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NICOLÁS SOCIALDEMÓCRATA /SEBASTIÁN BOCCANEGRA TalCual 4 junio 2013

El debate dentro del chavismo viene cogiendo fuerza. El pasado jueves el presidente Nicolás Maduro acusó el golpe. No hay nada más ofensivo para un comunista que lo señalen de socialdemócrata y eso es lo que ocurrió. Como no podía ser de otra manera, Maduro respondió durante una de sus intervenciones, pero no con argumentos de peso, sino afirmando que hacer ese tipo de señalamientos desde una cómoda oficina con aire acondicionado era muy fácil. Lo complicado es mantener el rumbo de la revolución hacia el puerto del paraíso socialista con los problemas que hay en la calle. Nosotros desde aquí estamos de acuerdo con los que acusan a Maduro de habersedesviado. Su política de este mes y medio de gobierno tiene cierto tufo derechista. Un revolucionario que se precie de tal no se anda reuniendo con altos representantes de la oligarquía, ni promoviendo encuentros de sus ministros con empresarios. La realidad está para transformarla, Nicolás, no para transigir con ella, ni recular, ni dar un paso atrás. Hay que mantenerse firme. Que el pueblo no tenga todos los alimentos que requiera porque la productividad nacional ha caído y los dólares para importar no alcanzan, pues bueno, hay que reinterpretar la consigna aquella y repetir que con hambre y desempleo con Maduro me resteo. 


Que Nicolás no es Chávez es verdad, pero es su heredero designado por el propio difunto para quellevara a buen puerto la revolución. Estos zigzagueos de estos días generan lógica preocupación en las filas revolucionarias. La pureza del proceso está en peligro.