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NUNCA EN DOMINGO “Hay que leer con atención lo que ocurre dentro del chavismo” ELIZABETH ARAUJO
Sábado 14 de Diciembre de 2013  |  TalCual

Screen Shot 2013-12-16 at 12.25.44 PMPara el politólogo Edgard Gutiérrez, la oposición no debería apresurarse en ver solo el vaso medio vacío, ya que el ventajismo gubernamental ayudó bastante en algunos triunfos del PSUV. “En condiciones un poco menos desniveladas, los candidatos de la MUD hubiesen logrado más victorias pues aún en la dificultad, se dieron muchos resultados con márgenes muy cerrados”, señala. El consultor político y asesor de campañas electorales considera que, a pesar de los resultados obtenidos por el Gobierno, se observan muchos síntomas que indican que en el oficialismo hay un segmento que puede terminar por alejarse del núcleo más duro. “El país electoral del pasado domingo, podría cambiar bastante más rápido de lo que creemos”.

Oficialistas y opositores se reclaman el triunfo del 8D ¿Qué ganó el PSUV y qué la MUD?  Era previsible que eso ocurriera y por eso más importante que la simple aritmética, era la interpretación política que se le diera a los números. La clave era la narrativa de triunfo promovida por cada bloque y su capacidad para persuadir. En comunicación política hay una frase muy importante que bien vale citar: “Permítanme que fije en sus mentes la primera versión de los hechos y habré vencido”. El chavismo lo hizo, mientras que la MUD y Capriles no aprovecharon lo suficiente la oportunidad. El oficialismo gana en legitimación para Maduro al ganar la votación nacional y mantener un balance de poder local muy similar al de 2008. Por su parte, la Oposición avanza en número con respecto a 2008, conquista nuevos espacios urbanos muy importantes (Valencia, Barquisimeto, Maturín), golpea simbólicamente en Barinas y comienza a abrirse espacios en localidades difíciles, en la Venezuela más profunda. Había muchos elementos para significar positivamente lo alcanzado y considerando las limitaciones para comunicar, la noche del 8D era una palestra que no debía desaprovecharse, pero el mensaje central fue que sólo votó el 58% del electorado.

Se ha dicho que plantear los comicios como plebiscito contra Maduro fue un error de cálculo de Capriles. Pero ¿no ayudó acaso esa apuesta a Eveling Rosales y a otros candidatos, hoy alcaldes?  Veamos dos ejemplos: en diciembre de 2010 cuando se realizaron comicios especiales y el clima electoral no tenía nada de nacional (pues se realizaron en apenas 11 municipios de todo el país), Eveling Trejo obtuvo 289 mil votos. El pasado domingo obtuvo 288 mil votos. En Valencia Cocchiola logró prácticamente los mismos votos que la oposición de manera fragmentada obtuvo en 2008.
Una lectura superficial indicaría que nacionalizar los comicios no ayudó, pero considerando los sondeos previos y la abstención opositora que se registraba en los mismos, creo que fue un factor que ayudó. De lo contrario, los resultados pudieran haber sido más adversos.

Con estos resultados, ¿vale la pena insistir en una constituyente? ­Creo que la dinámica política de los meses por venir, marcada por la crisis y la conflictividad social, puede abrirle una ventana a este mecanismo siempre y cuando se plantee como un punto de encuentro con muchos sectores y no como uno de lucha existencial. Hoy la Constituyente es un camino empedrado lleno de trampas y trucos que puede activar el Gobierno, pero eso no significa necesariamente que anule lo que puede ser una ruta que canalice la política opositora del próximo año. Insisto: depende mucho de cómo se plantee ese cambio político.

