Octavio Lepage | GOBIERNO Y ELECCIONES

Octavio-LepageHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 141)

Caracas, 9 de Julio del 2015

Sobre las elecciones parlamentarias convocadas para el 6 de Diciembre, hay dos certidumbres. Primera: La oposición no se abstendrá, participará en ellas pase lo que pase, cueste lo que cueste. Segunda: Para impedir el triunfo de la oposición, el gobierno está decidido a utilizar todos los recursos legítimos e ilegítimos.

La inescrupulosidad y prepotencia del gobierno se evidencian a diario en expresiones reiteradas de Maduro y de sus lugartenientes. Basta recordar que el mismo día en que la Lucena anunciara la fecha de las elecciones, Maduro perdió los estribos, lanzándose de peteneras a anunciar que si las ganaba la oposición él personalmente se lanzaría a las calles para impedir al frente de “su pueblo” que el poder volviera a caer en manos de los “pelucones”.

Al observar con detenimiento las acciones y declaraciones de Maduro y de altos voceros de su gobierno, se percibe que están decididos a actuar como aplanadora y en desconocimiento de la normativa constitucional y legal.

El gobierno persistió en integrar al Consejo Nacional Electoral (CNE) con cuatro miembros (rectores) conocidos dirigentes del PSUV, a pesar de que la Constitución es clarísima al establecer que todos sus miembros deben ser independientes, sin conexión alguna con organizaciones políticas. Al mismo tiempo, se mantienen “las cadenas” a pesar de que las normas electorales establecen que tanto el gobierno como la oposición tienen derecho a utilización por igual de los medios de comunicación del Estado.

Lo que acabamos de señalar no es posible modificarlo por ahora, y a la oposición no le queda otro recurso que denunciar con empeño y reiteración que ese ventajismo oficial es ilegal y políticamente inaceptable.

La MUD tiene dos frentes principales que cubrir. Primero, la selección esmerada y el entrenamiento del personal electoral, sobre todo los testigos de mesa. Y segundo, la atención de todos los centros electorales el día de las votaciones.

Hay una realidad incómoda de reconocer, pero que es indispensable tomar en cuenta. Los viejos partidos, entre ellos Acción Democrática, por su limitada actividad proselitista y concientizadora de los últimos años, tendrán que esforzarse para encontrar el personal idóneo requerido. Los nuevos partidos, aunque registran indudables progresos organizativos, no tienen suficientemente consolidada la cobertura nacional.

La selección y entrenamiento del personal electoral ameritan la creación de una estructura organizativa especial, ya que la MUD no podría asumirla porque debe darle prioridad a los aspectos estrictamente políticos de las elecciones.