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Octavio Lepage -Un parao a torturas y asesinatos

Screen Shot 2014-02-23 at 8.14.09 AMMartes, 25 de febrero de 2014 

Un parao a torturas y asesinatos

La parafernalia oficial para ocultar las causas de la crisis política desencadenada el 12 de febrero, Día de la Juventud, amerita que se persevere en señalar qué la generó

Ese día, los universitarios de Caracas marcharon en solidaridad con los de San Cristóbal, encarcelados arbitrariamente y trasladados manu militari a una cárcel distante y peligrosísima, la de Coro. La marcha fue pacífica, los estudiantes marcharon sin armas. El gobierno, experto en montajes, ni siquiera ha exhibido la foto de un universitario navaja en mano.

Sin embargo, desde el mismo momento en que aquella marcha universitaria terminara en paz, el gobierno desencadenó una ofensiva feroz y ruidosa no sólo contra la de los universitarios, sino contra todo tipo de marcha. Observadores y analistas políticos están desconcertados, sin encontrarle explicación política racional a tal comportamiento, claramente inconstitucional. En efecto, la Constitución Nacional (art. 53) establece: “Toda persona tiene el derecho de reunirse pública o privadamente, sin permiso previo con fines lícitos y sin armas”.

Así es en democracia. En Chile, el saliente Presidente Piñera, conservador, soportó impertérrito sucesivas y enardecidas manifestaciones de protesta estudiantil en demanda de educación universitaria gratuita. Las enfrentó con medidas policiales normales, no torturaron a ningún estudiante ni ninguno fue asesinado. En Brasil, quien fuera guerrillera urbana contra la dictadura militar, torturada salvajemente Dilma Rousseff no perdió los estribos, ni se le fue la lengua al enfrentar generalizadas y tumultuosas manifestaciones sin torturar ni asesinar a ningún manifestante. También en Europa, el año pasado, se realizaron gigantescas y agresivas manifestaciones de protestas de los llamados “indignados”, sin represalias gubernamentales.

En contraste, durante cincuenta y cuatro (54) años de los Castro, nunca en Cuba ha podido realizarse una manifestación callejera de protesta, a pesar de la extrema miseria en que viven los cubanos. El gobierno no las tolera, las reprime a sangre y fuego. Este es el modelo que en estos quince (15) años se ha venido implantando en Venezuela; y que terminaría por implantarse de prosperar la tesis de que lo inteligente es el diálogo, y de que hacer resistencia es manifestación de radicalismo insensato. Los que así piensan consideran, por ejemplo, que Simón Bolívar, jefe de los radicales de la época, incurrió en la irresponsabilidad de haber organizado la campaña admirable, provocando así la feroz reacción de Boves y su pandilla de asesinos.

¿Qué hacer? Esta sigue siendo la pregunta aun sin respuesta. Corresponde a los dirigentes políticos, sindicales, universitarios, empresariales, gremiales, buscarle respuesta consensuada.

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