…………..por mi madre 24914
Miércoles 24 de Septiembre de 2014 | TalCual

Screen Shot 2014-09-24 at 12.22.30 PMNicolás Maduro se subió ayer a la tribuna de la ONU donde hace ocho años su mentor dijo que el lugar olía a azufre (en clara alusión a quien lo había precedido, como era el entonces presidente de EEUU, George W. Bush), y se lanzó un discurso ecologista que dejó pasmado a más de uno. ¿No fue ese señor, precisamente, quien acaba de decretar la desaparición del Ministerio del Ambiente? ¿Acaso no figura Venezuela en la lista de los 10 países más contaminantes, según Greenpeace, dada su condición de productor petrolero? ¿No es precisamente el ministro Ricardo Molina conocido entre los ambientalitas como el depredador por su manifiesta vocación de arrasar con espacios verdes para construir edificios? Cónchale, Nicolás, a otro perro con ese hueso de que ahora te preocupa la salud del planeta.


Llama la atención las coincidencias en las declaraciones de la ministra de Salud Nancy Pérez y de la organización Médicos por la Salud en el sentido de que, tras la obtención de datos epidemiológicos con pruebas reales, logradas al recolectar muestras y verificando análisis con colegas europeos y de Asia, se comprobó que las muertes registradas en Maracay se debieron al virus del chikungunya. Si eso es así, ¿qué sentido tiene que haya traido a unos expertos cubanos en guerra bacteriológica, a petición del presidente Maduro? ¿Lo lógico no sería que alguien les informe que fue falsa alarma, y que ­si lo desean­ se pueden regresar a la isla?


Circulan con frecuencia rumores en la red de que hay molestia en la FANB porque algunos miembros son señalados de ser parte importante del negocio del contrabando de gasolina. Que en todo caso los involucrados son los efectivos de la Guardia Nacional y no del Ejército. Tal vez eso sea verdad, pero la mayoría de los venezolanos no ve mucha diferencia entre unos y otros. Ambos son componentes militares, ambos cuerpos conforman la Fuerza Armada Nacional, por lo que lo que hacen unos los incluye a todos. En lugar de molestarse deberían tomar acciones y castigar a los involucrados en esa irregularidad. No es mirando hacia el otro lado como se soluciona el problema, sino emprendiendo investigaciones que determinen quiénes son los verdaderos jefes de ese contrabando, donde no dudamos que algunos efectivos de menor jerarquía se beneficien de él.  Pero es imposible que pase tanta gasolina para el lado colombiano sin que la alta jerarquía militar se entere.


Ahora que el gobierno se rasga las vestiduras por la salud y dota al Hospital Central de Maracay de los equipos médicos que venían solicitando desde años, sería oportuno recordarle a la nueva ministra de Salud la situación por la que atraviesan los usuarios en la Ciudad Hospitalaria “Dr. Enrique Tejera”, en Valencia, donde pacientes y sus familiares pernoctan en hamacas y chinchorros en los espacios del hospital, a la espera de que sean atendidos con prontitud.