Rafael Diaz Casanova @rafael862 | La nube que se nos viene encima

Rafael Diaz CasanovaScreen Shot 2015-08-21 at 8.44.07 AMNos acercamos a diecisiete años de destrucción planificada. En diciembre de 1998, la sociedad venezolana decidió lanzarse al vacío.  Eligió, en las últimas elecciones razonablemente imparciales, un régimen que engañó a sus electores.

A partir de unos primeros escarceos que tantearon la capacidad de respuesta de quienes enfrentaban, el régimen comenzó su planificada destrucción de todo lo que Venezuela tenía.
La economía fue un objetivo prioritario y para ello hizo falta secuestrar la justicia y lograr el control del tribunal supremo de justicia, que escribimos con minúsculas porque ni es tribunal ni merece el calificativo de supremo, ni tampoco administra justicia. Ello ha permitido, junto con el secuestro de la asamblea, que la maraña legal que se ha puesto en marcha, desconozca toda la teoría del derecho y haya pervertido el funcionamiento de la sociedad.
Además de abolir la separación de los poderes públicos que pregona y prescribe la constitución, ha ido progresando en la desvergüenza y el atrevimiento de pervertir la verdad.
Quisiéramos concentrarnos en la política monetaria perversa que ha desvalorizado nuestro signo monetario desde los quinientos setenta y cuatro boívares (de los anteriores) que hacía falta para comprar un dólar estadounidense en febrero de 1999, operación que se hacía libremente, hasta los casi setecientos bolívares fuertes que tiene que producir un nacional para poder comprar en el mercado paralelo un dólar estadounidense de hoy. Si dividimos ambas realidades nos encontramos que nuestra moneda, además de la depreciación o pérdida de la capacidad de compra que ha tenido el dólar, se ha devaluado un mil ciento ochenta y cinco veces, o como dicen los matemáticos, muy cerca de ciento veinte mil por ciento (120.000%).
Screen Shot 2015-08-21 at 8.44.36 AMAyer (escribimos el miércoles 19) tuvimos la oportunidad de palpar y fotografiar dos billetes de Zimbabwe. Uno cuyo valor facial era cien trillones y el otro, diez trillones de los dólares que se usaron hasta hace unos pocos años (2009).
La historia del cambio de esa nación africana es terrible. En los ocho primeros años del nuevo siglo le agregaron al cambio de la moneda más de veinticinco ceros. Recordemos que cada seis ceros equivalen a un millón de veces.
A partir de enero de 2009, las transacciones monetarias de Zimbabwe se realizan en monedas de circulación internacional y libre cambio.
Esta terrible y negra nube, ojalá nos equivoquemos, comienza a cubrir el campo de nuestra economía. Dirán los optimistas que eso nos es posible…, recordemos que un pesimista es un optimista bien informado.
La Alemania de fines de los años treinta del siglo pasado, conoció una terrible devaluación que hizo que una estampilla, para enviar un sobre por el correo, costara un millón de marcos y de acuerdo a investigaciones que hicimos a fines del anterior milenio, los argentinos y los brasileros sufrieron una terrible devaluación que llevó el valor de sus monedas a la terrible situación de valer menos de diez billones de veces.
El panorama venezolano, con la destrucción del aparato productivo, de la confiscación de los sistemas de distribución de bienes y con la terrible devaluación del bolívar, nos hace fácil otear tiempos terribles. Ojalá nos desmientan!