Rafael Díaz Casanova @rafael862 | El Sistema Nacional de Orquestas

Bajo el nombre con el que titulamos estas líneas, se conoce al movimiento más importante que se ha desarrollado en Venezuela con el fin de incorporar a un número muy amplio de jóvenes al mundo de la música.

Pensamos que durante el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, en 1975, el músico y economista egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, José Antonio Abreu, con un muy limitado grupo de amigos, comenzó una cruzada que no creemos estuviera totalmente diseñada. Había una idea y comenzó el trabajo para ponerla en marcha.. Aquel año fundó su primera orquesta juvenil de Venezuela.

Screen Shot 2017-01-06 at 11.06.13El Presidente Pérez, durante su segundo mandato le dio calor a la idea y nombró a Abreu Ministro de la Cultura y más tarde Presidente del CONAC, pero ninguna de los dos organizaciones tenía el presupuesto necesario para adelantar las inquietudes de los promotores del Sistema.

Abreu tuvo que convertirse en pedigüeño y debe haber gastado muchas suelas de zapatos e ingente cantidad de saliva, visitando y pidiendo recursos a todo aquel que quisiera prestarle atención.

Ensayó el camino de las empresas privadas. Recordemos que en aquellos años había empresas poderosas que tenían actividades muy importantes y manejaban presupuestos muy jugosos, pero, por una parte, las regulaciones legales relacionadas con el tema de las donaciones son absurdamente mezquinas y por la otra el proyecto era muy audaz. Tampoco existía, ni existe, una cultura de donaciones.

No fueron del todo tristes las gestiones del músico. La Fundación de Empresas Polar destinó una partida muy importante y El Centro de la Música dispone hoy de un órgano de conciertos que tiene que ser un orgullo para la vida cultural de Venezuela. Se logró una donación finita. Los presupuestos del Sistema exigen contribuciones mensuales y proyectos anuales de gran envergadura.

José Antonio entonces centró sus actividades de pedigüeño en el sector oficial y logró que ministros y gobernadores, inquietos por la cultura del pueblo, destinaran partidas importantes de los ejercicios de sus organismos para financiar el Sistema.

Hoy, cuarenta y un años más tarde, todo el presupuesto del Sistema viene del sector oficial a través de la Fundación Simón Bolívar. Nombre adecuado para una actividad medular para la juventud venezolana.

Pero quisiéramos plantear que las actividades del Sistema, que son muy importantes, no reciben la difusión que permitiría potenciar su alcance. Se reconoce que el Sistema cubre hoy las actividades de un medio millón de jóvenes venezolanos que se presentan en escenarios de las más diversas calidades a través de toda la geografía nacional, pero echamos de menos que la televisión nacional no le preste atención ni colabore en la difusión de sus actividades. Nos imaginamos que la televisión debería ser uno de los motores fundamentales para animar a otros niños y jóvenes a que entiendan y disfruten la música que el Sistema interpreta y como consecuencia inmediata, aumente el número de jóvenes que se incorporan a sus orquestas y ensambles.

¿Es un exabrupto pensar que una estación de televisión dedicara parte fundamental de su programación a promover las actividades del Sistema y a dictar clases de música que se puedan atender desde casa?

Existen hoy en día muchas áreas de la música que son cubiertas por miembros del Sistema, pero sus actividades apenas se conocen por alguna crónica periodística que se lee después de sucedido el evento.

Hoy son muchos los músicos que ocupan posiciones muy importantes en orquestas y conjuntos internacionales y de eso, tampoco nos enteramos.

Nuestros músicos reciben mayor atención de parte de la opinión internacional que de nuestros periodistas y promotores culturales.

Tenemos una actividad de países del primer mundo, pero la tratamos como somos…de un mundo indefinido.

Reaccionemos y exijamos un trato distinguido para un sector distinguido de nuestra sociedad más amplia.