Octavio Lepage | PAÍS SOMETIDO

Screen Shot 2016-04-09 at 3.06.37 PMHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 198)

Caracas, 8 de Marzo del 2016

Una de las situaciones más comprometidas de Venezuela en la actualidad es que se ha debilitado peligrosamente la Soberanía Nacional, entregándole buena parte de las riendas del gobierno a la Cuba de los Castro. Aquí no manda Maduro, él ejecuta las instrucciones que recibe desde La Habana; claro está, en los asuntos de alta política. Cuando las intimidades de esta rendición salgan a la luz, con asombro e indignación los venezolanos nos daremos cuenta de la profundidad del dominio del castrismo sobre la Venezuela chavista. 

En sus delirios incontrolables de grandeza, Chávez, considerando que Venezuela es una gran potencia, asumió el financiamiento de Cuba después de que cesó la ayuda variada y cuantiosa que por algunos años le estuvo suministrando la desaparecida Unión Soviética.

Chávez empezó regalándole a Cuba 100 mil barriles diarios de petróleo financiando la construcción de una refinería para procesarlo situada en la ciudad de Cienfuegos. Ni Estados Unidos, siendo una súper potencia, ha hecho una donación semejante a ningún país del planeta. 

Más insólito resulta que en la actualidad, con Venezuela en ruinas, continuemos regalándole a Cuba los 100 mil barriles diarios de petróleo, que si los vendiéramos en el mercado internacional generaría millones de dólares de los que tenemos necesidad actualmente para importar alimentos y medicamentos que hacen falta. 

Pero el servilismo ante los hermanos Castro no se limita a ese millonario regalo del petróleo, ha venido extendiéndose a otros sectores de la economía nacional. Por ejemplo, casi todo el comercio internacional de Venezuela se hace en triangulación con Cuba, es decir, los Castro hacen las compras, y Venezuela las adquiere a un precio más elevado.

Simultáneamente, Chávez empezó a entregarles a los cubanos el control de áreas estratégicas de la administración pública. Registros y notarías están en sus manos, de manera tal que en Cuba tienen el cuadro completo de la distribución de la propiedad en Venezuela. Al mismo tiempo, pasaron a control cubano los servicios de Identificación y Extranjería, y los puertos. 

Llama la atención que esta situación, si se quiere degradante para la dignidad nacional, no sea objeto de rechazo y protesta encendida de los venezolanos, sin distingo de colores políticos. Hasta los dirigentes de oposición pareciera que no le atribuyen importancia, puesto que no la denuncian. Quizás esta actitud tan extraña tenga una explicación ideológica. En efecto, durante 57 años estuvo Cuba bajo el dominio absoluto del castrismo, y es en la actualidad un país arruinado, dependiente de la ayuda exterior, que ha saludado con alborozo la visita de Obama a La Habana y el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el imperio odiado ¡Ha llegado el momento de reaccionar!

Iguales rojas en azul

Screen Shot 2016-04-09 at 2.32.16 PMCuba controla el sistema de pasaportes en Venezuela

según los Papeles de Panamá

Abril 5, 2016

Los Papeles de Panamá han terminado por salpicar a Cuba. La filtración de documentos confirma algo que había sido denunciado por exfuncionarios chavistas y opositores de Venezuela. El Gobierno de la Isla mantiene un estricto control sobre el sistema de personalización de pasaportes y cédulas electrónicas del país sudamericano.

El Ejecutivo de La Habana maniobró legalmente para hacerse con el acceso al software que contiene los datos para la emisión y actualización de estos documentos, a través de Albet Ingeniería y Sistemas, según se precisa en un contrato que ha salido a la luz con los Papeles de Panamá.

En el documento filtrado se aclara que la totalidad de las licencias de uso de las aplicaciones informáticas que se describen como “especificaciones relativas al software, al hardware y a las licencias” serían transferidas a la parte cubana involucrada en el contrato, en este caso el Banco Financiero Internacional S.A de la República de Cuba, denominado como Banco de Albet en el texto.

En 2011, el diario El Nacional había alertado sobre el acceso de los servicios de inteligencia cubanos al sistema de elaboración de las nuevas cédulas electrónicas gracias a un convenio secreto que excluyó del proceso la participación de técnicos venezolanos, según un exasesor del Ministerio de Interior y Justicia.Screen Shot 2016-04-09 at 2.38.00 PM

El artículo revelaba que la parte cubana tenía la posibilidad de incluir o borrar información de las bases de datos y hasta expedir documentos de identidad venezolanos a ciudadanos de otros países. Anthony Daquin, quien hasta 2009 fue asesor del ministerio venezolano en materia de documentos electrónicos, denunció en ese momento que “los cubanos manejan el software y marcan las directrices de seguridad, cómo se abre la caja criptográfica (mecanismo de cifrado de la información en el chip electrónico), cuántas veces, cuándo se destruye el chip.

Esta gente tiene la capacidad de hacer un pasaporte venezolano en Cuba y a la vez sembrar esos datos en el sistema, advertía Daquin y los Papeles de Panamá le están dando la razón. El Gobierno cubano, a través de Albet, adquirió un derecho de uso perpetuo, no exclusivo e intransferible a través del software entregado junto con el sistema, se revela.

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Los documentos del bufete panameño Mossack Fonseca desvelan otros detalles del entramado de los pasaportes venezolanos, que cuentan con una tecnología de fabricación alemana oculta a través de varias empresas propiedad del banquero peruano Francisco Pardo.

La tecnología de láminas de policarbonato de los documentos de identidad venezolanos se fabricó hace aproximadamente 10 años en la empresa alemana Bundesdrukerei, que temía hacer negocios con Cuba o Venezuela directamente por una cuestión de reputación. La compañía se valió de un entramado que tiene como máximo beneficiario a Pardo Mesones reconocido por su fuerte defensa de la propiedad privada pero que obtuvo grandes sumas de dinero como propietario de Billingsley Global Corp y otras empresas offshore, que servían como vehículo para que La Habana revendiera a Caracas la tecnología de los pasaportes bolivarianos.

En 2005, el ministro de Interior y Justicia venezolano, Jesse Chacón, se ocupó de localizar las empresas que fabricasen los pasaportes y cédulas electrónicas. Tras quedar descartados EE UU y China, Pardo Mesones preparó en Caracas una triangulación de transferencias y contratos a través de paraísos fiscales para lograr ocultar la procedencia real de la tecnología.

Tras varios encuentros en Venezuela, Perú y Panamá, el equipo de Mossack Fonseca diseñó el entramado que, de entrada, supuso para Pardo Mesones a través de su empresa al menos 64 millones de euros: 40 millones para Alemania y otros 24 para su bolsillo.