Me sacaron como un animal de Venezuela
REPORTETC
Viernes 28 de Agosto de 2015

Los testimonios de los colombianos expulsados dan cuenta del maltrato recibido por las autoridades venezolanas, que ha producido un éxodo masivo nunca visto

Luis Vicente León advierte que la crisis está siendo utilizada por el Gobierno para unificar al chavismo y desviar la atención de los problemas básicos de la población

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TalCual

Más de 1.000 colombianos han sido deportados desde el cierre de frontera, donde ninguno ha podido llevarse sus pertenencias, pues entre gritos e insultos son llevados a donde las autoridades los agrupan para luego ser trasladados hasta Colombia. Screen Shot 2015-08-28 at 8.05.35 PM
La frontera tachirense de Venezuela con Colombia se ha mantenido cerrada desde el pasado miércoles 19 de agosto, cuando las historias más tristes e impresionantes de colombianos y venezolanos se han dado a conocer, pues el actuar de los efectivos militares no ha tenido consideración con ninguna persona.

Seguido al cierre de frontera, se activó la Operación Liberación del Pueblo (OLP) donde la prioridad de los organismos policiales y militares era disminuir las largas colas en los supermercados del Táchira, pues los que se dedican al contrabando de extracción no podrían continuar en su trabajo ilícito y además, con los planes enmarcados en la OLP, serían decomisados los productos que se hallasen en casas o depósitos de la zona.

No solo la OLP fue desplegada, sino que fueron decretados en Estado de excepción los municipios Pedro María Ureña, Capacho Nuevo, Capacho Viejo, Rafael Urdaneta, Junín y Bolívar (la capital de este municipio es San Antonio del Táchira, lugar en el que se ha desarrollado todo lo acontecido) y con dicho decreto, fueron suspendidas las garantías constitucionales de los habitantes asegurando que serán respetados los derechos humanos, el derecho al debido proceso, el derecho a la vida y a la información.

Pero caso contrario, los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) han realizado allanamientos a todos los hogares de San Antonio, donde muchos ciudadanos han denunciado que en las revisiones parten adornos de las mesas, desordenan las gavetas, colchones y estantes e inclusive, en algunos casos los mismos efectivos se llevan alimentos y dinero que consiguen en el hogar. Screen Shot 2015-08-28 at 9.55.40 PM

A GOLPE Y PORRAZO
Las intervenciones en las zonas populares del municipio Bolívar se han caracterizado por las marcas que dejan las autoridades cuando van a ellas. En el sector llamado La Invasión, se encontraban viviendas improvisadas tipo rancho, que fueron marcadas con las letras “R” de revisada y la “D” que significa que quienes allí vivían fueron deportados, las que corran con la mala suerte de tener esta letra perderán la estructura del hogar que construyeron.

Este método ha sido denunciado por los residentes: “¿Por qué me vienen a rayar el frente de mi casa, acaso ellos me van a pagar la pintura?” pregunta Betzy Castañeda cuando señala la letra R que tiene en la pared al lado de la puerta de entrada a su hogar.

“Esto es increíble, es como en Alemania cuando los nazis marcaban las casas de los judíos y luego los mataban. ¿Nos van a venir a matar a nosotros aquí porque creen que somos bachaqueros, contrabandistas o ilegales?”, continuó Castañeda.

En ese mismo sector popular, fueron demolidas las casas que según el gobierno nacional pertenecían a quienes se dedicaban al contrabando o no poseían la documentación legal para estar dentro del territorio nacional.

Yessica Sánchez fue deportada con su hija de dos años, no les permitieron cambiarse la ropa de dormir que tenían puesta o llevar algo de comida, porque al momento de ser desalojadas de su hogar no habían desayunado.

“Da dolor esto que pasa, la Guardia me sacó de la casa y cuando había pasado un rato me llama mi vecina a decirme que con una máquina tumbaron mi ranchito ¿Sabe lo que me costó a mi levantar mi casa? Mucho trabajo, cada bloque, cada paca de cemento, la pintura verde, todo eso me costó mucho trabajo, porque yo soy persona de bien, yo llegué a Venezuela a trabajar honradamente”, cuenta entre lágrimas de dolor y desesperación.

Allí, solo quedan las ruinas que son el recuerdo de quienes vivieron inclusive por más de 15 años y de igual manera resultaron deportados hasta Colombia, sin consideración alguna pues muchos de ellos no tienen algún familiar o conocido en el territorio neogranadino al haber establecido su vida en Venezuela.

EL HAMBRE PEGA
La Guardia Nacional Bolivariana ha decomisado más de 30 toneladas de alimentos en los días que ha estado en la frontera venezolana, sin embargo las largas colas para comprar alimentos se han agudizado en todo el estado Táchira.

El cierre fronterizo preocupa a los ciudadanos que comúnmente compraban en el Norte de Santander alimentos que escasean en su ciudad, por lo que en una cola para comprar toallas sanitarias y desodorante Betty Castillo exigía preocupada “abran la frontera porque aquí no hay nada para comer, es una falta de respeto y una humillación que dejen a los venezolanos sin comida porque nosotros compramos es en Cúcuta” El comercio inicialmente trabajaba medio día o no prestaban servicio por miedo a que se pudiese registrar alguna situación de orden público, pero el gobernador del estado Táchira les ordenó ­y amenazó- que debían abrir sus locales. “Comercio que esté cerrado, lo vamos a abrir. Yo le digo a los dueños que trabajen normal y si no quieren, nosotros mismos vamos a vender la mercancía que tengan”, enfatizó el mandatario del Táchira José Gregorio Vielma Mora.

Ante tales declaraciones, los supermercados, tiendas, farmacias y establecimientos comerciales en general han abierto las puertas para evitar algún tipo de sanción, sin embargo, aunque cumplen el horario establecido, la falta de compradores se ha evidenciado al no haber presencia de colombianos en el sitio.

Únicamente en donde se venden productos de primera necesidad o alimentos de la cesta básica hay grupos de personas en fila para comprar algo que les permita compensar la falta de alimentos colombianos, pues aunque el diferencial cambiario es difícil para los venezolanos, en Cúcuta logran comprar en ofertas artículos de primera necesidad o comida.

En los otros cinco municipios donde se decretó el Estado de excepción, no se ha desplegado la OLP, no se han realizado allanamientos o revisiones en casas.

Ante la expectativa de la visita de los militares en Pedro María Ureña, quienes se dedican al contrabando de gasolina y tienen combustible almacenado en su hogar, han optado por botarlo en los ríos, alcantarillas o por los lavamanos, situación que ha alarmado a las autoridades municipales sobre una posible explosión de las tuberías.

En los municipio Capacho Nuevo, Capacho Viejo, Junín y Rafael Urdaneta hay presencia militar, alcabalas adicionales y las calles suelen estar vacías después de las 6 de la tarde por prevención, pues no tienen garantías constitucionales que les ampare.Screen Shot 2015-08-29 at 1.32.18 PM