Maduro critica a un alcalde que viaja por la leucemia de un hijo

Screen Shot 2015-12-02 at 9.19.46 PM / Caracas 3 DIC 2015

Carlos Ocariz va a menudo a un hospital oncológico de Miami

Carlos Ocariz, eres un vago mayor y te la pasas en Miami. Yo lo puedo demostrar. Este año ha pasado el 70% del tiempo viviendo en su mansión en Miami. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cargó de esta forma contra el alcalde de Sucre, en el Estado de Miranda. Podría haber quedado en contra arremetida más del mandatario, en medio de una campaña electoral tensa, en la que Maduro ha intensificado sus ataques verbales contra los opositores, como se pudo ver el pasado martes por la noche en su programa semanal de televisión. Y sí, es cierto que Ocariz ha tenido que viajar a Estados Unidos en diversas ocasiones, como él mismo ha reconocido. Pero no lo hacía para estar en una mansión, sino en un hospital: su hijo de 12 años tiene leucemia.

“Con las debidas autorizaciones he tenido que salir en distintas ocasiones fuera del país por razones dolorosas, que no se las deseo a ningún padre en el mundo”, respondió Ocariz en una carta difundida a través de las redes sociales con un claro encabezado: “¡Indignación!”.

Screen Shot 2015-12-02 at 9.08.05 PMEn la misiva, Ocariz asegura que lamenta las declaraciones de Maduro “con fines electorales”. “Eso es bastante vil, señor presidente. No perdamos las perspectivas humanas. Muchos personeros de su Gobierno saben la delicada situación por la que atravieso. Espero que nunca le toque vivir una situación semejante. Y espero, por la salud del debate político, que recuperemos el nivel de confrontación. Venezuela se merece que su destino se debata de forma digna, sin infamias tan dolorosas”, concluye Ocariz, quien se vuelve a presentar diputado por el partido opositor Primero Justicia, del excandidato presidencial Henrique Capriles.

Tono más duro  Durante su último contacto con Maduro previo a las elecciones del domingo, el presidente venezolano se mostró especialmente duro con los dirigentes opositores y con todo aquel que le ha contradicho o criticado en las últimas semanas. Mientras que a Capriles le llamaba “Caprilin” y decía, desde Miranda, el Estado del que es gobernador, que no había hecho nada por los ciudadanos, tachó de “basurilla” al secretario general de la OEA, Luis Almagro, después de que condenara el asesinato del dirigente opositor Luis Díaz la pasada semana.

El martes fue la primera vez también que Maduro se refirió a una posible derrota electoral el domingo, como vaticinan las encuestas. “Si se diera la pesadilla de que perdiéramos, la revolución adquiriría nuevos caminos y un nuevo carácter”, antes de añadir, en un tono menos provocador que de costumbre: “Si perdemos las elecciones, la revolución continúa y seguiremos luchando desde la calle. Jamás entregaremos la revolución”.