PERFIL del Párroco de la madrileña iglesia de San Ginés
MundoJOSÉ MANUEL VIDAL Madrid :20/7/2015

Suiza investiga al ‘cura de los nobles’ por blanqueo -José Luis Montes Toyos http://www.pedromogna.com/suiza-investiga-al-cura-de-los-nobles-por-blanqueo-jose-luis-montes-toyos/

 

Screen Shot 2015-07-20 at 6.14.02 PMJosé Luis Montes Toyos, el cura enamorado del arte y amigo de la nobleza

Defiende con ardor las posturas abiertas del Concilio Vaticano II frente a los conservadores

Parece un sacerdote de los de antes pero es teológica y pastoralmente avanzado.

Entre sus fieles abundan los condes, marqueses y, sobre todo, gente adinerada

Un apasionado del arte, amable y abierto. Su único defecto es ser un un poco pesado y monotemático con el asunto artístico. Así define al sacerdote madrileño José Luis Montes Toyos un compañero que lo conoce bien. Y, cuando un cura define a otro como abierto, quiere decir que no pertenece al sector eclesiástico más conservador.

Tanto es así que el párroco de San Ginés defiende con ardor, en las reuniones de arciprestazgo, las posturas abiertas y progresistas del Concilio Vaticano II, frente a los colegas mas conservadores de los Kikos o del Opus Dei, que proliferan en las parroquias del centro de Madrid.

De hecho, se sabe los documentos del Concilio de memoria y, desde hace años (cuando eso no se llevaba), viene sosteniendo que hay que volver a ellos y aplicarlos de verdad. Y, en su pequeño reino de San Gines, la parroquia que regenta desde hace una década, lo intenta hacer realidad con entrega, liturgia cuidada, cultivo de la belleza y cuidado pastoral cercano y atento de sus feligreses. Parece un cura de los de antes, porque va siempre de sotana o clergyman y es un poco redicho y ceremonioso predicando, pero es teológica y pastoralmente avanzado.

La mayoría de sus fieles, a los que recibe y despide cada domingo en el atrio del templo como manda el Concilio, son de los que antaño se llamaban de “rancio abolengo”. Abundan los condes, marqueses y, sobre todo, gente adinerada. Ramón Areces e Isidoro Álvarez, los dueños sucesivos de El Corte Inglés, están enterrados en la cripta de su parroquia. Aquí se bautizó Quevedo, se casó Lope de Vega y yace también Tomás Luis de Victoria.

Un templo de tronío, con joyas, numerosas obras de arte y un excepcional cuadro de La expulsión de los mercaderes del templo de El Greco. Una parroquia de estas características merecía un párroco a su altura y el cardenal Rouco Varela nombró para dirigirla al padre Montes Toyos, experto consumado en arte.

De familia de militares de Santander, con buena posición social y económica, uno de sus hermanos es marchante de arte. José Luis opta por hacerse cura y, como su padre estaba destinado en Madrid, entra en el seminario madrileño. Se ordena el 27 de junio de 1970 y uno de sus primeros destinos fue la parroquia de Nuestra Señora de Madrid, en el número 207 del Paseo de la Castellana. De allí salta a San Ginés, un templo que restauró con gusto y esmero, convirtiéndolo en uno de los más cuidados del centro de Madrid.

Cuidadoso y con buen gusto

Extremadamente cuidadoso y con muy buen gusto, el cardenal Rouco lo nombró asimismo delegado episcopal de patrimonio histórico-artístico de la diócesis, un cargo que viene desempeñando, desde hace 15 años, con interés, eficacia y reconocido prestigio en este universo tan especial.

Montó varias exposiciones en Madrid, alguna de ellas notable, como la de Cuadros y vírgenes madrileñas de 2014, pero no consiguió convencer al cardenal de que desistiese de su idea de entregarle la decoración de la catedral de La Almudena al fundador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello. Un desaguisado histórico y monumental.

Además del mundillo del arte y de la pastoral, su otro centro de interés es el universo de la nobleza, al que cuida y pastorea desde hace años. Se mueve como pez en el agua entre condes, marqueses y nobles de todo tipo y condición. De hecho es el capellán de honor de los Hidalgos de España y de la Maestranza de Caballería de San Fernando, y el capellán mayor de la Maestranza de Caballería de Castilla. Esta última reúne, según sus estatutos, “a la más acrisolada nobleza histórica española” y “a la moderna aristocracia del mérito y del servicio al bien común”.

Todas esas conexiones al más alto nivel y sus conocimientos artísticos le catapultaron, asimismo, a formar parte de grandes fundaciones, como la Fundación Botín o la Fundación Félix Granda, asi como a miembro del consejo de administración de Inmobiliaria Río Trujillo.