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María Corina Machado pondrá voz a la oposición venezolana ante la OEA

Screen Shot 2014-03-01 at 8.14.53 PMScreen Shot 2014-03-21 at 7.48.30 AMEVA SAIZ Washington 21 MAR 2014

El oficialismo sopesa su estrategia para mitigar una intervención que legitimaría a la disidencia al Gobierno de Maduro a nivel hemisférico

La diputada venezolana María Corina Machado trasladará este viernes a la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) la firme denuncia de la degradación democrática en su país a manos del Gobierno que preside Nicolás Maduro y la defensa de la protesta en la calle como expresión del derecho a la disidencia de opinión, con la que ha consolidado en estos días su liderazgo moral en el seno de la oposición venezolana, tras el encarcelamiento de Leopoldo López. Su intervención, promovida por Panamá, ha tratado de ser silenciada por parte de la misión venezolana en un intento por impedir que se legitime ante esta institución la voz de la disidencia al chavismo que se ha propagado en el último mes por las calles del país sudamericano. Con toda probabilidad, Venezuela impondrá su ascendencia sobre los países afines al ALBA y los indispensables estados caribeños para poner sordina al discurso de la diputada.

“Voy a ser la voz de los venezolanos que quieren vivir en democracia y libertad y que le están hablando a la conciencia de los latinoamericanos y de los Gobiernos de los países de todo el hemisferio para que abran los ojos y terminen de asimilar lo que está ocurriendo en nuestro país”, señaló Machado el jueves tras pronunciar una conferencia en el CSIS, en Washington.

Screen Shot 2014-03-21 at 7.51.40 AMConsciente del aislamiento internacional al que han sometido a la oposición venezolana los principales países del hemisferio, la diputada tiene previsto apelar al “apoyo y la confianza” que le han demostrado los ciudadanos venezolanos y del resto del continente para poner en evidencia la indiferencia de sus gobernantes ante la “represión y tortura propias de un Estado policial” ejercidas por las autoridades chavistas. Para Machado, en su país no sólo está en juego la democracia de Venezuela sino la de todo el hemisferio. “No es un tema de confianza en la OEA, tenemos confianza en los latinoamericanos, en los pueblos de las Américas que son los que, finalmente, le harán saber a sus Gobiernos que deben acompañarnos en el afianzamiento de la democracia en la región”, ha advertido.

El foro ante el que va a alzar su voz, la OEA, no se ha caracterizado, precisamente, por su deferencia ante las denuncias de la oposición venezolana. “Tenemos muy presente lo que ha hecho y ha dejado de hacer la OEA”, se ha lamentado Machado. Hace dos semanas, la organización zanjaba con una decepcionante declaración que apoyaba de manera velada la labor de Maduro a la hora de lidiar con las protestas, eludía una mención expresa a la oposición y legitimaba el foro de diálogo impulsado por el Gobierno y repudiado por la disidencia, una maratoniana sesión para abordar la crisis venezolana.

Posibles escenarios

Es a esa resolución y a la aceptación de la visita de cancilleres a Caracas propuesta por Unasur a la que se han aferrado varios estados miembros para impedir, sin éxito, la presencia de Machado en el Consejo Permanente, solicitada por Panamá. Aunque la diputada ya ha sido acreditada como miembro de la delegación panameña en la sesión de este viernes, Venezuela sigue trabajando en la sombra en varias estrategias que impidan o enturbien su intervención, de acuerdo con varias fuentes diplomáticas.

Una posibilidad pasa por impedir si quiera que llegue a celebrarse la reunión, garantizándose la ausencia del Consejo del número necesario de países, 12, de modo que no exista el quórum requerido para dar inicio al mismo. Si los hubiera pero no llegaran a 18, la mayoría para adoptar decisiones, tampoco podría dar comienzo el orden del día, porque no se reunirían los votos mínimos necesarios para aprobarlo.

Screen Shot 2014-03-21 at 7.52.30 AMOtro escenario que se baraja es que, efectivamente, se dé comienzo al encuentro. El primer punto del orden del día contempla la discusión sobre Venezuela, donde Panamá daría la palabra a Machado. Se da por hecho, sin embargo, que jamás se desarrollará ese asunto gracias al respaldo del ALBA y el Caribe, que aglutinarían los 18 apoyos necesarios para dejarlo sin efecto. El segundo punto pretende analizar la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, a petición de México. Si su embajador da la palabra a Panamá, Machado podría intervenir en esa ocasión lo que, a buen seguro, provocará que Venezuela, los países del ALBA y afines –entre ellos Argentina y Uruguay- y los caribeños abandonen la sala. Una estrategia que también llevarían a cabo si el embajador panameño espera al turno de Otros asuntos, al final del Consejo, un desplante que, hace poco, se repitió con ocasión de la visita del expresdiente de Paraguay, Federico Franco

Sea como fuere, Machado no abandonará la sede de la OEA sin pronunciar un discurso –ante una sala medio vacía o en las escalinatas que se erigen ante la sede- en el que, por las declaraciones de este jueves, apelará a la Carta Democrática Interamericana. “Cualquier persona que objetivamente analice la situación en mi país se da cuenta de que la Carta Democrática está siendo violada por Venezuela y por los demás países al no activarla, al no respetarla y defenderla como es su compromiso”, ha advertido la diputada. Sin embargo, ni el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ni siquiera Panamá, EE UU o Canadá, los tres países más críticos con la vulneración de las libertades civiles por parte del Gobierno de Maduro, consideran que se den los requisitos -el derribamiento o derrocamiento por la fuerza de un gobierno democráticamente constituido, la ruptura del orden democrático y la alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático- para invocar un instrumento que contempla la suspensión de un país de la OEA.

Machado tendrá la oportunidad, este viernes, no sólo de invocar ante la organización “una versión distinta de la del régimen, la versión del pueblo”, como ella misma afirma, sino de dar visibilidad internacional a una versión de la embrollada realidad que se vive en Venezuela. Un gesto que, para la diputada, tiene más transcendencia que el efecto movilizador que pueda provocar entre los miembros de la OEA, de cuya efectividad duda. “Aquí ha ocurrido algo que no se había visto en 15 años, cómo personas alrededor del mundo comienzan a solidarizarse con el pueblo de Venezuela, artistas, intelectuales, periodistas, científicos, académicos…”