OL -ANÁLISIS SITUACIONAL

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN – 31/10/2014

El gobierno sigue cruzado de brazos ante una crisis económica con implicaciones de suma gravedad. Hay escasez, desabastecimiento, los precios de los artículos de primera necesidad están por las nubes; las industrias que han sobrevivido a las expropiaciones y a los controles se encuentran al borde de la banca rota, por la escasez de materias primas y las dificultades crecientes para importarlas. El nivel y calidad de vida de los venezolanos se ha deteriorado por completo, con la consecuente emigración masiva de nuestros recursos humanos mejor capacitados. El futuro inmediato se perfila angustioso.

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El sólo recuerdo del llamado “caracazo” indicaría que la situación nacional es potencialmente explosiva. Sin embargo, Maduro continúa sin tomar medida alguna para enfrentar la crisis que se nos viene encima. Es más, ha declarado que la caída de los precios del petróleo no afectará la economía nacional.

Tal declaración es reveladora de ignorancia inexplicable de la situación económica tan comprometida en que se encuentra Venezuela, a saber:

  • Importamos el 75% de los alimentos que consumimos.
  • Esas importaciones estamos obligados a pagarlas en dólares.
  • El 95% de los dólares que ingresan al país provienen de las exportaciones de petróleo.
  • Las exportaciones de petróleo, en vez de aumentar, como tantas veces lo anunciara Rafael Ramírez, están disminuyendo; a lo que se suma el petróleo que estamos comprometidos a venderle a China para amortizar deudas muy elevadas.
  • Los cien mil (100.000) barriles de petróleo diarios que le regalamos a Cuba y los más de cien mil (100.000) barriles de petróleo diarios que a precios simbólicos le vendemos a los países de Petrocaribe.

Ante este cuadro tan inquietante de deterioro, desconcierta la pasividad jubilosa de Maduro. En el mundo no habría hoy ni un sólo país que pudiera asumir la carga de una ayuda masiva a Venezuela similar a la que Chávez decidió darle a Cuba, y que todavía le seguimos dando.

Para salvarnos del naufragio deben tomarse medidas contundentes con inevitables costos políticos y sociales. Maduro sabe cuáles son esas medidas, pero no se atreve a tomarlas, no sabemos si por temor a la protesta popular o porque no ha logrado el visto bueno de La Habana.

Seguramente confía en contrarrestar las protestas mediante la represión brutal, tal como lo hizo con la protesta estudiantil. En tal caso no es descartable que Venezuela se convierta en volcán en erupción.