Octavio Lepage | DERECHA – IZQUIERDA

Octavio LepageHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 119) Caracas, 07 de Abril del 2015

Las palabras derecha e izquierda son permanentemente utilizadas en el lenguaje político. Se entiende que es de derecha el que tiene fuerte apego a la tradición, recelo de los cambios, estima insuperables las desigualdades sociales. De izquierda, quienes no se asustan ante la dinámica social, no le tienen miedo a las innovaciones, le entusiasman los cambios. Los comunistas avanzaron más, estimaron que la propiedad privada tenía que ser eliminada como única vía para superar las desigualdades sociales.

Rusia fue el primer país donde se implantó el comunismo (1917). Lucía como experiencia exitosa, Un país rural, con una gran masa campesina oprimida y analfabeta (kulaks), en pocas décadas se transformó en súper potencia vis a vis Estados Unidos.

Simultáneamente Stalin, gracias a un aparato de propaganda establecido a escala planetaria, perfeccionaba la tesis totalitaria de Goebbels de que mentiras repetidas sin cesar se convierten en verdades. Se proyectó como líder amado de los oprimidos del mundo. Esa leyenda dorada ejerció marcada influencia en el mundo intelectual, como lo evidencia, entre muchos otros, el caso de Sartre.

Screen Shot 2015-04-08 at 10.27.07 AMDespués de la muerte de Stalin (1953) empieza a debilitarse su embrujo. El Informe de Krushev al XX Congreso del PC de la URSS asomó la otra cara de la luna stalinista, y fue el punto de partida de sucesivas revelaciones sobre el carácter brutalmente represivo de Stalin y del stalinismo. La magia del comunismo empezó a esfumarse. Por ejemplo, los tres grandes partidos comunistas de Europa Occidental (el italiano, el español y el francés) desaparecieron sin dejar rastro. Sobrevive el Partido Comunista en algunos países del mundo en desarrollo, con organizaciones clientelares de escaza o nula influencia política. Con plena propiedad, sin abusar de los adjetivos, cabe decir que en la actualidad el comunismo como modelo de Estado y de gobierno es chatarra política.

Sin embargo, ese modelo difunto cautivó a Chávez. Se empeñó en implantarlo aunque sin pisar muy a fondo el acelerador, a diferencia de Maduro quien actúa obsesionado por el modelo. Las consecuencias han sido funestas. Aparte de que por años hemos venido regalándole a Cuba cien mil barriles diarios de petróleo y facilitándole ingresos por distintas vías, mantenemos una relación contra natura en la que Cuba es la Metrópolis y Venezuela la Colonia.

Los resultados de la aplicación del modelo están a la vista. Altísima inflación, desabastecimiento, hambruna en el horizonte. La revolución chavista-madurista ha arruinado a Venezuela, no hay derecho de que las nuevas generaciones de venezolanos paguen las consecuencias quién sabe por cuántas décadas.