Octavio Lepage | PUEBLO EN LA CALLE

Octavio LepageHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 131)

Caracas, 2 de Junio del 2015

La movilización del pasado sábado superó holgadamente las expectativas. Cerrada la posibilidad de hacerle propaganda por el control oficial sobre los medios de comunicación, la gente se lanzó a la calle acatando el llamado para exigir libertad de los presos políticos y convocatoria a elecciones con observadores internacionales idóneos.

La concentración en Caracas rememoró las que se hicieron en tiempos pasados. La de San Cristóbal, tal como pudo apreciarse por las tomas aéreas, fue monumental, al punto de que podía pensarse que en ella sólo faltaban el gobernador Vielma Mora y su séquito. Sin duda alguna los tachirenses aprovecharon la oportunidad para expresar su indignación por el secuestro de su Alcalde, Daniel Ceballos, y por el trato vejatorio al que ha sido sometido, al punto de haberle rapado la cabeza y obligarlo a usar el traje de presidiario.

En Maracaibo, la movilización fue casi total. Desde muchos puntos de la ciudad convergieron a la gran explanada de la Virgen de Chiquinquirá, voceando consignas de libertad de los presos políticos, restablecimiento de las garantías constitucionales y elecciones limpias y supervisadas por observadores imparciales.

Ciudad Guayana, otrora feudo chavista, en esta ocasión se empeñó en poner en evidencia que está al lado de la democracia, exigiendo libertad para los presos políticos. En Barquisimeto también la manifestación fue multitudinaria, a pesar de los zigzagueos valsísticos del impaciente gobernador Henry Falcón, y de la circunstancia lamentable de que dirigentes de partidos con historia qué cuidar también se opusieron.

Mencionamos estos casos por su espectacularidad, pero en todo el país, en las ciudades grandes y pequeñas, los venezolanos se movilizaron.

Como se sabe, esta movilización fue convocada por Leopoldo López, preso desde hace más de un año. Se le señaló como culpable de los muertos en la manifestación del 12 de Febrero del año pasado, Día de la Juventud. Se pudo probar, con fotos en mano, que los disparos mortales los hizo un agente del SEBIN. Luego, la inefable fiscala Ortega Díaz, en un arranque de humor negro, acusó que el discurso de López aquel día contenía llamamientos subliminales a la violencia. La semióloga contratada por ella para probarlo dictaminó que tales mensajes no existían. Sin embargo, Leopoldo López continúa preso.

Quien no ha estado preso injustamente y por tiempo tan prolongado a lo mejor tiene dificultad para entender la iniciativa de Leopoldo. Todo el que sea capaz de despojarse de prejuicios llegará a la conclusión de que actuó correctamente. Claro que hubiera sido deseable consulta previa con la MUD, pero desde una celda de castigo es difícil establecer canales clandestinos de comunicación con la calle. Por lo demás, partidos de la MUD se hicieron presente a través de dirigentes calificados. Merece que mencionemos al gobernador Henrique Capriles Radonski quien, por encima de la disciplina partidista, se hizo presente en esta jornada tan significativa de protesta y de reclamo.