Octavio Lepage | LOS ANTI-MANDELA

Octavio LepageHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 132)

Caracas, 9 de Junio del 2015

 

El Municipio Briceño Irragorri (El Limón), Estado Aragua, fue inesperado escenario de un acto de salvajismo; seguramente porque su Alcalde, Delson Guarate, es militante de la oposición; tiene conciencia clara de sus atribuciones legales y constitucionales, y está decidido a ejercerlas y defenderlas dentro del marco legal.

La sede de la alcaldía fue sorpresivamente invadida por una pandilla de encapuchados fuertemente armados, que golpearon con saña al personal y causaron destrozos al mobiliario y a los equipos de trabajo. Pero lo más inquietante, como manifestación de desprecio por el ser humano, fue que el fotógrafo, Alejandro Ledo, fue lanzado desde el segundo piso causándole traumatismos severos.Screen Shot 2015-06-10 at 8.09.53 PM

Aquella fue expresión de odio y primitivismo político que se ha venido generalizando en Venezuela en el curso de los últimos 15 años. Los venezolanos no alentamos ese desprecio por la vida humana. Ese tipo de reacciones fanáticas las estamos contemplando ahora por televisión. Encapuchados al servicio del Estado Islámico (IO) decapitan a sus prisioneros con certeros hachazos en la nuca. Como en Venezuela se desconocen esos odios concentrados e insuperables por diferencias religiosas, lo que se vivió en la Alcaldía del Municipio Briceño Irragorri pareciera inspirado en las confrontaciones sangrientas entre chiítas y sunitas.

Este es el modelo que se empeñan en implantar en Venezuela quienes hoy nos gobiernan. Llevan quince (15) años en el empeño. El rechazo colectivo ha venido creciendo hasta convertirlos en minoría reducida, que sólo se sostiene por la fuerza de las armas puesta al servicio de la represión sangrienta.

Uno se pregunta si quienes sostienen a este gobierno están decididos a mantenerlo indefinidamente, como ha venido sucediendo en Cuba, donde los hermanos Castro gobiernan como autócratas absolutos desde 1959, esto es, desde hace 56 años.

Estamos en el siglo de Nelson Mandela. Condenado a trabajos forzados durante 27 años, al salir de la cárcel, en lugar de enardecer la mayoría negra para que aplastara a la minoría blanca, estableció la armonía de razas, para la felicidad y el desarrollo de la República Sudafricana.

Quienes mal gobiernan a Venezuela no se inspiran en Mandela. Con la posibilidad abierta de presidir elecciones limpias que le despejen la ruta a una transición pacífica, como en España, Chile y Venezuela al ser derrotada la subversión armada extremista, están empeñados en seguir jugando con candela, sin buscarle salidas a la explosiva y arrasadora crisis económica que se perfila como auténtica tragedia nacional.