Octavio Lepage | ¡ QUÉ PAPELÓN !

Octavio LepageHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 121) Caracas, 13 de Abril del 2015

Hasta aquellos que le adversamos por su pésimo desempeño al frente del gobierno, sentimos pena ajena contemplando su presencia marginal en la Cumbre de Panamá. Su participación en ese encuentro continental de jefes de estado y de gobierno pasó casi inadvertida.

Como se recordará, el presidente Obama tomó la decisión soberana de suspenderle la visa a funcionarios venezolanos incursos en reiteradas violaciones de los Derechos Humanos, y les congeló sus cuentas bancarias en bancos norteamericanos. Para aplicar tales medidas el presidente utilizó un mecanismo administrativo poco usual, la Orden Ejecutiva (Executive Order), en la que se declaraba a Venezuela como amenaza contra la seguridad nacional de Estados Unidos.

Esta declaración inamistosa justificaba una reacción fuerte de protesta por parte del gobierno venezolano, y el reclamo de explicaciones por vía diplomática como se acostumbra, ya que la belicosidad internacional es cosa del pasado. De haber utilizado Maduro este mecanismo civilizado, habría logrado una rápida explicación satisfactoria. Efectivamente, el gobierno norteamericano aclaró que había exagerado y que Venezuela no representa una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

Evidentemente a Maduro no le interesaba la aclaratoria. Su interés político era utilizar ese mal entendido para desplegar su anacrónico lenguaje antiimperialista; y al mismo tiempo, como campaña distraccionista de la ruinosa crisis que nos afecta por el equivocado desempeño del inepto y corrupto gobierno que hemos tenido durante los últimos 15 años. El desfile militar con la exhibición del armamento obsoleto que el presidente Putin logró venderle a precio de oro al difunto Chávez, fue parte del show.

Maduro anunció que recogería millones de firmas para avalar la solicitud de anulación de la cláusula discriminatoria. Gastó un dineral en esa recolección de firmas, dinero perdido puesto que ni siquiera llevó a Panamá los millones de firmas que según él se habían recolectado.

Screen Shot 2015-04-14 at 9.27.38 PMSu discurso en la cumbre fue deplorable, inconexo y con un lenguaje en desuso. Fue visible su desesperación por entrevistarse con Obama, y tuvo que conformarse con un apresurado apretón de manos cuando Obama caminaba por los pasillos del edificio sede de la Cumbre. Sus amigos del alma, Daniel Ortega, Rafael Correa, Evo Morales y Cristina Kirchner, se conformaron con protestar por la declaración discriminatoria contra Venezuela. Nada más. Ni siquiera se les vió platicando en los pasillos.

Como evidencia de que sigue estando en el pasado, Maduro inició su visita a Panamá visitando el barrio Chorrillos, escenario sangriento de la operación militar norteamericana para capturar al dictador panameño, el General Noriega. Los panameños de hoy no deben agradecerle a Maduro ese mal recuerdo.