Maduro se atrinchera para desafiar a la comunidad internacional

El presidente venezolano ignora el mensaje lanzado por la oposición y no está dispuesto a renunciar a las elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente

El presidente venezolano desoye los llamamientos de la comunidad internacional e ignora el mensaje lanzado por las fuerzas opositoras en la movilización masiva del pasado domingo. Nicolás Maduro no está dispuesto a renunciar a las elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente convocadas para el día 30 a pesar de la petición de millones de ciudadanos, chavistas desencantados con la deriva del régimen y las amenazas de sanciones de Estados Unidos. El sucesor de Hugo Chávez se atrinchera en el poder y desafía a todas las voces críticas.

Esta iniciativa ya no me pertenece, está en manos del pueblo. Así respondió el martes el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a las cada vez más insistentes peticiones de Gobiernos extranjeros y personalidades de organismos multilaterales para que suspenda la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, durante el acto de instauración del Consejo Nacional de Defensa en el Palacio Presidencial de Miraflores, en Caracas.

Este consejo es una instancia ad hoc contemplada en la legislación, que se convoca en momentos de amenazas a la seguridad nacional. Esta es la tercera vez que Maduro lo reúne. La última fue en octubre del año pasado, cuando los diputados opositores que controlan la Asamblea Nacional acordaron declarar el abandono del cargo por parte del mandatario nacional.

En esta ocasión, el presidente venezolano citó las recientes declaraciones de los portavoces de la Casa Blanca y del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre Venezuela, como motivo para reunir al organismo. El lunes, tras la consulta popular celebrado por la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), el Gobierno de Washington instó a las autoridades venezolanas a considerar el resultado de ese plebiscito simbólico y avisó de que estaba preparado para iniciar rápidas y fuertes acciones de orden económico si Caracas insiste en marchar hacia la Asamblea Constituyente.

Según información difundida por las agencias internacionales de noticias, el martes parecían inminentes las sanciones del Gobierno de Trump contra Venezuela. En el menú de opciones puesto sobre la mesa parecían estar la congelación de bienes de jerarcas del chavismo —se nombraba al ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, y al primer vicepresidente del partido de Gobierno, Diosdado Cabello, entre los integrantes de la todavía desconocida lista negra—, la confiscación de los negocios en EE UU de la petrolera venezolana PDVSA, y hasta un embargo abierto a las compras de petróleo de ese país.

Un embargo contra el crudo venezolano sería el no va más en el arsenal de sanciones. Si bien las importaciones petroleras desde Venezuela representan alrededor del 5% del consumo de Estados Unidos, la mitad de las exportaciones del país sudamericano van al mercado norteamericano, que las paga en efectivo. Buena parte del resto de la menguante producción está comprometida para el pago de deuda con aliados extranjeros como China, o para alimentar acuerdos de cooperación de gran importancia política en este momento para Caracas, como la alianza de Petrocaribe. Venezuela capta prácticamente la totalidad de sus ingresos en divisas mediante la venta de petróleo.

Retahíla de amenazas

Maduro, que declaró al Consejo Nacional de Defensa en sesión permanente, aprovechó la oportunidad para fustigar también a otros colegas del hemisferio que, en sus palabras, forman parte de una conjura internacional contra la revolución bolivariana.

Al referirse al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien la víspera había solicitado con un mensaje de Twitter desmontar la Constituyente para conseguir una salida rápida, pacífica y negociada en Venezuela tras reunirse con su homólogo cubano, Raúl Castro, el mandatario venezolano le calificó de traidor. Además, le criticó por hablar como si gobernara en Venezuela, cuando ni siquiera gobierna en Colombia.

Dedicó duras palabras también a la responsable de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, quien mencionó asimismo la posibilidad de sanciones contra Caracas. Maduro tildó de triste la posición de la UE, cuyas relaciones internacionales, opinó, han quedado subordinadas a Washington. Al presidente de Gobierno español, Mariano Rajoy, le reprochó injerencia en asuntos internos de Venezuela, y lanzó esta advertencia: Cuidado, Rajoy, si Bolívar llega a Cataluña.

A pesar de que su alocución mantuvo un perfil eminentemente internacional, la primera medida acordada en el seno del Consejo de Defensa y anunciada por Maduro es de orden interno: la activación de lo que llamó un plan de justicia de emergencia para afianzar la paz. Según anticipó, la justicia militar tendrá un papel clave en esta operación, orientada a facilitar la búsqueda y captura de aquellos grupos que atenten contra la estabilidad del país.

Numerosos grupos de derechos humanos y el propio secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, han denunciado la práctica de las autoridades venezolanas de llevar a disidentes civiles y manifestantes a la justicia militar, que se ha hecho especialmente recurrente desde que el 1 de abril se inició una ola de protestas en todo el país.

A menos de dos semanas de las elecciones para elegir a los miembros de la criticada Asamblea Constituyente, convocadas para el día 30, Maduro busca asegurarse de que la convocatoria se cumpla aunque sea con fórceps. El periodo coincide con la llamada Hora Cero de la oposición, que ha convocado a una huelga general de 24 horas para hoy. Sin embargo, por la acción espontánea de grupos que se llaman de la “resistencia”, ya desde el martes permanecen bloqueadas extensas zonas del este de Caracas y de otras ciudades del país.

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