Oswaldo Álvarez Paz  SACUDIDAS IMPORTANTES

3 de agosto de 2014

La política venezolana está en una de las más profundas crisis de que tengamos memoria. Me refiero tanto al gobierno como a la oposición. La falta de honestidad intelectual y de consistencia para mantener la lucha, alimenta las discrepancias y mantiene al ciudadano común tan preocupado como alejado de actividades concretas. Esto es válido especialmente para los partidos ubicados en uno u otro bando.

En el campo del gobierno hay una tremenda confusión. A pesar de tener clara la orientación ideológica y saber que hay que hacer para alcanzar el objetivo comunista, no saben cómo hacerlo. Es demasiado elevado el grado de incompetencia de los más responsables y escandalosa la corrupción, que el poder y el dinero han provocado una metástasis incurable. Son factores que impiden cualquier rectificación seria o un cambio de rumbo que sienten como necesario, pero no se atreven.

En el seno de la alternativa democrática el problema es de naturaleza diferente, pero grave. La Mesa de la Unidad Democrática, MUD, acumuló méritos indiscutibles. Lograr unidad entre lo que es distinto en sí mismo, así haya sido en lo estrictamente electoral, está en su haber aunque no hayamos podido cobrar ninguna de las victorias obtenidas. Es bueno recordar que la oposición venezolana es hija legítima del pluralismo democrático, pero frente a los problemas mayores que el país confronta, se exige desprendimiento, grandeza y sacrificio de intereses parciales personales o de grupo.

La MUD debe continuar, pero entendiendo que la unidad puede ser dinámica y diferenciada siempre y cuando existan objetivos claros, al menos en el corto y mediano plazo. Es la única forma para diseñar una estrategia común, aunque cada quien la ejecute a su manera. A pesar de no haber sido perfecta su actuación, Ramón Guillermo Aveledo merece nuestro sincero reconocimiento y el bien del país. Ahora hay que definir pronto si lo que queremos es que el gobierno cambie de políticas y convivir con él, o cambiar definitivamente este régimen comunistoide. Los sacudones están a la vuelta de la esquina.