Naky Soto @Naky | La crisis gana
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Viernes 4 de Septiembre de 2015
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Screen Shot 2015-09-06 at 10.17.14 AMLa inhabilitación de candidatos no es más severa que la inflación. La imposición a destiempo de la paridad de género no tiene más peso que la escasez. La imposición de juntas directivas en partidos políticos no reduce nuestra tasa de criminalidad. Una tarjeta con la palabra UnidadIMG_0575 al lado de la tarjeta de la unidad opositora, puede y debe restar votos, pero no reduce los 82.000 casos de malaria ni los 37.000 de lechina. Sin boletín epidemiológico, sin medicinas, toda estrategia electoral del PSUV tiene un contrapeso gigantesco en la cotidianidad concreta. La crisis gana con ventaja.

La nueva cruzada nacionalista, esa que ayudaría a reordenar la pasión por el finado a pesar del colapso del país, no pudo cristalizarse en el conflicto del Esequibo. Ganó Guyana. Así que la emboscada a tres militares fue convertida en una afrenta, en el punto final de una historia cargada de puntos suspensivos. Descubrieron la frontera y con ella sus alcances.

Pero esta campaña no se parece a la que lograron contra el decreto de Obama. Aquí no hay firmas, ni esquinas calientes, no hay indignación ni fervor patrio teledirigido. Aquí los malos son ellos, incluso para aquellos que por años se han hecho los locos ante las agresiones de un Gobierno autoritario y militarista.

¿Cómo se aplaude la demolición de viviendas pobres? ¿Qué tiene de patriótico gente atravesando un río con colchonetas en su espalda? ¿Cómo amas a un pueblo que deportas arbitrariamente? Aunque los llames paramilitares, desplazas inocentes. Aunque busques a los responsables de la emboscada, arremetes contra los más vulnerables. Y Nicolás en pleno conflicto se fue a Asia, para endeudarnos más, sin explicar las condiciones ni responder por el futuro.

La nueva campaña nacionalista pretende vender la idea de que los venezolanos estamos primero, que los derechos de los venezolanos importan más, y que el Gobierno está librándonos del éxodo colombiano, de su guerra y su violencia.

No habla de nuestra diáspora; de la única guerra que vivimos, expresada en centenares de muertes mensuales; no habla del control que sobre las zonas de paz tienen grupos armados locales, que entendieron la rentabilidad del delito amparado por la impunidad. La nueva campaña no explica que, aunque no hubiese un solo extranjero en el país, igual dependemos de las importaciones y no tenemos dólares para pagarlas.

Nicolás dijo en Pekín que estamos en el ensayo histórico de una revolución. Un ensayo general con vestuario -y presupuestos exorbitantes- por 16 años, de una obra sin estreno, porque el guión es falaz. Pero así son sus ensayos. Por eso, con pocos días de diferencia, Nicolás ordenó la deportación arbitraria de colombianos y el envío de toneladas de alimento a Dominica.

Habiendo parido centenares de necesitados en Cúcuta, le conmovieron los dominicos. Golpea y soba. La misma estrategia pretende para las elecciones, pero la crisis es un contrapeso inamovible y le gana con ventaja.