¿Habrá que admitir, con estos resultados, que el país seguirá polarizado, y que cualquier esfuerzo por reconciliarlo parece algo iluso?  Hay que leer con cuidado lo que ocurre dentro del chavismo a pesar de los resultados del 8D. Una vez pasada la página electoral, el efecto efervescente de las últimas medidas tomadas por Maduro va a diluirse. Hay muchos síntomas que indican que en el oficialismo hay un segmento que puede terminar de alejarse del núcleo más duro, producto del malestar económico y el incremento de la radicalización que se presagia desde Miraflores. El gran reto político está en persuadir a esos venezolanos porque cualquier esfuerzo de reconciliación y reencuentro siempre será necesario, aún en las peores circunstancias.
El país electoral pasado domingo, podría cambiar bastante más rápido de lo que creemos.

Hay un lugar común que predica “la falta de calle” de la MUD, pero ¿cómo explicar entonces los triunfos en alcaldías de Apure, Guárico, Táchira, Delta Amacuro o la del municipio Sucre, está última con predominio de estratos D y E?  Muchos de esos triunfos se explican por una variable que muchos dejan de lado y que es fundamental en cualquier elección: el candidato. Creer que se va a ganar tan por sólo ser candidato de la MUD y aparecer en una foto con un líder nacional, es una ingenuidad. El liderazgo local y el arraigo con las comunidades son pilares fundamentales, por lo que es muy probable que esos candidatos ­hoy alcaldes­ les sobre la calle, el contacto cuerpo a cuerpo y el liderazgo social.

¿Cómo cuantificar el daño que cierta disidencia opositora le hizo a la MUD al lanzar candidatos que no ganaron ni dejaron ganar?  Aún está pendiente esa contabilidad. Uno de los casos más emblemáticos de estas elecciones fue el de Guatire en el estado Miranda, pero si hay algo que destacar es que este fenómeno de división opositora, ocurrió muchísimo menos que en 2008 cuando más de 70 alcaldías se perdieron por esa causa.

¿En qué medida benefició a los candidatos del PSUV el ventajismo gubernamental?  De manera determinante en muchísimos casos. Yo los contaría por decenas. En condiciones un poco menos desniveladas, los candidatos de oposición hubiesen logrado muchas más victorias pues aún en la dificultad, se dieron muchos resultados con márgenes muy cerrados.

¿Por qué los votos que obtuvo Ledezma en Libertador no le sirvieron a Ismael García?  García sacó casi tantos votos como Ledezma. Habría que preguntarle a los casi 9 mil que no lo hicieron, por qué no votaron por ese candidato. No era un secreto para nadie que había reservas por su figura, su pasado y su falta de trabajo político en la capital. Sin embargo, los votos sí le sirvieron, pero no lo suficiente: En Libertador la diferencia fue de 100 mil votos en ambos niveles.

¿Cuál cree usted debería ser la tónica del debate interno que le espera a la MUD?  La de ir más allá de lo electoral, la de transformar la lucha en una fundamentalmente política y social para luego cosechar electoralmente. La tónica tiene que girar en cómo incorporar a los sectores sociales y cómo canalizar el creciente malestar que se avecina en Venezuela.

Del lado del Gobierno ¿está planteado también un debate, que vaya más allá del llamado de Maduro a reunificar el Gran Polo Patriótico?  El debate está planteado allí desde hace rato y ha sido diferido, pues el PSUV sabe ­a pesar de los resultados del 8D­ que sólo con sus votos no es suficiente para ganar. Mientras la actitud hegemónica del partido gobernante para con sus aliados se mantenga, las eventuales disidencias seguirán ahí, latentes.

¿Qué les espera a los alcaldes y concejales opositores si el Plan de la Patria contempla reforzar las llamadas comunas?  Intentos para despojarlos de sus competencias como ocurrió en 2009 y una merma significativa en sus presupuestos para transferirlos a las comunas. Eso, sumado a los recientes nombramientos de autoridades paralelas e inconstitucionales que pretenden construir cercos para impedirles que lleven a cabo gestiones exitosas. Los alcaldes electos el 8D encararán su primer desafío político en lo inmediato y deben plantar cara en primera línea. Frontalmente. Adicionalmente, deberán recurrir a la creatividad y donde sea posible a las alianzas entre los sectores público y privado para sobrevivir en lo inmediato.