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Monseñor Roberto Luckert: Este gobierno está sentado sobre un barril de mentiras – ELIZABETH ARAUJO

TalCual Sábado 19 de Octubre de 2013

Screen Shot 2013-10-19 at 7.32.00 AMPara monseñor Roberto Luckert, la fórmula de Maduro es: gobernar para los que votaron por él y perseguir a la otra mitad del país. El obispo de Coro apuesta para que la Iglesia juegue un rol de mediador en el diálogo y la conciliación, “que más temprano que tarde tendrá que llegar a través de la Conferencia Episcopal”

¿Cuál es la posición de la Iglesia venezolana hoy frente a un Gobierno cuyo gobernante parece ser más errátil en política económica que su “padre”? ­ Hoy más que nunca la Iglesia está en el deber de invitar al diálogo. En este momento el país escucha dos monólogos y por tanto no se entienden: el del Gobierno y la oposición. Ya es tiempo de que se sienten en la mesa a conversar. Ante la gran crisis que atraviesa el país esas dos posiciones deben dialogar. La Iglesia ahí debe jugar su rol de mediador. La idea es buscar soluciones y no seguir echándose culpas.
El asunto es que usted oye a Nicolás Maduro y lo que hace es hablar de guerras y batallones… ­ Eso es lo grave. Maduro cree que gobierna solo para los que votaron por él y no para el resto de los venezolanos. Los que no votaron por Maduro son sus enemigos. Y así pasa con los recursos que recibe el país por la renta petrolera: se administran para beneficiar a quienes votaron por él y a sus aliados. De esa manera nunca habrá bienestar para todos los venezolanos. Me incomoda ver todavía esa actitud de retaliación contra quienes le adversan. Ahí ve a la fiscal, lista para actuar cuando el Gobierno decide quién es culpable de lo que sea. Pero permanece muda cuando las denuncias van contra altos funcionarios acusados de corruptos. Un caso solamente: Diosdado Cabello. Yo no lo estoy acusando, pero a ese señor lo han denunciado miles de veces y con pruebas, y ni siquiera le abren una averiguación. Un Gobierno así no puede tener éxito en su gestión.
Bueno, pero ya al menos el Presidente dice estar dispuesto a luchar contra la corrupción, venga de donde venga… ­No hay que ser tan duchos para saber que esos ataques contra la corrupción están siendo manejados como elemento político para acorralar a la oposición. Eso es un gravísimo error. Porque si hablamos de corruptos, se sabe que hay muchos corruptos con “C” mayúscula en el Gobierno. Fíjese, hay un alto dirigente del Gobierno que viaja casi semanalmente a Curazao para apostar en peleas de gallos. Un sitio de lujo, con aire acondicionado, y a donde acuden apostadores de todo el Caribe. ¿Con qué dólares viaja ese señor? ¿Usted sabía que en las peleas de gallos se apuesta grueso y en dólares? Entonces habrá gente del mismo partido de gobierno que se pregunta cómo hace ese señor para viajar y gastar miles de dólares, mientras él y su familia pasan por el infierno de la inseguridad, la inflación, el mal servicio hospitalario y de transporte; y si se le ocurriese solicitar dólares a Cadivi, le hacen pasar por otro purgatorio. ¿Es ese el señor que en la Asamblea va a dar lecciones sobre corrupción? Son los que en mi pueblo llaman “matica de sábila” porque en cada rincón tiene una propiedad. Otro es el señor Ramírez, que sacó a un gentío de Pdvsa y sigue gastando real sin presentar cuentas. Yo me pregunto: ¿cuánto gana Rafael Ramírez con los tres cargos que tiene ahora? ¿Será que trabaja de gratis como Teresa de Calcuta? ­

Lo que pasa es que usted habla, y del lado oficial dicen “ah, eso lo dice monseñor Luckert, que pertenece al ala conservadora de la Iglesia…” ­Nunca he sido conservador. Mi posición es mediar, buscar el diálogo. Pero no me callo lo que veo mal. ¿Es que como obispos debemos olvidar los problemas que agobian a la gente? Ahí ve Caracas, sobresaturada de viviendas, pero no hacen nada para que la gente viva mejor. No hay nuevas vías, ni servicios de agua ni de cloacas, las calles destrozadas. Perdóneme, pero eso no es solucionar los problemas a la gente, sino agravárselos; además de mentirles. El mismo Chávez prometió desarrollar el eje Apure-Orinoco. ¿Dónde quedó eso? Como la gente se dio cuenta de que eso era mentira, se vinieron a Caracas y ahora la capital está invivible.

