Penzini Analítica @analitica | Obama en Cuba, encontrando claves para Venezuela

FEBRERO 23, 2016Screen Shot 2016-02-23 at 6.16.53 AM

Barack Obama en La Habana. Por primera vez después de haber transcurrido casi un siglo, un presidente estadounidense visita la isla buscando la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, después de más de cincuenta años de desencuentros.

La razón principal es lograr que se hagan irreversibles los cambios ya avanzados en las relaciones con Cuba, ya que queda pendiente que los Estados Unidos eliminen las medidas de embargo, pero se enfrentan a la negativa del Congreso -en su mayoría republicano- y en un año electoral, resulta muy difícil que la acepten.

Obama desea que la apertura con Cuba sea su legado y que, el tema, no sea utilizado por los republicanos contra la persona que finalmente resulte elegida para la candidatura demócrata.

Gracias a la normalización de relaciones la comunidad internacional ha apoyado a Cuba, y hasta Francia le condonó el pago de su deuda. A cambio, no ha dado muestras de cambio ni de apertura real. Quizás los más afectados de toda esta apertura ha sido Venezuela que -como la revista Time había pronosticado un año atrás- Venezuela ha quedado aún más aislada del mundo internacional.

Prueba de ello es la siguiente visita de Obama en señal de apoyo a la Argentina, que vuelve a ser el interés de los centros de poder internacional y reanuda el acceso a los mercados financieros globales.

Mientras tanto el gobierno venezolano continúa culpando a Estados Unidos de la crisis y de apoyar la supuesta guerra económica, pero no muestra ninguna intención de revisar los acuerdos con Cuba y el Caribe sobre los convenios petroleros, fondos que necesita con urgencia el país.

El cambio de modelo económico es urgente, así como lo está haciendo Cuba -como lo dijo e hizo Rómulo Betancourt en su época- “agarrado de la mano de los yankees”. Raúl Castro ha definido el ingreso de Cuba en el mundo del libre mercado como la “actualización económica”, sin perder su dignidad socialista, bajo unos lineamientos que han cambiado completamente su economía y, más temprano que tarde, verán sus frutos.