Octavio Lepage | PASAR A LA OFENSIVA

Octavio-LepageHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 151)

Caracas, 3 de Septiembre del 2015

A tres meses de las elecciones, aún no se ha conformado una atmósfera de enfrentamiento electoral. Prevalece una tranquilidad, una pasividad inconveniente para la oposición.

Con su falta de escrúpulos y su hegemonía comunicacional, la prensa escrita, la radio y la televisión, a toda hora, día y noche, sólo divulgan la imagen y la voz de la gente del gobierno. La expresión más abusiva de esta desigualdad son las cadenasScreen Shot 2015-09-04 at 11.23.32 AM

La oposición, por el contrario, no dispone de medios de comunicación ni de recursos monetarios suficientes para financiar cuñas por la televisión y la radio, ni para avisos de prensa. Aparte de que la casi totalidad de esos medios son propiedad de boliburgueses, que seguramente se negarían a darles cabida.

Es verdad que elevado porcentaje de los votantes, innumerables chavistas incluidos, están decididos a impulsar un cambio político votando el 6 de Diciembre por los candidatos de la oposición; pero los candidatos tienen que dejarse ver, tienen que conversar sin prisa con la gente, visitarlos sin apuro -de ser posible. Aquel viejo estilo de campaña con grandes caminatas por calles y avenidas, saludando a la gente desde lejos, ya no funciona.

Es obvio que los candidatos deben asumir el peso principal de la campaña, pero eso no es suficiente frente a un gobierno tan inescrupuloso que dispone de tantos mecanismos para transformar la campaña electoral en guerra sucia, como ya lo estamos viendo.

IMG_0575La MUD, de acuerdo con los candidatos, tiene la responsabilidad principal de seleccionar y entrenar los equipos que van a asumir la responsabilidad de ejecutar una campaña electoral victoriosa, y de defender el triunfo a como haya lugar.

También a la MUD le corresponde definir la estrategia electoral. Cabe recordar la opinión de un experto: “Un mal candidato con una buena estrategia tiene más posibilidades de salir victorioso que un buen candidato con una mala estrategia”.

En la mejor hipótesis de una estrategia certera, de equipos bien seleccionados y entrenados, la campaña es tan exigente que es indispensable que cada venezolano en particular se declare activista electoral y cumpla un trabajo sostenido de motivador y movilizador.