Octavio Lepage | BERRINCHE OBSTRUCCIONISTA

Screen Shot 2016-02-02 at 6.32.40 PMHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 181)

Caracas, 2 de Febrero del 2016

Los del gobierno tienen armado un escándalo mayúsculo ante la iniciativa de la mayoría parlamentaria (112 a 55 diputados) de presentar en la Asamblea Nacional un proyecto de ley que obliga a darles documento de propiedad a los ocupantes de apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

Llama la atención que junto con la llave el gobierno no hubiese entregado a los beneficiarios el documento de propiedad sin el cual permanecen como simples ocupantes, susceptibles de desalojo en cualquier momento. No pudo haber sido por descuido ni por olvido. La razón para no haberlo hecho se puso en evidencia cuando Maduro, con su característica sutileza, los amenazó con echarlos de los apartamentos si no votaban por los candidatos oficialistas el 6D.

Esta es la causa del berrinche que tienen armado para sabotear el proyecto de ley de la aplaudida política de construcción de viviendas populares, para beneficio de los compatriotas de bajos recursos. Lejos de indignarse, de protestar ruidosamente, los del gobierno deberían estar agradecidos.

El berrinche avivó mi memoria, rememoré aquella escena por TV en la que al hoy diputado Héctor Rodríguez, entonces ministro, se le fue la lengua y dijo que era necesario mejorar el nivel de vida de los pobres pero no mucho, pues se convertirían en “escuálidos”. Trató de remendar el capote, pero no pudo, estaba dicho y grabado.

La indignación del gobierno es porque los beneficiarios de la Misión Vivienda no van a continuar sometidos al chantaje político y electoral, la nueva ley los independiza.

El combate de esta ley tan beneficiosa para los desamparados consume el tiempo que el gobierno debería dedicar a encarar y tratar de buscarle solución a tantos problemas que afectan duramente a los venezolanos. En días recientes asistí a la cremación de la esposa de un amigo, que murió de mengua por no haber conseguido los medicamentos requeridos (un caso de Guillain-Barré).

En fin, al cabo de 17 años de revolución chavista Venezuela está en la ruina, agravada por la tortura de soportar a un gobierno irresponsable, inepto, ladrón que no se atreve a aplicar las medidas económicas requeridas para salir de la crisis.

La incógnita hay que despejarla. La pasividad resignada no se justifica mientras el país se desliza por el precipicio. Es la hora de tomar decisiones heroicas y aplicarlas sin vacilación.