Van a terminar diciéndole que odia a los pobres. ­Precisamente porque me preocupa la situación de pobreza del país es que no quiero que ningún venezolano viva hacinado en un rancho de concreto armado, porque eso es lo que están construyendo. Les cambiaron el rancho por un rancho de concreto armado. No les han mejorado la calidad de vida. Esos edificios que están haciendo en Caracas son unas cajitas, pequeñitos y con una ventanita. Claro, vienen de Bielorrusia. Ahí sí funcionan porque pega mucho frío.

De usted se dice que hasta podría ser agente de la CIA, por lo radical de sus denuncias. ­A eso se dedican los malos gobiernos: a insultar y mentir. Maquiavelo decía algo así como “miente, que algo queda”. Este es un gobierno que se ha dedicado a mentir. Gobiernan sentados sobre un barril de mentiras. Lo que yo puedo decir es que nunca me he reunido con un gringo y segundo, no tenía visa de EEUU, hace unos días me la dieron. Lo que pasa es que como no pueden responder a mis denuncias, se van por el camino más fácil, el de descalificar. Yo, como venezolano y sacerdote, estoy obligado a luchar por el bienestar de los más necesitados. No puede ser, por ejemplo, que ocurran casos como el de la cárcel de Coro, donde hubo una matazón y venga la ministra Varela a decir que ahí no había armas ni nada. Ah, pero sí hubo una matazón. Luego, con su cara bien lavada, muestra las armas. Demasiada incapacidad para controlar algo que está en sus ojos. Entonces cuando uno dice algo, viene y lo insultan. Esa ministra solicitó ayuda a la Iglesia pero a mí me tienen prohibido entrar a los penales cuando voy a visitar a los presos.
Por ahora, la Iglesia no figura en el radar de Maduro donde se detectan golpistas, magnicidas, viajeros raspacupos ni saboteadores de Corpoelec.  Porque no somos nada de eso. Cuando Pinochet hubo gente que aplaudió el golpe y se lo calaron por más de 20 años, viendo cómo se violaban los derechos humanos. En nuestro caso, la Iglesia está comprometida para ayudar al Gobierno en lo que podamos. Por eso no podrían acusarnos de golpistas. Lamentablemente el Gobierno no se deja ayudar.
¿Cómo se explica que gobiernos de izquierda y humanistas, que se dicen socialistas como el de Correa, Maduro y Evo, sean al mismo tiempo los que atacan a los organismos de defensa de los derechos humanos?  Porque no quieren sentirse confesos de los excesos que cometen. La justicia es instrumento del poder soberano y ellos interfieren en la justicia. Saben que tienen rabo de paja. Si atropellan al pueblo no pueden acudir a organismos internacionales a reclamar. Acusan a la Iglesia de tomar partido en política cuando aboga por las víctimas de abusos policiales o por exigir soluciones en el tema penitenciario.
¿No será que la Iglesia está trabajando a la calladita para sacar su candidato presidencial?  En absoluto. No tenemos candidatos presidenciales, porque dejaríamos de ser los padres espirituales del país. Claro, todo obispo tiene su corazoncito, pero no tomamos partido por ninguno. Lo que queremos es el diálogo y la reconciliación, el equilibrio de los poderes; que realmente se ocupen de los pobres.
¿Qué opina de esa revolución silenciosa que está realizando el Papa en el Vaticano? ¿Va muy de prisa?  Esta actuación es como una emergencia que debe hacerse. A lo mejor él piensa que no va a tener tiempo suficiente para hacer todos los retos que se le presentan a la Iglesia. La Curia Vaticana debe estar más cercana al pueblo. En eso lo está haciendo muy bien. Lo más importante del Santo Padre es que no solo habla sino que hace. Da testimonio personal de lo que está predicando. Más que una reforma es una reforma de él.
Con la llegada de Pietro Parolin a la Secretaría de Estado, ¿habrá más acercamiento del Vaticano con la Iglesia venezolana?  Creo que tendremos un gran aliado en Roma porque conoce muy bien al país. Él sabe que nosotros no somos perros mudos. Tenemos que decir las cosas malas para que se corrijan. Él sabe de lo que estoy hablando.
A su edad, y con todo lo vivido, ¿qué le falta en verdad para que Venezuela deje de figurar de última en casi todos los indicadores económicos y sociales?  Los venezolanos debemos hacer un esfuerzo por querer el país. Por eso digo que el presidente no puede aislar a Venezuela, poniendo de aquel lado a los rojos rojitos, los que lo adulan y los que le hacen creer que lo está haciendo bien. Y del otro lado, los que le dicen las verdades. No quiero una Venezuela empobrecida. Me duele que se vayan los jóvenes profesionales a otros países. Los grandes saboteadores no están en la oposición, y el presidente debería saber que están dentro de su equipo. Eso de querer poner militares hasta en la sopa, no solo es absurdo sino que crea un peligroso escenario. Las democracias no funcionan así.