…POR MI MADRE… 25814
Lunes 25 de Agosto de 2014 |TalCual

Screen Shot 2014-08-25 at 10.28.45 AMEn el diario de la Alcaldía de Libertador, Ciudad CCS, se reproduce parte de lo que dijo el principal patriota cooperante del país en su programa Con el mazo dando, que transmitió el canal del PSUV, antes VTV, el pasado jueves. Allí el más importante capitán del país asegura que ahora sí la Asamblea Nacional va a investigar lo ocurrido en Sidor porque fue autorizado para ello por el presidente Nicolás Maduro. Esta aparente subordinación de Cabello hacia Maduro no se la cree nadie, pues más bien la cosa parece ser al revés. Pero por otra parte, el principal patriota cooperante se olvida, es un decir, que la Constitución que tanto manosea establece que en el país hay separación de poderes, por lo que el Parlamento no requiere del permiso de nadie para investigar lo que crea conveniente. Claro que indagar sobre lo ocurrido en Sidor, si lo hacen con seriedad, no le conviene al cogollo revolucionario. Esa investigación quedará bien guardada en alguna gaveta.


El retraso judicial es otra de las grandes deudas de la revolución con el país. Los juicios, si no se es un enemigo del proceso, son lentos. Una explicación a este retraso la podemos encontrar en el hecho de que los funcionarios de la Fiscalía se dedican a otras actividades distintas a las que les competen. Según informa YVKE Mundial, el pasado jueves emplearon su tiempo en limpiar parte de la parroquia La Candelaria, en lugar de limpiar el retraso judicial. 

Esa actividad, que le compete a la Alcaldía que dirige el incapaz de Jorge Rodríguez, distrajo a los funcionarios del Ministerio Público de su verdadero trabajo. 
Lo peor es que lo hicieron con la bendición de Luisa Ortega Díaz. Esta señora tiene, definitivamente, la brújula extraviada. 


La pregunta resulta oportuna cuando los ciudadanos observan al presidente Maduro defender con tanta vehemencia la aplicación del sistema biométrico en supermercados, hipermercados y cuanto negocio expenda alimentos de la cesta básica. Si la idea es controlar la venta de los productos que escasean valiéndose de captahuellas, el gobierno tendrá que adquirir un número indeterminado de estos aparatitos, porque es un hecho que las que se usaron en las pasadas elecciones no son suficientes.
Además, es casi probable que haya más supermercados, hipermercados y tiendas de venta de comestibles en todo el territorio nacional que mesas electorales. Otro punto: Cuándo las captahuellas se traben o deterioren, ¿quiénes van a salir a repararlas?


No hay dudas que los gobiernos de corte populista son ricos en aduladores y corruptos, pero lo que resulta inevitable es frenar la larga lista de personajes aguajeros, a quienes les basta con declarar sobre cualquier tema, nada más con ver iluminar los focos de un carro. 

Por eso, cuando en el PSUV creían que el rey de los inaguantables era Robert Serra, aparece Andrés Eloy Méndez, un politólogo, hijo de adeco, quien estaba esperando sus 15 minutos de fama, y el presidente Maduro se lo concedió nombrándolo superintendente de Precios Justos. Ahora tenemos que calárnoslo, exclaman en voz baja los activistas del partido gubernamental, cansados de ver esas estrellas fugaces.