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Nelson Bocaranda Sardi -Runrunes

 El Universal  runrun.es 22 Oct 2013

ALTO  ¿ANTI CORRUPCIÓN TRAS 15 AÑOS?:

CorrupcionHace unos años hice mención a un colega periodista con el que había trabajado en medios privados y que luego de llegada la revolución “reivindicadora de los derechos de los más pobres” había tenido un cambio sustantivo en su “calidad de vida” con solo el esfuerzo mínimo de brindarle apoyo irrestricto al nuevo gobierno, aplaudirle todas sus decisiones al supremo comandante de la era militar y renegar de su pasado y sus amigos de la era civil. Me motivó saber su razón con la que se excusaba ante sus viejos colegas y justificaba su posición radical en contra de todo el pasado y a favor del régimen militar-cívico que lo absorbió desde el primer día que arrancaba el reconcomio rojo rojito. Para este “nuevo camarada” la razón de su entrega total a Chávez fue el hecho de que “mi comandante nos igualó con aquellos colegas que tras dos, tres o cuatro décadas de años de trabajo profesional en medios privados tenían una vida normal de clase media, vivienda propia y carro”. No le importaba decir que las dádivas provenían de las arcas del gobierno que ya comenzaba a meter en el mismo pote los ingresos del Estado para repartirlos con el partido rojo y sus seguidores, les daba créditos tan blandos que tras quince años nunca se los han cobrado y cuyas planillas de registro no aparecen ya; les dieron su vivienda propia sin esfuerzo alguno y les asignaron carros chinos, además de conseguirle dólares para sus viajes sin pasar por Cadivi y mantenerles unos viáticos exorbitantes de los que nunca presentarán cuentas. Lo traigo a colación pues sirve para entender la razón de tantos “guisos” que por su cantidad y constante repetición se nos pasan de lado sin permitir siquiera una simple investigación. Sistemático.

Reflexionemos entonces sobre la impronta del carismático teniente coronel desde 1999 que arrancó desde el desfile militar de su inauguración justificando que un padre de familia robara para conseguir pagar la medicina para su hijo enfermo. El silencio de aquella dirigencia enceguecida o ilusionada con el hombre de uniforme, que no fue capaz de contestarle con contundencia lo que sería una orden subliminal, pudo ser aval para lo que caería encima del erario público como una plaga de langostas en la mejor época de los precios petroleros. El deseo de Chávez de crear una nueva clase media en Venezuela apenas comenzaba. El ejemplo cubano por delante.

Su primera acción fue otorgar a los militares aquel Plan Bolívar 2000 donde no hubo recibos, contabilidad, revisiones o planificación alguna. Dinero para que comenzaran a disfrutar de lo que más tarde sería llamada “la robolución” (¿robo de la ilusión de tener un país próspero y pujante con los mas grandes ingresos del petróleo en nuestra historia?). De generales para abajo comenzaron a disfrutar de una bolsa de dólares que sin control usaban a su libre albedrío. Historias hay de aquellos viajes en aviones desde La Carlota directamente a destinos cómodos para depositar en instituciones financieras como Antigua (¿recuerdan el Banco Stanford?), Curazao, Aruba, Islas Vírgenes, Bahamas y Miami. Tras el golpe del 2002 el deseo presidencial fue dejar permear el dinero del gobierno&estado&militares&partido (Ceresole dixit) a sus colaboradores mas confiables.

Luego a los más cercanos a estos últimos para dar paso a la hoy establecida cultura del peaje o del ¿cuánto hay pa´eso? La eliminación de todos los controles administrativos al colocar en la Contraloría genuflexos ciegos y sordos del llamado “proceso”, serviles jueces y fiscales y hasta un Tribunal Supremo comprometido hasta los tuétanos con el proceso fueron “la patente de corso” para que el “tesoro nacional” se filtrara a los amigos y miembros del partido gobernante. Solo el carnet rojo ha bastado para disfrutar lo que sería la práctica diaria. Con el control cambiario de 2003 vinieron más peajes que para saltarlos tenían sus corruptas reglas claras. Un porcentaje de lo asignado, una sociedad de cómplices, un testaferro – disimulado a veces y otras descaradamente conocido- que colocaría los fondos o compraría propiedades en bienes raíces, aviones, empresas, vehículos blindados (contratando servicios de protección con guardaespaldas motorizados para protegerse de la delincuencia común pues algunos ya participan de la “organizada”) y hoy hasta en medios que alguna vez estorbaron la hegemonía comunicacional a la que apuntó Chávez en 2001 cuando señaló “los medios de comunicación son enemigos de la revolución”.

Cuando vemos por estos días a los voceros del “madurismo” señalar la corrupción del “cadivismo” -del que todos ellos han participado en la década de ese peaje burocrático- no es un ataque velado a los anteriores gobiernos del caudillo sino los signos de una pelea entre los grupos de poder en medio de unas reservas menguadas y un país que explota por los cuatro costados entre crimen, desabastecimiento, la inflación mas alta del mundo, las protestas diarias de los trabajadores otrora rojitos y el deterioro máximo de la calidad de vida para sus ciudadanos.

Dejar robar para comprometerlos con el proceso fue una de las tareas permitidas por el caudillo para acabar con el pasado civil, con los empresarios, los productores, la clase gerencial, los  mejor preparados en talento y educación, los médicos y todos los profesionales que de una u otra manera han salido del país buscando seguridad personal primero y luego seguridad social para ellos y sus familias. Lo que vemos con el alcalde de Valencia es una práctica establecida en estos 15 años en alcaldías y gobernaciones rojas. Lo que vemos con MinDeportes y la maleta con € 407 Mil (2013) era práctica común. La asignación a grupos del chavismo del reparto de los dólares ha sido tan vox populi como las empresas de maletín que formaron la nueva burguesía avizorada por el caudillo. Antonini en Argentina con $800 Mil (2007) y €43 millones a los militares que negociaron con Navantia en España (2005) y que allá investigan y aquí no. Caída y mesa limpia su consigna. Los nuevos ricos, en todos los segmentos sociales, están a la vista y andan muy orondos. Sin vergüenza alguna. Sin pena ni pena alguna. Hipocresía y pantalla lo que vemos. Sin embargo, hoy, lo más grave y comprobado, viene de la lenidad, laxitud y apoyo complaciente (¿o temeroso?) del peor frente posible como es el del narcotráfico. Por momentos contemplado desde arriba como instrumento para acabar con los imperios al “ser ellos los mas grandes consumidores de las drogas”. Aquellos pactos con la narcoguerrilla de hacerse “la vista gorda” en sus incursiones territoriales para transporte de narcóticos, secuestros y actividades comerciales, así como servirles de aliviadero, han traído ese negocio a nuestro suelo. Terrible.

@nelsonbocaranda