Maduro regresa a Venezuela mientras el parlamento le abre juicio político

La crónica crisis política, profundizada desde la decisión judicial que suspendió la apertura de un revocatorio del presidente amenaza con desbocarse en una dinámica de ataques entre Gobierno y oposición

Los acontecimientos parecen acelerarse en estas horas decisivas para Venezuela. La crónica crisis política, profundizada desde el jueves por la decisión judicial que suspendió el proceso para llamar a un referendo revocatorio del presidente Nicolás Maduro, amenaza con desbocarse en una dinámica sin control de ataques y contrataques entre Gobierno y oposición.

Maduro, quien completó una gira “relámpago” de cinco días por cuatro países productores de petróleo en Asia Central y Medio Oriente, se apresuró en regresar al país este martes. La oposición, que inició en el parlamento un juicio político en su contra que podría concluir en la destitución del mandatario, lo acusa de “abandono del cargo”.

En su ruta de retorno, sin embargo, el presidente Maduro hizo dos escalas inesperadas. En Roma se reunió con el Papa Francisco, en el marco de los esfuerzos diplomáticos que el Vaticano adelanta para abrir una mesa de negociación entre Gobierno y oposición venezolanas. Esos esfuerzos parecieron fructificar el mismo lunes, cuando el enviado especial del Papa, Emil Paul Tschrigger, anunció el inicio de una ronda de diálogo el próximo domingo. No obstante, la dirigencia opositora terminó rechazando el llamado al diálogo, que cayó en un limbo.

El martes en la mañana, en otra escala mediterránea, Maduro visitó en Lisboa al recién electo Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres. Aunque el boletín oficial aseguró que Maduro aprovechó la oportunidad para felicitar, como presidente del Movimiento de los Países No Alineados, al diplomático portugués por su reciente designación, no hay duda de que el encuentro permitió pasar revista a la crisis en el país suramericano.

Screen Shot 2016-10-25 at 23.33.47

El chavismo en el poder organizó una movilización este martes en las calles de Caracas para recibir a Maduro y “rechazar los intentos de la derecha por consumar un Golpe de Estado”. De acuerdo al Gobierno, la oposición intenta un “golpe parlamentario” al estilo brasileño. Los simpatizantes del oficialismo marcharon desde tres puntos de la capital al palacio presidencial de Miraflores, en el casco histórico de la ciudad.

Mientras tanto, cerca de la sede presidencial, la oposición mayoritaria en la Asamblea Nacional dio inicio al juicio político del presidente, en el que procuran establecer la “responsabilidad del presidente Nicolás Maduro en la crisis”. Diferentes oradores se sucedieron en el podio del hemiciclo legislativo para fundamentar la activación de un mecanismo constitucional que faculta al parlamento para destituir al primer mandatario.

En la sesión que ha servido como antesala a un posible impeachment, el diputado opositor por el estado Mérida, Williams Dávila, aseguró que “el pueblo no conspira, el pueblo revoca”. El debate fue abierto por el diputado de oposición Juan Mattheus, quien enumeró algunas razones para revocar a Maduro. “Al abandonar la Constitución, Maduro se volvió un déspota; convirtió en derechos de pocos los derechos de todos”.

“Están implementando tácticas de golpe suave”, denunció Pedro Carreño, uno de los parlamentarios chavistas que participó en el debate. “Se trata de criminalizar y satanizar como una dictadura al Gobierno de Nicolás Maduro”. Su compañero de bancada, Edwin Rojas, vaticinó que “esta directiva de la Asamblea Nacional responderá ante lo que ha sido su contumaz conducta de desacatar una sentencia”, en referencia a la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que en septiembre declaró al parlamento en desacato.

Todo esto ocurrió en la víspera de la movilización que ha convocado para este miércoles 26 de octubre, bajo el nombre de la Toma de Venezuela. El Gobernador del estado de Miranda y dos veces excandidato presidencial, Henrique Capriles Radonski, quien jugó un papel protagónico en el descarrilamiento del diálogo propuesto por el Vaticano, ofreció una rueda de prensa para explicar detalles del evento. Subrayó que, aunque no ha dicho de manera explícita que la manifestación en Caracas vaya a marchar sobre el palacio presidencial de Miraflores, tampoco lo descarta. Aclaró además que la protesta del miércoles es solo el comienzo de una toma “que puede durar días”.

Con todo, Capriles pareció flexibilizar su postura, hasta ahora negada a participar en el diálogo auspiciado por la Santa Sede. Dijo que si “una foto bastara para resolver esta crisis”, estaría dispuesto a reunirse “hasta con el diablo”, y reiteró su exigencia de que un eventual proceso de conversaciones debe tener lugar en Caracas, “cerca de la opinión pública y de la prensa”.