Por mi madre – Sebastián Boccanegra 281114
Viernes 28 de Noviembre de 2014|TalCual

Screen Shot 2014-11-28 at 11.27.56 AMEn esta Venezuela bizarra todo es posible, incluso que el presidente de la Liga de Baloncesto sea también pelotero de la Liga de Beisbol Profesional. Es el caso de Bob Abreu.
El célebre Comedulce acaba de ser electo para guiar los destinos del deporte de los gigantes y está a punto de debutar en la temporada de beisbol. Pero Abreu no parece darse cuenta de lo que se le viene encima. Cumplir con sus nuevas funciones de directivo del baloncesto, atender a su alicaído equipo Panteras de Miranda y dar los últimos batazos en su carrera profesional con los Leones del Caracas no es cosa fácil. No olvidar que también es dueño de una agrupación de salsa. Lo que le falta es ser novio de la madrina. Lástima que en los deportes ya no se eligen reinas como ocurría en otros tiempos.

Qué pasará entre las chicas superpoderosas que conforman el Poder Moral. Resulta que a estos tres personajes se les acabó el tiempo. Todo tiene su final.
Les llegó la hora de entregar los cargos que han ejercido con muy poca dignidad. La Fiscal Luisa Ortega Díaz, la defensora del gobierno Gabriela Ramírez y la contralora interina Adelina González, tenían que ponerse de acuerdo para conformar un comité que recibiera las credenciales de los aspirantes a sustituirlas, pero no lograron el consenso necesario.
Ellas hasta ahora se habían entendido muy bien cuando tenían que nombrar a quien encabezara el poder moral.
Se turnaban en el cargo y todo resuelto. Ni siquiera tomaban en cuenta quién de ellas había sido más complaciente con el presidente de la República para darle el puesto, simplemente era un cuestión de turnos.
Tal vez este desencuentro tenga que ver con las peleas internas que se dan en el maduro-cabellismo. La defensora es simpatizante del capitán. Mientras que la fiscal tiende más a congeniar con Maduro. Eso dicen los que saben de los intríngulis rojo rojitos. Mientras que la contralora no tiene mayor peso, ella está en ese cargo fruto de las circunstancias, pues el titular del mismo falleció. Lo más extraño es que el proceso de renovación parecía haber arrancado con buen pie, pues el 25 de septiembre anunciaron que por unanimidad habían decidido iniciar el proceso de renovación. Esa armonía no existe hoy. La fiscal anunció el miércoles que la tarea queda ahora en manos de la Asamblea Nacional. Tal vez el amor que dicen profesarse Maduro y el capitán no irradia más allá de ellos. O simplemente la verdad es que a la hora de decidir posiciones de poder ese amor se marchita y se sacan los cuchillos y se cuentan los cañones. Veremos que pasa.