que lo debe controlar, los magistrados que lo deben juzgar y los rectores que le van a cuadrar las próximas elecciones, si las hay. Y al hacerlo, no se percató de que confesaba la inexistencia de separación de poderes, democracia, o de algo distinto a la más absoluta arbitrariedad autoritaria. Un alarido que contiene otro mensaje encriptado: “Me tienen que derrocar antes de que yo mismo acabe con lo que queda de país”. Todos lo hemos escuchado y lo vamos a ayudar.

luischumaceiro@yahoo.fr