Rafael Diaz Casanova @rafael862 | Asambleas de Padres

Screen Shot 2015-10-30 at 8.32.02 AMEn las aristas de la figura que conforma la educación o instrucción de nuestros hijos, dentro de las regulaciones del sistema formal que se imparte en colegios y liceos, existen, al menos en el papel, instituciones que deben llenar funciones importantes. Una de ellas es la Asamblea de Padres y Representantes.

El derecho primario de decidir sobre quién, cómo, dónde y a qué costo deben recibir su instrucción o educación formal nuestros hijos es, sin lugar a dudas, responsabilidad de sus padres. Solo, cuando existen anomalías o alteraciones en la relación familiar, pueden aparecer personajes o instituciones subrogantes de dicho derecho. Legislaciones recientes establecen que las acciones y disposiciones que sean potestad de los padres, deben ser ejercidas de manera conjunta.

Esta es una bella teoría, pues por un lado se presenta la tragedia de las familias mal constituidas, donde la madre es el centro moral y económico de la familia y el padre solo ha sido una figura inseminadora, y por la otra, desde que terminaba el siglo anterior, el régimen que nos destruye, se empeña en la barbaridad de que el Estado suplante a los padres en las funciones rectoras de la educación de los hijos.

Pertiendo de la premisa que aparece en las regulaciones oficiales, donde se consagran las funciones y atribuciones de esa figura llamada “Asamblea de Padres”, pensamos que quienes tienen esa calificación o la de Representantes, que es una figura delegada, quienes la constituyen tienen obligaciones muy serias para con sus hijos o representados.

Una de las funciones en disputa en los colegios privados es la aprobación anual del presupuesto y el establecimiento de las matrículas que deben sufragar los padres por la educación de sus hijos. El Estado comunistoide, haciendo piruetas entre el intervencionismo y la destrucción, impone en primer lugar, que las decisiones de las Asambleas de Padres tienen que someter sus decisiones a la aprobación de las autoridades del ministerio, este, antes de comenzar cada año escolar, instruye sobre la magnitud (o “minitud”) proporcional de los aumentos, y estos, están absolutamente divorciados de los valores de la inflación, de la que el Estado, o el régimen que nos destruye, es el principal responsable. Tenemos consecuencias terribles.

Pero el objeto de estas líneas es el de destacar la importancia de la lucha que deben desplegar las comunidades de Padres y Representantes de los alumnos de cada colegio o liceo, para que su voz sea atendida. Para ello tienen que comenzar por darle la prioridad que merece, la diligente asistencia a las Asambleas que se convoquen.

Las decisiones económicas que se tomen en dichas Asambleas tienen que tomar en cuenta varios factores, uno de ellos, de primordial importancia, es la remuneración adecuada de los maestros y profesores. Otro es la existencia y diversidad de las actividades extra cátedra que se le ofrezcan al alumnado y sin tratar de colocarlo en la escala de valores: la calidad de la enseñanza y los conocimientos que queremos que adquieran nuestros hijos.

Son tiempos difíciles. Son tiempos de lucha. Cada quien tiene que hacer esfuerzos titánicos para que se le respete. La profesión de padres es inalienable.