Octavio Lepage | LAS ELECCIONES

Octavio LepageHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 145)

Caracas, 8 de Agosto del 2015

 

En el mundo de hoy la celebración periódica de elecciones es el mecanismo institucional que utilizan todos los sistemas y modelos políticos para legitimarse.

En las democracias liberales se elige Presidente por un período constitucional determinado (EEUU, 4 años con posibilidad de re-elección por una sola vez). En las social democracias con régimen parlamentario, el Presidente o Primer Ministro se mantiene en el poder mientras conserve mayoría parlamentaria (España, donde Felipe González fue presidente de gobierno durante 14 años).

Lo bizarro es que los regímenes autocráticos y las dictaduras totalitarias también celebran elecciones periódicas, eso sí, con partido único y candidatos únicos. El ejemplo más cercano y protuberante es el de Cuba donde los hermanos Castro se mantienen en el poder desde 1959.

Las elecciones convocadas para el 6 de Diciembre se ajustan al modelo de las dictaduras totalitarias. Aunque formalmente participan diversos partidos y múltiples candidatos, el gobierno ya ha puesto en marcha dispositivos y mecanismos para tratar de cerrarles el paso a los candidatos de la oposición. Un ejemplo, el CNE está constituido por cuatro (4) miembros del PSUV y uno (1) independiente; y todos los organismos electorales subalternos fueron conformados a su imagen y semejanza, esto es, con mayoría aplastante de militantes del PSUV. 

Pero el gobierno no se da por satisfecho con el control apabullante de los organismos electorales. Le ha declarado la guerra a la oposición. La inhabilitación inconstitucional de candidatos es inaceptable, pero se está aplicando con caradurismo y descaro. 

Un caso emblemático es el de María Corina Machado, una luchadora que no se rinde, que ha hecho suya aquella expresión de moral combatiente: Es preferible morir de pie que vivir de rodillas

¿Ante este panorama desolador habría que abstenerse? Por supuesto que no. El gobierno está decidido a ganar por fraude. Pero la oposición está en capacidad de impedírselo. 

El pueblo está impaciente por un cambio de gobierno y convencido de que la vía menos dolorosa para lograrlo es ganar las elecciones. Ni los chavistas de corazón votarán por Maduro. Ellos ya decidieron darle la espalda a un gobierno tan funesto. La clave está en la movilización popular. Sería conveniente que los estrategas de la resignación hicieran mutis por el foro, y que asuman la vocería de la protesta colectiva quienes tengan temple y convicción para ejercer ese liderazgo. Menos mal que la MUD y su vocero Chúo Torrealba pareciera que están en esa línea.