Octavio Lepage | VENEZUELA – BRASIL

Octavio LepageHOJA DE RUTA POLÍTICA (No 125)

Caracas, 28 de Abril del 2015

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El candidato de Lula a sucederle en la Presidencia de Brasil era José Dirceu, no Dilma Rousseff. En su primer gabinete designó a Dirceu Ministro de la Presidencia, para tenerlo siempre a su lado como diestro operador político. Ese esquema sucesoral colapsó al descubrirse que el ministro Dirceu había montado y dirigía una vasta red de corrupción, que incluía el soborno de senadores y diputados para garantizarle a Lula gobernar sin problemas con el Congreso.

Screen Shot 2015-04-29 at 8.46.34 AMPor el contrario, Venezuela en estos 15 años de socialismo a la cubana se ha transformado en paraíso de corruptos. A diferencia de Brasil, con Chávez, ahora con Maduro, los corruptos eran y son intocables. Mencionaremos uno solo entre innumerables ejemplos: Giordani, cuando aún era ministro, denunció la asignación de 20 mil millones de dólares a “empresas de maletín”. Pues bien, Maduro no se ha sentido obligado, o no se ha atrevido, a señalar ni uno solo de esos empresarios de maletín, que permanecen obviamente impunes.

Screen Shot 2015-04-29 at 8.48.40 AMLa comparación con Brasil no se debe a que consideremos al naciente imperio vecino un dechado de pulcritud administrativa. Allá la corrupción política es mal endémico. La diferencia es que en Brasil los políticos corruptos son castigados, porque así lo exige y lo impone la opinión pública. En Venezuela gozan de inmunidad e impunidad. Invitamos a los lectores a hacerle seguimiento al caso del general García Plaza, el de los ferrys, y a que permanezcan alertas y vigilantes en espera de que Maduro ordene a los organismos competentes iniciar los trámites legales para recuperar los miles de millones de dólares robados al Tesoro Público que funcionarios corruptos han depositado en bancos del exterior especializados en el lavado del dinero sucio proveniente de la corrupción y el narcotráfico.

Por TV pudimos ver las manifestaciones multitudinarias de protesta contra la presidenta Dilma Rousseff, en todas las grandes ciudades de Brasil. La consigna predominante era “FUORA DILMA”. Sin embargo, no hubo manifestantes presos, no apareció ni un juez corrupto que avalara una acusación contra ellos.

En Venezuela, por el contrario, las manifestaciones estudiantiles de Febrero y Marzo del 2014 dejaron un saldo de 43 estudiantes asesinados por disparos de los cuerpos policiales y de la Guardia Nacional, algunos de ellos muertos en vida por estar hacinados en el calabozo llamado “LA TUMBA”. Ya el mundo occidental ha tomado conciencia de la situación de violencia gubernamental prevaleciente en Venezuela, y ha hecho pronunciamientos categóricos para exigir el restablecimiento de la democracia. Corresponde a las organizaciones democráticas dentro del país articular y mantener una vasta campaña en solicitud de la libertad de los presos políticos como paso previo a las elecciones parlamentarias que deben realizarse este año.